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En solo cinco meses, los hoteles del país, producto de la crisis sanitaria, están contra la pared debido a la caída estrepitosa de sus ingresos,  lo que les han generado números rojos, por lo que se ven obligados  a ofrecer nuevos servicios y a modificar sus precios, en la búsqueda de subsistir.

Luis Ampuero, presidente de la Cámara Boliviana de Hotelería (CBH), explicó que tras cinco meses entre cuarentena rígida y flexible, la actividad del sector hotelero nacional se encuentra paralizada. Indica que algunos, con una mayor capacidad para absorber el impacto de la crisis, se agarran con uñas y dientes para no caer y quedar fuera del mercado.

Ampuero detalló que la demanda de hospedaje cayó hasta más del 90%, mientras que el cobro de impuestos, servicios de agua y electricidad siguen en la misma categoría (comercial), aspecto que criticó por la falta de solidaridad de las empresas que brindan estos servicios.

El titular de la CBH indicó que hasta el año pasado el Producto Interno Bruto (PIB) de hoteles y restaurantes representaba un 2,46% (Bs 1.212 millones) de PIB nacional, que fue de 49.256 millones. No obstante, ese porcentaje será mucho menor al finalizar 2020.

Ampuero remarcó que se debe entender que los actuales ingresos que se están percibiendo son marginales y que son el resultado de otras actividades, como la venta de comida a domicilio, pero que de ninguna manera cubren los gastos de operación.

El empresario señaló que hay muchos hoteles que están con tres o cuatro huéspedes, cuando su capacidad de hospedaje supera las treinta personas, algo que a su criterio hace insostenible seguir con el negocio, por lo que lamentó que el Gobierno no elabore programas de ayuda específicamente para el sector.

Según datos de la CBH, el sector está constituido por unas 5.000 empresas formales de hotelería y otras 15.000 empresas indirectas relacionadas al sector hotelero y que uno de los principales problemas que presentan es el pago de planillas de los salarios para los trabajadores, debido a que no están generando ingresos.

Indica que el tema tributario, los costos fijos de operación, los aportes a las AFP y a la Caja Nacional de Seguridad, son obligaciones que cada vez les cuesta cumplir.

Los actores

Atrás quedaron el bullicio de los niños y el entusiasmo de los jóvenes y adultos que, aprovechando el fin de semana o sus vacaciones, llenaban las instalaciones de Los Cedros Resort, un centro de esparcimiento cruceño, que desde marzo de la presente gestión tiene cerradas sus puertas.

Daniel Alejandro Durán, gerente administrador de Los Cedros Resort, detalló que el tiempo que llevan cerrados lo están aprovechando para realizar distintos cambios a la infraestructura del centro de descanso, para que a fin de año, si las condiciones lo permiten, ofrecer una versión nueva y renovada del lugar a un público, especialmente nacional, acostumbrado a sus cabañas, amplias habitaciones y a su variada gastronomía.

Durán lamentó la actual situación, pero considera que, por más difícil que sea siempre, hay opción para reinventarse y buscar nuevas alternativas que permitan generar ingresos extras.

Recurriendo a la diversificación de servicios, Samuel Doria Medina (hijo), gerente general de Los Tajibos Hotel, sostuvo que para seguir vigentes, a pesar de una caída del 95% de la demanda hotelera, una de las estrategias comerciales fue el de explotar las cualidades de hotel líder del sector e ícono de la hospitalidad cruceña.

Doria Medina puntualizó que la excelente calidad y seguridad de la gastronomía del hotel fue una herramienta clave en el proceso de reactivación y detalló que actualmente están brindando servicio de hospedaje cumpliendo con rigurosidad las medidas de higiene y salubridad contempladas en el protocolo Los Tajibos Hospitalidad Segura.

Para tratar de contrarrestar al 5% de ocupación de habitaciones, Los Tajibos Hotel potenció su oferta en sus restaurantes La Terraza, Jardín de Asia Lounge y Piegari Galería, e implementó el servicio a domicilio Los Tajibos Delivery.

A su vez, José María Reyes, gerente general del Hotel Radisson Golf & Spa, informó que la demanda de habitaciones cayó un 100% debido a que la actividad turística está frenada desde marzo, mientras que el uso de las salas de reuniones, que tienen capacidad para 30 o 50 personas, es usada por cinco o seis.

Ante este escenario y debido a la coyuntura sanitaria, el hotel desarrolló un nuevo servicio de cuarentena en el que se ofrece a todo el personal sanitario, policial, militar o autoridades de la Gobernación una atención de cuarentena rígida, aislamiento o dinámica. Por $us 25 diarios se brinda una habitación, desayuno, almuerzo y cena, una tarifa que estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2020.

La reciente apertura del restaurante y los servicios de delivery, más la posibilidad de contratar a los cocineros y chef del Radisson, en caso de que el cliente quiera que ellos sean los encargados de cocinar para algún evento, son otras de las apuestas comerciales que el hotel puso en marcha.

Otros hoteles más pequeños para seguir a flote recurren a las redes sociales y ofrecen descuentos, así el hotel Dulce Amanecer ofrece habitaciones matrimoniales a Bs 90 y si desea con aire acondicionado el valor es de Bs 150. Eva Zeballos, propietaria de este hotel, indicó que la demanda de hospedaje cayó un 90% y que para no cerrar optó por ofrecer las habitaciones amobladas en alquiler, algo que lentamente está funcionando.

Mientras que el complejo hotelero G, ante la baja demanda de habitaciones realiza promociones en el Facebook en el que ofrece habitaciones matrimoniales, que no incluyen el desayuno, a Bs 220 y que las mismas pueden ser reservadas y usadas como máximo hasta el 31 de diciembre de la presente gestión.

Sin turismo no hay pasajeros

Ampuero sostuvo que la baja demanda hotelera tiene relación directa con el turismo, una actividad que desde mediados del primer trimestre de 2020 se encuentra congelada, debido a la suspensión de los vuelos nacionales e internacionales y a la restricción de los viajes terrestres interdepartamentales.

Marco Antonio Mercado, presidente la Asociación Boliviana de Agencias de Viaje y Turismo (Abavyt), informó que el turismo en 2019 generó 294.000 puestos de trabajo de forma directa e indirecta, que alrededor de un millón de turistas visitaron al país y que el aporte sectorial al PIB fue de un 4,6%.

Mercado hizo notar que el turismo está en crisis y esto tiene un impacto directo en el trabajo de los hoteles y restaurantes, por eso es necesario pensar en medidas que reactiven a ambos sectores si se busca evitar el quiebre de los hoteles, restaurantes y operadores de turismo.

A su vez, el presidente de la Cámara Nacional de Operadoras de Turismo (Canotur), Raúl Calvimontes, subrayó que el año pasado el sector generó un ingreso de $us 600 millones al país, por lo que es el tercer aportante al PIB nacional, aunque estima que este año ese ingreso se reducirá fuertemente.