Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) informó que hasta el 15 de mayo desembolsó 52,9 millones de bolivianos para compensar a propietarios de vehículos afectados por la comercialización de gasolina dañada, uno de los episodios más complejos que enfrentó la estatal en los últimos años en materia de calidad de combustibles.
Según Yacimientos, el monto permitió cubrir la reparación de 19.537 vehículos de dos y cuatro ruedas en el país, mediante el Sistema de Registro y Evaluación de Contingencias (SREC), la plataforma digital habilitada por YPFB desde marzo para canalizar los reclamos de los usuarios.
La estatal también habilitó ventanillas de atención presencial en diferentes oficinas para procesar casos especiales y consultas pendientes, luego de que concluyera el plazo oficial para la presentación de reclamos.
Una crisis que golpeó a miles de conductores
El problema de la gasolina dañada se convirtió durante los primeros meses de 2026 en uno de los principales focos de tensión entre el Gobierno, transportistas y usuarios particulares.
Miles de propietarios denunciaron fallas mecánicas atribuibles al combustible, entre ellas pérdida de potencia, obstrucción de inyectores, acumulación de residuos, daños en bombas de gasolina y problemas en válvulas de admisión. Los reclamos se multiplicaron especialmente en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba.
En redes sociales y foros especializados, conductores y mecánicos reportaron reparaciones que superaban los Bs 1.000 e incluso daños mayores en motores.
Ante la presión pública, YPFB implementó el SREC el 3 de marzo con el objetivo de registrar, validar y evaluar técnicamente cada caso reportado. El sistema cruzó información con bases oficiales como el B-SISA, RUAT, SEGIP y SOAT para verificar los reclamos y determinar compensaciones.
La evolución de los pagos muestra la magnitud del problema. A mediados de abril las compensaciones alcanzaban 11,35 millones de bolivianos para 6.140 afectados; una semana después subieron a 14,6 millones de bolivianos y más de 7.000 vehículos atendidos. Para inicios de mayo, la cifra llegó a 30,5 millones de bolivianos y 13.501 motorizados compensados. Ahora, el monto supera los 52 millones de bolivianos y roza los 20.000 vehículos reparados.
Las causas identificadas por YPFB
El presidente de YPFB, Sebastián Daroca, aseguró recientemente que la estatal logró identificar las causas de la crisis y afirmó que el problema está “cerrándose definitivamente”.
De acuerdo con la explicación oficial, la gasolina dañada fue consecuencia de una combinación de tres factores: vacíos normativos en el control de calidad, deterioro en los tanques de almacenamiento y la presencia de compuestos químicos —particularmente diolefinas— en combustibles importados.
Daroca señaló que las verificaciones de calidad se realizaban principalmente en el punto de comercialización y no durante toda la cadena logística internacional, lo que habría permitido que combustible con componentes inestables ingresara al país.
Además, el deterioro de infraestructura de almacenamiento habría agravado el problema, generando residuos y sedimentos que afectaron la composición final del carburante.
Debate sobre biocombustibles y calidad
La crisis también abrió un debate técnico sobre la mezcla de bioetanol en las gasolinas comercializadas en Bolivia.
En distintos espacios digitales, mecánicos y especialistas cuestionaron los niveles de mezcla utilizados en el país y advirtieron que parte del parque automotor no estaría preparado para porcentajes elevados de etanol.
Aunque YPFB sostuvo que el etanol no fue el origen directo del problema, durante los meses críticos la estatal anunció ajustes temporales en las mezclas y la incorporación de aditivos antioxidantes para mejorar la estabilidad del combustible.
El episodio también puso bajo la lupa la infraestructura de almacenamiento y la dependencia boliviana de combustibles importados, en un contexto marcado por crecientes costos de importación y presión sobre la subvención estatal.
Persisten dudas y reclamos
Pese al avance en las compensaciones, algunos sectores continúan cuestionando la transparencia y alcance del proceso. En redes sociales todavía existen denuncias de demoras, trámites complejos y usuarios que no lograron acceder al resarcimiento.
Sin embargo, para YPFB, el cierre del proceso representa un paso importante para recuperar la confianza de los consumidores y estabilizar el suministro interno de combustibles.
La estatal sostiene que las medidas correctivas implementadas permitirán evitar nuevos episodios similares y reforzar los controles de calidad en toda la cadena de importación, almacenamiento y comercialización.