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Boyui-X2 no fue un pozo cualquiera, sino el ‘proyecto estrella’ del gobierno del expresidente Evo Morales, para robustecer las reservas de gas natural del país. Pero tras su perforación, que no reportó caudales comerciales, surgieron varias críticas, debido a los anuncios triunfalistas del exministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, quien aseguró que con el proyecto se descubrió un “mar de gas”. Pero en 2017, seis meses antes de que comiencen los trabajos en este prospecto, un estudio recomendó no perforar el pozo: al observar una serie de fallas técnicas por parte de la operadora.

Se recomienda muy fuertemente no perforar el pozo Boyui-X2 tal cual lo definió Repsol, ya que está basado en una interpretación sin rigor técnico”, recomendó un estudio de enero de 2017, según documentación a la que accedió EL DEBER.

Este mismo informe sugirió realizar una “nueva interpretación, respetando lo más estrictamente posible los datos”. El documento, denominado: Revisión del programa de exploración del área Margarita Sur Boyui-X2, fue realizado por la consultora Beicip Franlab, contiene 54 páginas, y fue encargado por la misma YPFB.

Pese a la advertencia, los trabajos del proyecto comenzaron en julio de 2017. En marzo de 2019, el pozo alcanzó los 7.862 metros siendo el más profundo de Sudamérica.

En mayo, la estatal y el propio Ministerio de Hidrocarburos admitieron que el proyecto no era comercial, pero sí rico en información geológica, y que abriría paso al desarrollo de proyectos en profundidades nunca antes vistas. Esto generó debate y polémica. Expertos y algunas regiones productoras, se preguntaban si Yacimientos asumiría los costos de proyecto que no resultó comercial.

En total el proyecto costó $us 130 millones. En esa época el Ministerio de Hidrocarburos aclaró que los costos recuperables los paga YPFB cuando se ha hecho la Declaratoria de Comercialidad de un campo hidrocarburífero.

Pero la Fundación Jubileo informó que, según el Anexo D de los contratos de operación, (los gastos) serían presentados como un costo recuperable, porque el proyecto está en un área, como Caipipendi, que tiene dos campos en producción (Margarita y Huacaya).

Otro informe al que accedió EL DEBER revela que el 20 de diciembre de 2018, la Gerencia de Administración Técnica de Contratos y Evaluación, dependiente de la Vicepresidencia de Administración, Contrato y Fiscalización, de YPFB, detalló a la presidencia de los avances del proyecto; y estableció que la estatal debía pagar los costos hechos por la operadora Repsol.

“El pozo Boyui X2, se encuentra dentro del Área de Contrato Caipipendi, que, de acuerdo al Contrato de Operación (CO), las áreas de contrato en las que existan campos de explotación y áreas exploratorias, los costos de exploración serán considerados costos recuperables, con la producción de dicho campo, según corresponda y de acuerdo a la Ley N.º3278 Reglamento de Costos Recuperable”, señala parte del informe, que cuenta con el sello y la firma del entonces presidente de YPFB, Óscar Barriga.

Este reporte calculó que, hasta esa fecha, la estatal debía pagar $us 88,9 millones, pero advirtió que la cifra podría incrementarse.

Se consultó al extitular de Yacimiento. Primero dijo que explicaría esta situación, pero después de varios llamados y mensajes a su celular, Barriga no contestó.

El exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, dijo que una nueva exploración trae un gran riesgo y “eso fue la perforación del prospecto de Boyui”, que tenía una probabilidad de éxito de un 30%.

“Un informe de la consultora contratada por YPFB (Beicip Franlab) indicaba que no era recomendable perforar el prospecto, pero Yacimientos y sus socios decidieron hacerlo”, señaló.

Además, agregó que “los costos de este proyecto, por estar dentro de un área con protección, siempre fueron recuperables”.

Lastimosamente salió seco el pozo y como en toda exploración, sin éxito de descubrimiento, solo se tuvo ganancia geológica”, dijo.

El especialista Hugo del Granado cuestionó a YPFB por no tomar en cuenta al informe de Beicip Franlab, que recomendaba fuertemente no perforar este pozo.

Para Del Granado, YPFB y Repsol, tenían tiempo para frenar la perforación y evitar los errores técnicos que observó la consultora.

“Repsol perforó, con la aprobación de YPFB, porque las contratistas solo pueden iniciar sus planes de trabajo después de que Yacimientos dé el visto bueno”, dijo.

Por los resultados negativos del proyecto, Del Granado dijo que, de acuerdo a las normas nacionales, no corresponde que el Estado pague por costos recuperables.

“Solo se paga si hay éxito comercial”, señaló el especialista.

Sobre el tema de buscó las versiones de YPFB y de Repsol. Se enviaron consultas a ambas empresas desde hace dos semanas, pero no contestaron hasta el cierre.