El transporte pesado nacional se declaró en emergencia y advirtió que analizará nuevas medidas de presión si el Gobierno no logra normalizar el abastecimiento de combustible en los próximos días.
El dirigente del sector, Marcelo Cruz, afirmó que la situación no solo se mantiene, sino que empeora durante los fines de semana, cuando —según denunció— disminuye el despacho de cisternas hacia las estaciones de servicio.
"La situación no ha cambiado. Empeora los fines de semana porque pareciera que se toman su descanso y en YPFB no salen las cisternas hacia los diversos surtidores para abastecer la necesidad de diésel", sostuvo.
Cruz aseguró que las largas filas de camiones en los surtidores reflejan la gravedad del problema y rechazó las versiones que minimizan la crisis.
"Los camiones no están haciendo fila por gusto. Están porque necesitan trabajar y no hay combustible", afirmó.
Cuestionan la gestión del Gobierno
El dirigente responsabilizó al Gobierno, a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y al Ministerio de Hidrocarburos por la continuidad de la escasez, al considerar que no existen cambios en la administración del suministro.
Asimismo, recordó que el sector aceptó el levantamiento de la subvención al diésel, medida que elevó el precio del combustible hasta Bs 9,80 por litro, bajo el compromiso de garantizar el abastecimiento.
"Nos subieron dos y hasta tres veces el precio del diésel, pero no tiene sentido si no tienen la capacidad de abastecer la demanda", cuestionó.
Cruz indicó que el transporte pesado convocó a una reunión nacional para el próximo 29 de julio en Cochabamba, donde evaluará las acciones que asumirá el sector frente a la persistencia de la crisis, pese al estado de excepción vigente en el país.
"Es un problema estructural"
Para el dirigente, el desabastecimiento responde a problemas económicos de mayor profundidad y no únicamente a dificultades logísticas.
"Es un problema estructural. Es consecuencia de la falta de dólares y de la falta de dinero en el país", afirmó.
Según explicó, la caída de las exportaciones durante casi dos meses redujo el ingreso de divisas y obligó al Gobierno a depender de nuevos créditos para financiar la importación de combustibles.
"El Gobierno está sobreviviendo con los préstamos que ha recibido; recibe dinero y lo utiliza para pagar combustible", señaló.
Piden una nueva Ley de Hidrocarburos
El transporte pesado también insistió en la necesidad de modificar el marco legal del sector energético para atraer inversión privada y aumentar la producción nacional de hidrocarburos.
Cruz sostuvo que la actual Ley de Hidrocarburos ya no responde a las necesidades del país y pidió a la Asamblea Legislativa impulsar una reforma integral.
"Se necesita modificar o incluso elaborar una nueva Ley de Hidrocarburos que permita atraer inversión extranjera. Esa será una solución estructural, aunque no inmediata", manifestó.
Proponen zonas francas para importar combustible
Mientras se implementan reformas de largo plazo, el sector propuso crear surtidores o zonas francas libres de impuestos para facilitar la importación privada de diésel.
La medida, explicó Cruz, permitiría que operadores privados comercialicen combustible a precios similares o incluso inferiores al valor de Bs 9,80 por litro fijado por el Gobierno, reduciendo la presión sobre el Estado para financiar las importaciones.
"Hay soluciones inmediatas que pueden aliviar la carga del Estado mientras se resuelve el problema estructural del sector energético", sostuvo.
Las declaraciones del transporte pesado se suman a las recientes advertencias de productores cañeros y de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), que también denunciaron el impacto de la escasez de diésel sobre las actividades productivas y alertaron sobre el riesgo de una reducción en la producción de alimentos si el abastecimiento no se normaliza en el corto plazo.