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El apoyo militante que Alberto Fernández le ofreció a Evo Morales y su candidato y ahora presidente, Luis Arce, no parece haber impactado de manera positiva en el tema más importante que la Argentina tiene con Bolivia: la provisión de gas. Así lo señala el portal argentino La Política Online en una publicación (lapoliticaonline.com).

De acuerdo con la publicación, en la Secretaría de Energía de Argentina se está terminando la paciencia porque Bolivia no solo porque incumple el contrato en curso, sino que además se niega a reformularlo a una escala que pueda cumplir. Y es que, no es una decisión inocente: mantener la actual escala obliga a la Argentina a desembolsar sumas muy importantes por un gas que no recibe.

Las negociaciones por el tema del gas se cursan a través de la empresa estatal Yacimiento Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la argentina Ieasa (ex Enarsa), o lo que es lo mismo, son de Estado a Estado en los hechos.

Argentina, según la publicación, pretende que Bolivia firme una adenda al contrato de compraventa de gas natural vigente desde octubre de 2006, para adecuarlo a un rango que YPFB cumpla y de esa manera poder ordenar su planificación de suministro de energía.

La intención del Gobierno argentino es garantizar los mínimos fijados por la Secretaría de Energía para este año, insertando la porción que corresponde al gas boliviano en una proporción realista y efectiva.

La última adenda al contrato (que ya se renegoció cinco vece) que finalizó en diciembre del año pasado implicaba un suministro diario de 10,7 millones de metros cúbicos de gas (Mm³) en verano y 18 Mm³ en invierno. Estos volúmenes son a su vez una renegociación del contrato del 2020 que establecía un suministro diario todo el año de 21,3 millones de metros cúbicos diarios.

Pero incluso este rango ajustado, Bolivia lo viene incumpliendo en una escala tan grande, que en algunos tramos llegó a bajas diarias de 2 Mm³.

Por eso, la nueva adenda que propone la Secretaría de Energía que encabeza Darío Martínez para el 2022 establece una provisión de 7 millones de metros cúbicos en el verano y la duplica en los meses del invierno. Si Bolivia no accede teóricamente se debería volver al contrato original que establecía una provisión de 23 Mm³ durante todo el año.

Para el Gobierno del vecino país es un problema importante porque la falta de provisión de gas desde Bolivia lo obliga a salir a buscar el faltante en el mercado a precios más alto y con un desembolso inmediato de dólares, que no abundan. Esto debido a la crisis económica por que atraviesa Argentina desde hace un par de años.  

De hecho, el ala más dura del Gobierno argentino en la negociación propone transferirle directamente a la estatal boliviana el costo que se erogue de más para terminar de completar la provisión que Bolivia no está cumpliendo.

Lo paradójico, señala La Política Online, es que la Argentina tiene más gas del que puede utilizar en el yacimiento de Vaca Muerta -de hecho, exporta a Chile-, pero no puede abastecer el norte argentino por la demora en construir el gasoducto Néstor Kirchner.

En noviembre del año pasado, Fernández anunció que se iban a destinar $us 400 millones del Tesoro para empezar de manera inmediata su construcción, pero a meses de ese anuncio sigue sin firmar el decreto para licitar las obras.

Las provincias más afectadas por la demora en concretar esta obra estratégica son Salta y Tucumán, que siguen dependiendo del gas boliviano para hacer funcionar sus centrales de generación eléctrica.

Es imposible minimizar la importancia de este gasoducto y es curioso que en Bolivia parecen tenerlo más claro que en el propio Gobierno argentino, sostiene la publicación. Y es que, el actual presidente de YPFB, Armin Dorgathen, tuvo que salir a tranquilizar a los ciudadanos bolivianos por televisión sobre el eventual impacto de esta obra, que permitiría abastecer con mayor facilidad a Brasil, en las exportaciones bolivianas de gas.

"Si el gasoducto de Vaca Muerta entraría a competir en Brasil, no quitaría nada al mercado boliviano, ya que contamos con un espacio estable en el mercado brasileño", dijo el funcionario, que por ahora se beneficia de la morosidad del Gobierno argentino para concretar obras estratégicas. Así concluye la nota.

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