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El Senado nacional sancionó la ley que modifica la norma excepcional de diferimiento del pago de créditos bancarios, ampliando el plazo hasta el 31 de diciembre de 2020. La nueva prórroga fue anunciada en las redes sociales este miércoles.

La norma para su aprobación y puesta en vigencia fue debatida y remitida al poder Ejecutivo para su posterior promulgación.

Desde la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), el secretario ejecutivo Nelson Villalobos, indicó que el sector no conoce oficialmente la aprobación de la ley aprobada por el Senado que difiere el pago de créditos bancarios hasta diciembre. No obstante, afirmó que el tema será analizado internamente por el directorio para brindar un pronunciamiento institucional.

Hasta junio de este año, según las respuestas a una solicitud cursada por EL DEBER, Asoban dio cuenta de que la cartera en mora alcanzó los $us 455 millones, observándose un crecimiento del 6% en relación con similar periodo de 2019.

Desglosó que el índice de morosidad hasta junio se situó en un 1,85%; es decir, se mantiene en niveles similares a los observados desde hace varios años atrás. No obstante, dieron cuenta de que el sistema bancario se encuentra en el periodo de diferimiento de cuotas de crédito. En ese sentido, expusieron que se espera que una vez se regularice el pago de las cuotas por los créditos, se dimensionen los efectos de la crisis sanitaria en la capacidad de pago de los deudores.

En el balance sectorial, Asoban observó que, a mediano y largo plazo, se advierte un deterioro en la calidad de la cartera que requerirá del uso de previsiones que los bancos han constituido continuamente para ser usadas en épocas de crisis, como la que vive el país y otras regiones a consecuencia del Covid-19.

A su vez, señaló que una reducción prolongada de los flujos periódicos hacia los bancos, los cuales provienen del pago de las cuotas de los préstamos, también afectará la expansión crediticia, la que es de vital importancia para dar continuidad al dinamismo de la economía.

Finalmente, la entidad gremial advierte que el deterioro de flujos, y más aún su interrupción definitiva podrían afectar  la solvencia de las entidades. “Un contexto como el señalado, de mayor mora y menor liquidez o interrupción de ésta en el sistema, afectará su rentabilidad, la que como en cualquier industria, se constituye en un indicador fundamental de medición de sostenibilidad”, alertó.