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Tarija convierte su afamada ruta del vino en vitrina digital para atraer turistas

Martes, 12 de mayo de 2026 a las 12:44
Ruta del vino

La plataforma Ruta del Vino Bolivia integra bodegas, gastronomía y experiencias turísticas de Tarija y Cinti. El objetivo es transformar el potencial vitivinícola en un motor económico permanente

El vino ya no espera únicamente en la mesa. Ahora también aparece en la pantalla del celular. Tarija decidió digitalizar una de sus mayores fortalezas económicas y culturales: el turismo vitivinícola. La nueva plataforma Ruta del Vino Bolivia busca convertir al valle chapaco en un destino accesible, organizado y visible para viajeros nacionales y extranjeros, en momentos en que el turismo aparece como una alternativa concreta de diversificación económica para el departamento.

La iniciativa reúne información sobre bodegas, viñedos, hospedajes, restaurantes y experiencias vinculadas al vino y al singani. La apuesta apunta a algo más profundo que promocionar degustaciones: busca integrar una cadena económica que involucra transporte, hotelería, gastronomía, operadores turísticos, producción agrícola y empleo local.

En Bolivia, buena parte de la oferta turística todavía funciona bajo lógicas dispersas. Muchos destinos dependen de contactos informales, recomendaciones personales o redes sociales fragmentadas. La plataforma intenta romper con esa dinámica al concentrar información y facilitar la planificación de viajes bajo una lógica digital.

Rodrigo Ayala, director ejecutivo de Prometa, explicó que la plataforma permite tres niveles de interacción: acceso a información turística, comparación de paquetes y compra directa en línea. “La gente va a poder elegir qué paquete turístico quiere comprar, comparar ofertas y pagar directamente con QR o tarjeta”, sostuvo.

La propuesta incluye recorridos por los Valles de Tarija y también por el Valle de Cinti. Según los datos publicados por la plataforma, el circuito integra 25 empresas vinculadas al enoturismo, entre bodegas y operadores especializados. La oferta abarca desde paquetes premium con experiencias gastronómicas y hospedajes de lujo hasta opciones económicas desde Bs 100 o Bs 150.

Los viñedos tarijeños están ubicados entre 1.600 y 2.000 metros sobre el nivel del mar. Esa condición permite diferenciar la producción boliviana frente a otros mercados sudamericanos y construir un relato turístico asociado al paisaje, el clima y la singularidad de la experiencia.

Pero detrás del discurso turístico existe una lógica económica mucho más amplia. Cada visitante que llega a Tarija para recorrer viñedos consume hospedaje, alimentación, transporte, artesanías y servicios complementarios. El turismo del vino tiene la capacidad de distribuir ingresos entre múltiples sectores y generar movimiento económico más allá de la industria vitivinícola.

Ayala considera que el proyecto todavía tiene un amplio margen de crecimiento, especialmente en el mercado internacional. “Ahora la ruta tiene sobre todo éxito nacional. Ha ganado mercado argentino y paraguayo, pero falta dinamizarla a nivel internacional”, señaló.

La expectativa es ambiciosa. El director de Prometa afirmó que el objetivo estructural es acercarse al millón de visitantes anuales en el largo plazo, apoyados en una mejor promoción y en la integración de nuevos atractivos turísticos alrededor del circuito del vino.

La plataforma también incorpora reservas naturales y destinos comunitarios cercanos a la ruta tradicional. Entre ellos aparecen Peña Rajada, la reserva de Sama y las lagunas de Tajzara, que ahora pueden articularse con recorridos gastronómicos y visitas a bodegas.

El proyecto fue impulsado por Prometa junto a la Fundación Solydes e Inspiration Incubator, con una inversión aproximada de $us 100.000.

Ese ordenamiento es clave para vender mejor el destino: permite pasar de la promoción aislada a una oferta integrada, con precios visibles, operadores formales y mayor confianza para el turista que planifica desde otra ciudad o desde el exterior.

La apuesta recibió además respaldo diplomático. El embajador de España en Bolivia, Fernando García, recordó que la cooperación española estuvo vinculada históricamente al desarrollo del sector vitivinícola tarijeño y destacó el potencial económico de la región.

“Tarija es una región hospitalaria, amigable y maravillosa y que se ha de conocer”, afirmó.

El diplomático aseguró además que los vinos bolivianos tienen calidad competitiva y reveló que suelen formar parte de las cenas oficiales de la Embajada de España en La Paz. “Siempre doy un vino español y uno boliviano”, comentó.

García sostuvo que Bolivia tiene potencial para atraer inversiones vinculadas al turismo, la gastronomía y la industria vitivinícola, aunque advirtió que el crecimiento dependerá de factores como seguridad jurídica y apertura económica. “Es un sector de futuro que crea empleo y trae prosperidad”, señaló.

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