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Los representantes de los productores agropecuarios y académicos de Santa Cruz, de acuerdo con la estatal petrolera consideran que el proyecto 'Diésel Renovable', presentado por el presidente ejecutivo de YPFB, Wilson Zelaya, es una importante alternativa para diversificar la actividad agrícola, misma que permitirá generar más recursos económicos.

Roberto Unterladstaetter, profesor emérito en ciencias agrícolas de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm), sostuvo que de las palmeras no solo se saca aceite, si no también se va a generar un positivo impacto social, porque en Santiago de Chiquitos y Ascensión de Guarayos existen asociaciones de hombres y mujeres que se dedican a la recolección de copaibo y cusi, respectivamente, para conseguir resinas, y elaborar cremas, jabón y champú en pequeña escala.

Cabe recordar que el proyecto ‘Diésel Renovable’, prevé procesar 450.000 toneladas de materia prima al año, producirá 9.000 barriles al día y tres millones de barriles al año. Proveerá un combustible con 80% menos contaminante que el combustible de origen fósil. Permitirá un ahorro de $us 400 millones por subvención, a partir de una inversión de $us 250 millones.

Materias primas a usar

Entre las materias primas para la elaboración del biodiésel, está la soya, totaí, jatropha y el piñón, entre otros productos.

Al respecto, Freddy García, presidente de la Asociación de Productores de Maíz y Sorgo de Santa Cruz (Promasor), sostuvo que si se opta por la soya como base del biocombustible no se está afectando la seguridad alimentaria de Bolivia, a tiempo de considerar que el grano será el puntapié inicial para el proceso del biodiésel y que el uso de otras materias primas, con una importante concentración de nivel de aceite, será determinante.

James Jhonson, exalumno de la Universidad Agroforestal de Oxford, destacó la ecoeficiencia de la producción de diésel renovable y propuso concentrarse en la eficiencia ambiental, en la eficiencia energética a través del uso combinado de la tierra entre plantaciones perennes (las que viven más de dos años) y cultivos anuales, como el maní, frejol, sorgo. A su juicio no hay un cultivo mágico que sustituirá al diésel.

García remarcó que los agropecuarios aceptan el desafío del proyecto, al que lo ven como una oportunidad de producir otros cultivos que generarán nuevos recursos.

 

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