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4 de diciembre de 2023, 4:00 AM
4 de diciembre de 2023, 4:00 AM

Hernán Terrazas E. /Comunicador Social

El 2023 será recordado como un año determinante por varias razones. Después de casi cuatro décadas de estabilidad macroeconómica volvió la incertidumbre. No es un regreso a los tiempos de la hiperinflación de mediados de los ochentas, pero decayó la confianza.. Con temor, la gente ha desempolvado la palabra crisis y otras, como devaluación, aparecen de vez en cuando en las conversaciones.

El problema, además, es que no se sabe bien – y el gobierno tampoco lo dice – cómo es que se superará este mal momento. Algunos confían en que el litio podría convertirse en la solución, pero por ahora eso es más esperanza que realidad.

En los pasillos gubernamentales también están ansiosos, aunque no quieren que se les note y por eso siguen hablando de que tenemos la economía más estable y la inflación más baja. Pero lo más probable es que cuando el presidente se reúne a puerta cerrada con su equipo económico las caras largas le deben ganar por amplia ventaja al optimismo.

Y es que, de la escasez de dólares, que duró varios meses y que todavía no se resuelve del todo, transitamos al desabastecimiento de combustible. Como no hay ingresos, tampoco hay plata para pagar las deudas por la compra y el transporte de la gasolina y el diésel.

Donde quiera que se vaya puede escucharse a la gente decir “las cosas no andan bien”, “no hay trabajo”, “ahora gasto más en el mercado”, “cómo saldremos de esta”, entre otras frases que definen el momento.

En la política las cosas tampoco son como antes o, más bien, volvimos a los viejos tiempos, cuando no había un partido hegemónico y las elecciones insinuaban siempre la posibilidad de nuevos protagonistas.

Después de 17 años de plenos poderes, el MAS ha dejado de ser la referencia del instrumento político sólido y con claro liderazgo que fue hasta hace poco. Hoy es una organización rota en dos mitades que se repelen, como dos imanes que se intentan unir por el mismo polo.

Si en 2006 se abría una época de cambio político, con nacionalización y plata, en 2023 parece abrirse una nueva era, todavía con pocas ideas y mucho menos plata. La mesa del debate hacia el 2025 es pobre. El MAS agotó el arsenal de consignas y perdió en el camino los principios, y la oposición, por anemia de poder, quedó con el músculo flojo y fuera de forma.

La situación parece pintada para algo nuevo, que es lo que la gente demanda, pero nadie le halla por ahora la vuelta a este asunto, tal vez porque no se detienen a descifrar lo que quieren los votantes, sobre todo los más jóvenes y desprejuiciados, que no guardan lealtades hacia el pasado y esperan señales diferentes.

Las corrientes de renovación tropiezan a veces con sensaciones contradictorias. Hay quienes piensan, por ejemplo, tomando el ejemplo argentino, que hay revoluciones al revés o cambios hacia atrás. Pero, claro, todo depende del cristal con el que se mira. La izquierda cree haberse apropiado del concepto de cambio y el resto no se saca el complejo de “derecha” conservadora.

No es fácil hablar de recuperar la democracia si del otro lado se nos dice que el pueblo ya está en el poder. Pero esa es una discusión en la que se debe participar sin temores, ni prejuicios.

Los temas también son otros. Está la economía y sus males, por supuesto, la democracia y sus heridas también, la justicia con sus achaques crónicos y la corrupción como el traje ajustado a la medida no solo de los políticos, pero detrás de los escenarios tradicionales, se agitan prioridades diferentes, como un compromiso más auténtico el medio ambiente, la revolución tecnológica, la convivencia armónica de las identidades, la visión de género y la urgente caída del muro de la polarización ideológica que fue levantado en enero de 2006.

Sabemos bien lo que queda atrás, aunque como suele ocurrir, habrá mucho que se resista a desaparecer, pero no deja de ser emocionante saber que hay una puerta que se va cerrando y otra que se abre a un espacio de inciertas oportunidades. Depende de todos que la escritura sobre la nueva página sea diferente.



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