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“A mi entender, la gente está más pendiente de la seguridad alimentaria de la familia y de los medicamentos para preservar la salud y la vida y no está pensando en construir. El precio del hierro -material esencial en la construcción- es otro factor determinante”, describió Shirley Durán, encargada de ventas en la ferretería Pablito, en la zona del mercado Alto San Pedro.

La mujer reveló que el costo del hierro registra una tendencia creciente desde noviembre de 2020. Por ejemplo, dijo que la barra de hierro corrugada de 1/4 trepó de Bs 17 a 28; de 5/16, de Bs 28 a 47; de 3/8, de Bs 50 a 68; y de 1/2, de Bs 60 y 70 a 95. Estos precios rigen para la oferta procedente de México.

En el caso de la variación del precio, refirió que, a decir de los proveedores, los fabricantes aún no lograron alcanzar una producción plena después de la cuarentena rígida y posterior cierre de fronteras por la pandemia. Además, el recorte de personal influye en la caída de oferta y escalada de precio.

El ajuste de precio también toca al alambre, cuyo valor creció de Bs 10 a Bs 13 el kilo. El clavo que subió de Bs 12 a 14 el kilo y los tubos plásticos sanitarios registran un rango de ascenso de costo de Bs 11 en todos sus tamaños. El ladrillo adobito, al raleo, según Durán, pasó de Bs 60 a 70 (100 unidades).

En otra ferretería, donde la vendedora prefirió resguardar su identidad, reveló que el hierro procedente de Perú subió de precio. La barra de 1/4 pasó de Bs 16 a 26; de 5/16, de Bs 29 a 40; de 3/8, de Bs 42 a 56; y de 1/2, de Bs 62 a 88. Habló de un flojo desempeño en ventas y que saldrá del negocio porque no llega a cubrir el alquiler de la tienda que ronda los $us 300 por mes.

En una tienda de productos cerámicos y de porcelanato, un vendedor puntualizó que el importado desde China escaló un 5%.

Otro comerciante de insumos de construcción cree que la crisis sanitaria y el ambiente electoral para elegir autoridades de los gobiernos subnacionales (gobernadores y alcaldes) generan incertidumbre y condicionan la reactivación de las obras públicas y privadas.

En un punto de venta de marcos, puertas y ventanas, José Carlos Mamani, anotó que el desempeño en venta está ‘muerto’. Sostuvo que el flujo promedio diario en ventas se desplomó de Bs 3.000 a 500 en un día regular de la semana.

En áridos y agregados, el chofer de un camión de la Cooperativa de Transporte de Materiales de Construcción 10 de diciembre, Daniel Núñez, expresó que salvo el ladrillo que pasó de Bs 1.600 a 1.700 (3.000 piezas), la arena, arenilla, ripio y piedra mantienen su valor.

‘Pisar el acelerador’

El presidente de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), Aldo Sülzer, advierte que en los dos primeros meses de este año la mayoría de los proyectos de inversión pública paralizados a partir del 22 de marzo de 2020 se están retomado progresivamente, lo que es una señal optimista para la construcción.

Como política pública indispensable, según Sülzer, se deben pagar las deudas que tienen las instituciones públicas con las empresas privadas del sector por planillas de avance de obra impagas, en algunos casos por años, para que recuperen el flujo de caja y se restablezca la cadena de pagos del sector de la construcción.

La segunda medida fundamental, que plantea el constructor, es la ejecución en su totalidad del programa de inversión pública establecido en el presupuesto por $us 4.011 millones, comiencen los procesos de licitación y contratación de proyectos nuevos y se adjudiquen a empresas bolivianas.

Desde la visión de Luis Bustillo, presidente de la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco) a la fecha las medidas en inversión pública y económicas no están siendo implementadas y no llegan a reactivar al sector constructor.

“Las medidas urgentes, para que definitivamente se pueda reactivar, están basadas en el cumplimiento de las obligaciones de los contratantes de obras públicas, pago de las planillas adeudadas desde 2016, y la inyección de recursos para reactivar la obra pública”, subrayó Bustillo.

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