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Los proveedores de semillas informaron que, si las actividades del contrabando de variedades continúan con un ritmo creciente, existe un riesgo inminente en el abastecimiento de granos (maíz, soya y trigo), que generan la seguridad alimentaria del país. Solicitan a las autoridades controlar este ilícito y proteger, tanto al sector como al aparato productivo del país.

Días atrás, el presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Fidel Flores, expresó la preocupación de su sector por el contrabando de grano de maíz, que ingresa principalmente por Yacuiba, punto fronterizo con Argentina. 

Alertó que el contrabando de ‘grano amarillo’ está generando un daño económico a los agricultores bolivianos porque disminuye los precios en el mercado interno, provocando un desincentivo para continuar cultivando este alimento de importancia estratégica para el país.

En un pronunciamiento institucional, la Asociación de Productores de Semillas (Asosemillas) indica que es importante realizar un control minucioso a aquellos demandantes de estos granos que luego los transforman en harina de soya, desvían a empresas que elaboran alimentos balanceados y en semillas para siembras. “Si hay contrabando, es porque hay demanda”, indican.

Con datos oficiales del Iniaf, en la gestión 2020-2021 en certificación de semillas híbridas de maíz, menos los stocks de los almacenes de las semilleras, el uso de semillas híbridas de maíz legal no supera el 25% del área sembrada. Es decir, que el 75% de la superficie en Bolivia se hace con semillas ilegales, prohibidas, transgénicas, llamadas ‘Betitos’ y que son producidas localmente o aquellas bolsas que ingresan de contrabando denominadas BT.

En el caso de la soya, el uso de semillas certificadas de este cultivo en la campaña verano 2020-2021 fue del 39%, sobre un área de 1.350.000 hectáreas, según Asosemillas, con datos de Anapo. Estas cifras dejan entrever que el uso de semillas certificadas por parte del agricultor va en caída.

Como consecuencia de esta situación, según Asosemillas, las empresas semilleras nacionales e internacionales, cerraron sus programas de investigación de nuevas variedades o híbridos para Bolivia, bajaron las importaciones de semillas híbridas de maíz, se despidieron técnicos, asistentes, comerciales entre otras situaciones que afectan al sector semillero.

“Lamentamos, algunos productores año a año se apegan más a lo ilegal y al uso propio de semilla no declarada. Actualmente, se ofertan en las redes sociales semillas de variedades e híbridos de maíz transgénicos que están prohibidas por ley”, afirman desde Asosemillas.

En ese contexto, el sector semillerista alerta que, si las actividades del contrabando de semillas continúan en ascenso, existe un riesgo inminente en el abastecimiento de granos que genera la seguridad alimentaria del país.

Biotecnología

Según el presidente de la Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente (Cappo), Isidoro Barrientos, este sector se reunió con los altos funcionarios y técnicos de los ministerios del área de desarrollo productivo y tierra para definir la hoja de ruta que seguirán para el uso de la biotecnología en campos productivos de Sana Cruz.

El ejecutivo señaló que notaron una actitud más abierta y mayor compromiso de las autoridades, que les garantizaron que la petición de los productores será atendida y que agilizarán un encuentro con los obtentores del material genético, en el caso de la soya, para definir los procesos de validación que se seguirán. 

“Han entendido que es una necesidad del agro para afrontar efectos adversos del cambio climático (sequía y heladas) y plagas en los cultivos que juegan en contra de la economía productiva”, manifestó Barrientos.

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