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El cierre de operaciones Altifibers preocupa a los pequeños talleres del país. El sector teme que se produzca un efecto dominó que termine con el cierre de más 300.000 unidades de negocio. Desde el 22 de marzo el país vive una cuarentena total que terminó paralizando toda a la economía en el país a raíz de la presencia del coronavirus en Bolivia.

La compañía Altifibers decidió cerrar sus operaciones debido a la cancelación de sus pedidos en Italia y China, sus principales mercados.

En ese sentido, dirigentes de la micro y pequeña empresa del país indicaron que “si esto le pasa a una empresa grande” el impacto es el doble en el sector.

De acuerdo con los datos de la Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype) hasta la fecha 150.000 talleres, en su mayoría textiles, han dejado de operar por la paralización de la actividad económica que genera la emergencia sanitaria.

Néstor Conde, presidente de la Conamype, señaló que actualmente otras 350.000 unidades de negocio corren el riesgo de dejar de operar por el aislamiento social y la inactividad económica.

“Si una empresa grande ha cerrado, cómo cree que estamos las pequeñas empresas y más cuando salen normativas que nos quieren hacer obligar a pagar de forma inmediata los créditos”, señaló el dirigente.

Conde indicó que es necesario que el Estado auxilie al sector flexibilizando la reglamentación para el acceso a créditos del Fondo para la Reactivación de las Empresas que tiene Bs 1.500 millones. Además, que se difieran hasta por seis meses los préstamos que tienen algunos microempresarios en la banca.