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Dicen de todo. Que es el aeropuerto más importante del país, que está en el corazón de Sudamérica, que tiene potencial como centro internacional de conexiones, etc. Sin embargo, cada vez parece más sometido al abandono.

Ya el año pasado llovieron las críticas a la administración de Viru Viru cuando se colocó un enmallado al parqueo, que algunos tildaron de ‘gallinero’, y que fue retirado hace varios meses.

Después salieron a relucir las denuncias de maltrato a los viajeros de parte del personal de Aduana. “Así deberían controlar las fronteras, que es por donde se mueve el contrabando”, era uno de los reclamos más recurrentes en las redes sociales sobre el abuso en el que se incurría en Viru Viru.

Aparentemente, esos excesos fueron superados, pero el aeropuerto de Santa Cruz no termina de convertirse en lo que algunos sueñan y otros prometen desde hace años: un hub o centro internacional de conexiones.

Por el contrario, ahora adolece de otro tipo de problemas, que no son tan nuevos, como la oscuridad en una parte del trayecto entre Santa Cruz de la Sierra y Viru Viru, y que está bajo la tuición del municipio de Warnes. La falta de iluminación afecta por dos frentes, tanto por la avenida Cristo Redentor como por la avenida G-77.

Otra situación que existe desde hace tiempo es la venta ambulante de comida, que antes se realizaba abiertamente entre el parqueo público y la puerta de ingreso a las instalaciones del aeropuerto, pero que ahora se realiza desde los maleteros de los vehículos.

Entre los clientes también están los funcionarios de Servicios de Aeropuertos Bolivianos (Sabsa), a cargo del control de las instalaciones, como constató EL DEBER en una visita durante el horario del almuerzo.

Desde que se cerró el comedor de Sabsa, más cerca del sector de carga que de la zona de embarque de pasajeros, Viru Viru empezó a llenarse de vendedores ambulantes y también de perros callejeros.

Viru Viru, además, fue noticia en portales del exterior, luego de que se suspendieras vuelos internos por una huelga de los trabajadores de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea (Aasana), que involucró hasta la militarización de Viru Viru.

Sobre las luminarias, Jimmy Hollweg, director de Alumbrado Público de Santa Cruz de la Sierra, aclaró que la competencia de esta Alcaldía llega poco más allá del km 8, por la entrada a los condominios Sevilla, tanto por el lado de la avenida Cristo Redentor como de la avenida G-77.

“Hay una parte oscura, se han retirado los cables, eso pertenece a la jurisdicción de Warnes, nosotros ya no cubrimos eso, parece que tienen un problema de corto circuito”, indicó.

El alcalde de Warnes, Juan Carlos Montaño, reconoció que ese municipio atraviesa problemas económicos, y que en algún momento las luminarias funcionaron, pero que ahora la Alcaldía mantiene un proceso judicial contra la empresa a cargo, no solo por las deficiencias en Viru Viru, sino también en algunos barrios. Según Montaño, el juicio está por finalizar, y una vez acabe, se reactivarán los trabajos para una óptima iluminación.

En lo que respecta a los vendedores ambulantes, el gerente de Sabsa, Joaquín Hurtado, explicó que se está viendo la posibilidad de proporcionarles espacios para que se establezcan legalmente.

“El comedor quedó paralizado por la pandemia, pero poco a poco, como está aumentando el flujo de pasajeros, veremos cómo regularizar eso”, informó.

La gerente administrativa y financiera de Sabsa, Marina Castro, sobre los ambulantes, coincidió con la necesidad de darles un espacio para que ofrezcan un servicio de calidad. “El comedor de Sabsa no funciona porque la empresa se fue, ya no quiso el espacio y estamos contemplando que los ambulantes ocupen el lugar que antes era el comedor”, adelantó.

Castro prefirió no tocar el tema del enmallado, dijo que lo adecuado es que hable otra persona porque ella no estaba cuando se decidió ponerlo, ni cuando se retiró. “Desde enero de este año, cuando yo entré, ya no estaba el enmallado”, informó.

Conflicto en puerta

Los funcionarios de Sabsa solo tienen en mente una situación, que la concesión de 25 años, otorgada por Aasana a Sabsa para la administración de los aeropuertos del eje troncal, culmina en febrero de 2022, y ellos corren riesgo de quedar sin trabajo.

Eldher Oliva, secretario general del sindicato de Sabsa, explicó que su demanda es continuar por 15 años más como concesión, para seguir administrando los aeropuertos de Santa Cruz, El Alto y Cochabamba.

“Nos sustentamos solos, pagamos a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) la parte de servicios, un porcentaje a Aasana, a la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT), etc. Mantenemos a nivel nacional a 830 familias”, dijo.

Según Oliva, si bien la concesión era por 25 años, el contrato dice que puede prolongarse hasta los 40 años. “La decisión está en manos del Estado, estuvimos en el Ministerio de Obras Públicas, que es nuestra MAE, hemos ido a la Central Obrera Departamental (COD) y a todas las entidades de las que dependemos orgánicamente. Si no se da el contrato de concesión podríamos pasar a Aasana y eso implicaría pérdida de empleos”, afirmó.

Adicionalmente al aspecto de los empleos, Oliva dijo que preocupa la parte operativa porque Aasana está en problemas económicos. “Adeuda varios millones al Estado porque vive con un fondo rotatorio que pide mensualmente al Estado, en cambio nosotros somos autosostenibles”, agregó.

El dirigente sindical también resaltó que en Sabsa no cuenta el color político, y que para ser parte de esas filas hay que hacer muchos cursos. “Por eso los trabajadores tienen más de 30 años de funciones, porque la parte operativa es responsabilidad nuestra, desde el momento en que un avión aterriza”, aseveró.




El comedor de los trabajadores de Sabsa y de Aasana está cerrado; ellos almuerzan y cenan en el parqueo



Promesa

Un anuncio que hasta la fecha no se materializa y que se acarrea por más de dos décadas es la posibilidad de convertir a Viru Viru en un hub o centro de conexiones internacionales por su ubicación estratégica.

El arquitecto Ernesto Urzagasti, conocedor del tema del hub, explicó que es una promesa que la región atesora, y que triplicaría el tamaño de Viru Viru, con más terminales, y además con una pista de aterrizaje adicional.

“El aeropuerto se convertiría en un gran elemento de desarrollo, conectado con el Parque Industrial Latinoamericano, con la vía que une a Brasil con el Pacífico, dando una serie de condiciones que perfilan todo el corazón productivo de Bolivia”, dijo, a tiempo de refrescar la memoria colectiva, porque fue una promesa del Movimiento al Socialismo (MAS), pero también de Luis Fernando Camacho en su campaña, aunque en realidad es atribución del Gobierno central.

“Nos tendrá como con Mutún, sin interés por desarrollar el hub porque empodera más a la región. El hub no es una fantasía, el hub es un proyecto descomunal que debería ser una prioridad para la región porque dinamiza una serie de actividades”, insistió.

El arquitecto Víctor Hugo Limpias cree que no se hace realidad porque el hub requiere una serie de apoyos de parte del Gobierno central, entre ellas la liberación de varios aspectos impositivos.

El experto en temas de aeronáutica Constantino Klaric ya había resaltado que Santa Cruz es el destino ideal por la posición de Viru Viru, desde donde resulta más corto un vuelo a Madrid o a toda Europa, que desde cualquier otro aeropuerto de Sudamérica.

Klaric dejó en claro que para hacer un hub en este aeropuerto es importante tener cielos abiertos y bajo esta lógica BoA sería la primera perjudicada. “Con más aviones que el Lloyd Aéreo Boliviano va a casi 10 destinos, y con cielo abierto vendrían muchas empresas y la sacarían de muchas rutas, por mejor atención”, dijo.

Asimismo, explicó que dejaría de tener injerencia la ATT, ya que en ningún acuerdo bilateral se menciona a la ATT y que los acuerdos entre países y el mediador se dan entre las autoridades de aeronáutica de esos países.

En el Gobierno de Evo Morales, en 2019 se anunció la inversión de $us 420 millones de parte de una empresa francesa, con experiencia en aeropuertos de la talla del de París, para la consolidación del Viru Viru Hub.

En la gestión de Jeanine Áñez también se lanzó el Decreto Supremo 4347, para constituir el Consejo Superior del Proyecto. Diseño, construcción, operación, mantenimiento y financiamiento del Aeropuerto Internacional de Viru Viru. Se autorizó a Aasana, previa la conformidad del Consejo Superior, la suscripción de contratos de alianzas estratégicas de inversión conjunta, referidos al proyecto del hub. Pero hasta la fecha, esto sigue siendo un sueño.

Por ahora, para el gusto de Urzagasti, Viru Viru está más lejos de llegar a hub, y más cerca de adolecer de muchos males, como la falta de un plan maestro para la ejecución de las ampliaciones realizadas, que se supeditan a “caprichos del nivel central”.

Dijo que le ha tocado trabajar en el aeropuerto, ingresar a los pasillos detrás de los mostradores de las aerolíneas, y que conoce el lugar, junto con sus plagas, como la de cucarachas, y el retroceso en una medida, la del enmallado, que era para convertir el parqueo más grande, actualmente gratuito, en uno pagado, y reducir el espacio del gratuito. “Trabajan con prueba y error en el aeropuerto más importante del país”, cuestionó.

Datos

PROYECTO HUB VIRU VIRU
Atrajo a seis países; finalmente, en 2019 fue anunciado un convenio con una empresa francesa que invertiría $us 420 millones. Las obras tenían que iniciar en 2020.

CRECIMIENTO
El flujo de pasajeros en Viru Viru aumentó de 700.000 a 2,8 millones; y de 10.000 a 42.000 viajes aéreos en la última década. Fueron datos de Álvaro García Linera en 2019.

MUCHO POR RESOLVER
Vendedores ambulantes, taxis sobre el espacio verde, andén de llegada y salida con pavimento antiguo, todo eso a pesar de que tiene las tasas más caras del país.


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