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La desinformación y la tensión política electoral en el país generó una demanda inusual de dólares. Esto hizo que, entre fines de septiembre y el 13 de noviembre de este año, $us 1.204 millones salieran de las Reservas Internacionales Netas (RIN), según datos del Banco Central de Bolivia (BCB). El resultado de todo esto fue un stock de dólares de $us 5.152 millones, el nivel más bajo desde 2007.

Mediante un comunicado, el BCB admitió este problema y aseguró que logró controlar la situación. Incluso sostuvo que hay divisas suficientes para costear varios meses de importaciones.

“Al 25 de noviembre de 2020, las RIN alcanzan los $us 5.393 millones, saldo que permite cubrir más de siete meses de importación de bienes y servicios, mayor al umbral internacional referencial de tres meses”, señala el comunicado.

La entidad reveló que la salida se debió a dos factores: las expectativas generadas en la época electoral y la desinformación de las autoridades del anterior Gobierno.

“Las reservas sufrieron presiones transitorias de demanda de divisas, por las expectativas del período electoral, exacerbadas por la desinformación de las autoridades transitorias. Este aspecto se corrigió gradualmente y en la actualidad la demanda se normalizó”, señaló.

Noticias falsas

Pero la explicación oficial se queda corta a la hora de detallar los problemas que se generaron en los últimos días de cara a las elecciones, y los primeros del Gobierno de Luis Arce Catacora.

Durante estas jornadas, las noticias falsas relacionadas al tipo de cambio o sobre una posible crisis económica crecieron.

Mensajes como: “subirá el dólar en Bolivia, tomar previsiones, lo están haciendo a escondidas” o “el dólar subirá de Bs 6,98 a Bs 13,45”, que circularon por WhatsApp y redes sociales, sembraron el pánico en las personas que acudían a las casas de cambio en busca de esta divisa. Un refugio natural en tiempos de crisis.

A estos mensajes se sumaron declaraciones de algunos diputados, hechas en los primeros días de septiembre, que indicaron que el entonces Gobierno de transición gestionó un préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero con la condición de devaluar.

“La condicionante del préstamo es que suba el dólar”, dijo el 2 de septiembre la presidente de la Comisión de Planificación de la Cámara de Diputados, Otilia Choque.

En este contexto, Reyes Gil, dirigente de la Asociación de Giros y Casas de Cambio (Agicacruz), explicó que la demanda de divisas se disparó de forma inusual en los días previos a las elecciones del 18 de octubre y después de los resultados oficiales: que dieron como ganador al actual presidente.

“El cambio de Gobierno también hizo pensar que el dólar se iba a subir. Todos los que tenían bolivianos comenzaron a cambiar a dólares y empezó a escasear. Esas noticias falsas hicieron que la gente cometa errores”, señaló.

Esta demanda hizo que incluso, según Reyes, en el mercado informal se ofrezca el dólar a Bs 7.

Gente vendió propiedades para tener circulante y dólares. Fue muy grave porque no había circulante y muchas casas de cambio no teníamos dólares”, detalló.

Todo comenzó con la guerra sucia en el proceso electoral, “y la gente pensaba que nos iba a pasar lo mismo que a Argentina o Venezuela”, señaló el dirigente.

Pero después de la tormenta llega la calma. En la última semana, según Reyes y otro dirigente del sector, que pidió no ser citado, aseguraron que la demanda de la moneda extranjera volvió a un punto de equilibrio.

“Ahora se está notando de nuevo la circulación. Se puede ver más dólares. La economía se está reestableciendo”, dijo.

Promesa electoral

Pero no solo los bulos informativos sobre el tipo de cambio ocasionaron este problema. Economistas consultados por EL DEBER aseguraron que el anuncio de la aplicación de un impuesto a las grandes fortunas impulsó este fenómeno.

El presidente, Luis Arce Catacora, prometió, durante su campaña electoral, aplicar este impuesto. Si bien aún no existe un decreto supremo que reglamente este tributo, surgieron varios rumores y noticias falsas sobre justamente cómo se cobrará.

El analista financiero Jaime Dunn aseguró que el anuncio generó incertidumbre y una ola de desinformación que terminó por ahuyentar a inversores.

Recordó que, durante los conflictos de octubre y noviembre de 2019, varios millones salieron del país, pero luego volvieron.

“Esos dólares que salieron no están volviendo con la rapidez con la que salieron los otros. La desinformación que se generó con el impuesto a la riqueza, hizo que estos recursos no regresen”, dijo.

En su análisis, el especialista observó que, desde el comienzo del proceso electoral; por ejemplo, el ahora presidente lanzó datos imprecisos sobre la economía.

Un reporte realizado por la compañía informativa Bloomberg, señaló que parte del éxodo de capitales probablemente fue provocado por los planes del impuesto a la riqueza.

La victoria de Arce y el anuncio del impuesto a la riqueza “conformaron un cuadro de incertidumbre y de temor entre las personas que seguramente tenían ahorros importantes y obviamente decidieron sacar su dinero fuera del país”, señaló Napoleón Pacheco, experto citado por Bloomerg.

No solo personas adineradas con cuentas en bancos extranjeros han enviado dinero fuera del país, sino que personas de clase media con ahorros más pequeños también están retirando sumas más pequeñas en dólares del sistema financiero, indicó Pacheco.

La caída “particularmente pronunciada” de las reservas en las últimas semanas “probablemente se deba a los nervios en torno a las elecciones”, dijo el analista de Fitch Ratings, Todd Martínez.

Cuando los bolivianos envían dinero al extranjero, sus bancos compran los dólares al Banco Central, lo que hace que las reservas disminuyan. Pero la recuperación de la economía frente a la pandemia también contribuye a la caída de las reservas, según Martínez.

El economista, Germán Molina dijo que el actual Gobierno no ha dado señales que ayuden a dar mayor certidumbre y frenen la desinformación.

Instituciones débiles

El economista José Alberti, señaló que la desinformación en el ámbito económico “se debe a que los países en desarrollo, como el nuestro, tienen instituciones muy débiles”.

“En su mayoría están cooptadas y alcanzadas profundamente por la política. Si fueran instituciones fuertes, esto no pasaría”, dijo.

A escala global, los países con entidades públicas sólidas superan este tipo de información.

Gabriel Columba, especialista en periodismo económico, señaló que hay que entender que la economía no es una ciencia exacta y que las proyecciones dependen de cómo reaccionan las personas a los estímulos e información que reciben, definiendo su comportamiento de compra y ahorro.

En este contexto, las ‘fake news’ pueden penetrar y afectar a nuestra economía por el grado de informalidad que existe en la misma y porque aún los niveles de credibilidad y confianza de las instituciones financieras, como el Banco Central, son bajos en la población en general. Aún existe la percepción de que esta entidad responde a los intereses del Gobierno de turno más que a resguardar la economía”, señaló.

Agregó que algunos actores políticos, y no solo candidatos, aprovechan las sensaciones de miedo de la población para ganar un espacio de poder en los ámbitos donde se mueven.

“Es necesaria una mayor responsabilidad de los actores políticos en este contexto, la misma que es compartida con los medios de comunicación tradicionales y de las redes sociales que deben de poner filtros y algoritmos más eficientes para que las ‘fake news’ no generen situaciones negativas en las sociedades”, dijo.

Desde la Confederación de Empresarios de Bolivia (CEPB) aseguran que los tiempos de conflictividad social son “el caldo de cultivo” más efectivo para que las noticias falsas circulen en mayor cantidad, con mayor rapidez y con más potencial destructivo.

La lista de noticias falsas que soporta el sector es larga, asegura esta institución, y van desde temas relacionados con la estabilidad de la economía, la escasez de productos, la interrupción de servicios, el cierre de empresas y “versiones no confirmadas o simplemente los posts malintencionados, que tuvieron efectos graves y no siempre se controlaron oportunamente”.

“La credibilidad de los medios masivos es muy alta y eso funciona como una barrera frente a las noticias falsas que circulan en las redes sociales”, dijo entidad.

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