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El lugar está limpio. El polvo habitual que se genera en la fabricación de cemento está ausente. Esto se debe a las herméticas construcciones y nuevos sistemas de producción que buscan que durante la molienda, envasado y despacho del producto las partículas sean reducidas a su mínima expresión. 

La Sociedad Boliviana de Cemento S.A (Soboce) decidió apostar por una de sus marcas icónicas de cemento, alrededor de $us 30 millones y no dejarse intimidar por la pandemia y los problemas económicos que afectan al país y el mundo.

Así, la modernización de la planta de cemento Warnes (Santa Cruz) que tuvo sus inicios, en planos, proyecciones y cálculos, allá en 2019, fue ensamblada y finalizada el año pasado. Tiene en su molienda vertical, el corazón de la cementera, su mayor orgullo. La planta será inaugurada el martes 15, pero abrieron antes las puertas al equipo de EL DEBER.

Álvaro Andrade, gerente nacional de Proyectos de Soboce SA., explicó que el nuevo sistema de molienda, que antes era horizontal, se caracteriza por un menor uso de energía, una mayor capacidad de producción y una mejor relación con el medioambiente.

Con el nuevo molino, la factoría tendrá una capacidad de producción mensual de 59.400 toneladas de cemento, cuando antes era de 19.000 toneladas.

Este salto exponencial de la oferta se apoya en las cualidades del producto. Andrade dice que la nueva tecnología elevará la calidad de cemento Warnes, ofreciendo al mercado una alternativa con mayor resistencia y mejores características de fraguado y durabilidad.

Sobre el incremento de la producción, en un contexto de contracción económica, aunque con algunas señales de una gradual reactivación, Andrade explicó que los inversionistas del Grupo Gloria, principal accionista, con más del 98%, de Soboce S.A, apuestan por la región a la que consideran que tiene un gran potencial para ser un proveedor importante de uno de los principales insumos para la construcción.


El control del proceso de fabricación es remoto y preciso


Sobre el tema, Javier Arze, gerente general de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), destacó la inversión realizada por Soboce e indicó que esta es una señal para que el sector constructor, una vez que se vaya acelerando la reactivación económica, se quede tranquilo ya que contará con la cantidad suficiente de cemento.

Arze sostuvo que Santa Cruz es un polo de desarrollo industrial y comercial y que el sector de la construcción no está al margen.

“Santa Cruz tiene la capacidad de reinventarse, de avanzar y apostar por la producción. En este punto, los constructores también formamos parte de esta búsqueda constante de la innovación y el desarrollo”, dijo Arze.

 Moderna tecnología

Poner en pie la nueva planta, que en la molienda usa tecnología alemana, al igual que en el sistema automático de ensacado y despacho paletizado, requirió la participación directa de 300 trabajadores y más de 600 indirectos en las etapas de obras civiles, fabricación mecánica y montaje de equipos, a los que se destinaron 500.000 horas de trabajo.

Las distintas partes de la planta fueron trasladadas desde Arica (Chile), en 120 camiones, durante dos semanas, cargando un total de 1.800 toneladas de maquinaria y diferentes equipos de origen alemán, turco y estadounidense.

Durante las obras de ensamblado, Andrade detalló que ante la pandemia se tuvo que crear un nuevo sistema de trabajo donde los controles de bioseguridad fueron implementados y el sistema virtual de trabajo y orientación tuvo que ser incorporado. 

Así, tanto desde Alemania como de Turquía, los técnicos de los fabricantes de los equipos, con un sistema de realidad virtual ampliada, fueron guiando a los operarios nacionales durante el montaje, como así también probaron y calibraron los diferentes equipos para su adecuado funcionamiento.

La renovación tecnológica también implica un nuevo sistema de almacenamiento y alimentación de materia prima. En este punto, en nuevo depósito tiene una capacidad de acopio de unas 80.000 bolsas de cemento de 50 kilos.

Ante la implementación de un nuevo sistema de fabricación de cemento, se tuvo que invertir en una nueva subestación eléctrica, para pasar de una generación de 2 kilovatios a 7 kv. 

También se destinó un espacio para los tanques de Gas Licuado de Petróleo que alimentan a la factoría que se levanta en unas 20 hectáreas y es prueba concreta de que en tiempos de crisis ir a contracorriente marca la diferencia.

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