El incremento estacional de la demanda de diésel en Santa Cruz, impulsado por la cosecha de verano y el inicio de la zafra cañera, vuelve a poner a prueba la capacidad operativa de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que asegura estar reforzando su logística para evitar desabastecimientos.
La estatal informó — mediante un comunicado de prensa— que intensificó el monitoreo de su cadena de suministro y ejecuta ajustes operativos continuos para sostener la provisión de combustible en un contexto de mayor actividad agroindustrial, marcada por el uso intensivo de maquinaria pesada.
Sin embargo, el escenario no es nuevo. Cada pico productivo expone las limitaciones de un sistema que depende crecientemente de importaciones y enfrenta mayores costos por el alza del precio internacional del diésel. Este factor, según YPFB, ha reducido la capacidad de los actores privados para participar en la provisión interna, trasladando más presión a la empresa estatal.
Los datos reflejan la magnitud del desafío. Desde la semana pasada, el consumo en Santa Cruz alcanzó los 2,79 millones de litros diarios, muy por encima del promedio habitual de 1,6 millones. El salto, aunque explicado como estacional, evidencia la fragilidad del equilibrio entre oferta y demanda en momentos de alta actividad productiva.
Desde el sector agroindustrial, se proyecta una campaña de gran escala, con unas 3,5 millones de hectáreas en cosecha a nivel nacional y más de 200.000 hectáreas en el caso de la caña de azúcar, lo que anticipa una presión sostenida sobre el suministro de combustibles.
En respuesta, YPFB elevó sus despachos hasta en un 140% respecto a su programación regular e incrementó la importación y distribución de volúmenes adicionales, priorizando las zonas con mayor demanda. Aun así, la medida apunta más a contener la coyuntura que a resolver los problemas estructurales del sistema.
La estatal sostiene que cuenta con los volúmenes necesarios para cubrir la demanda y garantizar la continuidad del suministro. No obstante, el comportamiento del mercado en estas semanas deja abierta una pregunta recurrente: si el sistema está preparado para responder a picos previsibles de consumo o si cada campaña agrícola seguirá tensionando, una vez más, la logística energética del país.