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Después de un año y nueve meses, la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) reanudó las operaciones de la Planta de Amoníaco y Urea (PAU) de  Bulo Bulo (Cochabamba). El complejo petroquímico arrancará su producción a un 70% de su capacidad instalada.

YPFB aseguró también que tiene 10 mil toneladas de urea adjudicadas al mercado de Brasil y que dicho contrato está en proceso de firma.

En un acto en el que participaron las principales autoridades del sector hidrocarburífero y el presidente del Estado, Luis Arce Catacora, incluso se anunció la realización de estudios para la construcción de una nueva planta petroquímica.

Este complejo fue paralizado en 2019 en medio de los conflictos sociales tras las fallidas elecciones de ese año. El Gobierno sostiene que el proyecto fue trabado por la administración de Jeanine Áñez, que asumió el poder de forma transitoria.

Las autoridades nacionales calcularon pérdidas por más de $us 450 millones en el que consideraron un complot para dañar la industrialización iniciada en el proceso de cambio.

Incluso el presidente Arce anunció que se iniciarán procesos penales para las ex autoridades responsables porque, según indicó, "nunca les preocupó el pueblo boliviano sino llenarse sus bolsillos".

Según YPFB, la reparación del complejo demandó una inversión de más de $us 53 millones.

La Planta de Amoniaco y Urea es el complejo más caro construido en Bolivia, su inversión llegó a los $us 953 millones. Entró en operación en 2017, pero desde entonces surgieron observaciones por su baja producción y continuas paralizaciones.

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