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41 minutos… ¿para qué?

Carlos Federico Valverde B 24/1/2021 05:00

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Comienzo recordándole a la gente que el día 22 de enero no es sino el día que se recuerda el juramento o llegada de Evo Morales al gobierno. Absolutamente de nada más (ni siquiera de la expulsión del mismo Morales del parlamento, eso fue la madrugada del 24 de enero del 2002- Res. Camaral 108/2001-2002), de manera que no estamos ante ninguna otra cosa que no sea la construcción de un relato. Recordemos que: la nueva CPE se promulgó la mañana del sábado 7 de febrero, luego del referéndum del domingo 25 de enero del 2009.

Consecuentemente, no tenía necesidad el señor Arce de seguir con el “relato” que no aporta absolutamente nada a la construcción de un mejor futuro; el presidente Arce, con el discurso del 22 de enero está destruyendo la posibilidad de construir consensos. Da la impresión de que ha perdido esa capacidad muy temprano.
Arce está sometido, por herencia y a lo mejor por convencimiento, a la lógica de las medias verdades (mentiras enteras) y aseguró, entre otras cosas, en esos 41 minutos, que: “En octubre de 2019 instalaron una narrativa para generar la indignación de los sectores urbanos (…), hablaron de un fraude monumental, con el acompañamiento de la OEA, que nunca pudieron probar e interrumpieron 37 años de democracia continua”. Sobre el tema: hubo fraude, no golpe, se interrumpió el proceso de 37 años de democracia de la peor manera: con fraude. El presidente apunta mal y resuelve peor, porque Evo Morales y el TSE de su agrado y capricho, montaron “ese” fraude que fue detectado por la OEA en menos de 30 horas. Esa OEA emitió un informe preliminar que el propio Morales trató de detener, la mañana del 10 de noviembre; de ahí es que al Gobierno se le ocurre buscar “organismos independientes” para seguir con su cuento en vez de retrucar a la OEA en la OEA, donde debiera ser.

No se resuelven semejantes denuncias, sobre todo documentadas, por afuera de la organización que denuncia; ese es otro fraude montado por la estrategia del Socialismo del S-XXI que “arma y estructura” sus escenarios. Pruebas del fraude hay por todos lados, sólo no las encuentra quien no quiere o, quien maneja el poder político. Este es uno de esos casos.

Por lo escrito arriba sostengo que no encaja eso de: El proceso de reconciliación entre bolivianas y bolivianos no pasa por la venganza, sino por la justicia. Porque no se hace ni impone justicia buscando verdad donde hay mentira, donde hay relato y posverdad, que es la distorsión deliberada de la realidad, donde lo objetivo tiene menos influencia que las emociones creadas desde el relato y que, sin duda influyen en la sociedad; por eso lo hacen, porque saben que todavía pueden, de ahí que adelanten todo, de ahí que retornen a la lógica de “cero pluralidad y mucho más de pensamiento único”; de más estatismo/centralismo y menos democracia real.
Por más que el Poder lo intente, en este caso el presidente Arce y quienes lo rodean, la gente, los pueblos nunca vuelven al pasado y el Gobierno que lo invoca permanentemente como tratando de encontrar en el otro lo que no puede resolver en él mismo, demuestra no tener visión de futuro y eso es lo que está pasando con nosotros los bolivianos. No nos va a ir bien así.

Mientras gastan (como debe ser) en vacunas a futuro (desde algunos meses y hasta fin de año), no facilitan la importación por parte de empresas privadas de aquellas que no van a llegar y están aprobadas por los organismos internacionales. Una prueba PCR cuesta Bs 670; si no se cuenta con el monto: se empeñan en que toda la gente vaya a hacer filas (cadenas de contagio) para la prueba de antígeno nasal gratuito, cuando pudieran liberar en gran medida la importación de una vacuna que probablemente en el mercado esté en los Bs 120/150, de acuerdo a lo que se ha visto en otros lados (los medios informan, de alguna manera se tiene referencia de precios y costos, más allá del secreto de los negocios del Estado).

Son dos temas centrales del discurso presidencial en el día de Evo Morales, (se ha demostrado que no es otra cosa; lo que demuestra que, pese a los esfuerzos de Choquehuanca aún no se liberan de la carga; los demás, ¿querrán hacerlo?).

No es necesario tocar más por la siguiente razón: Ya sabíamos que desde hace años YPFB está mal (en el gobierno Áñez sólo se terminó de joder). En la estatal petrolera se tiraron la plata y falsearon números; lo denunciamos en su momento y se ratificó con la desesperada firma de la Quinta Adenda del contrato con Argentina. El déficit fiscal tiene al menos cinco años también, se dio en la propia era Arce Catacora, de manera que no hay “nada nuevo bajo el sol”… así, era necesario mirar solo esos dos temas (por espacio, en este medio, además) porque el fraude rompió el sistema democrático y porque mientras llegan las vacunas y como titula EL DEBER (edición digital 22/1/2021) “Cada semana aumentan los contagios en la urbe cruceña, pero la Alcaldía flexibiliza medidas y dice que hay que fijarse en la letalidad”; eso no lo hace el gobierno, de eso se encargan los operadores y nuevos aliados del poder, que cumplen la tarea de relativizar lo que está pasando en la calle… esto último no es nada nuevo, es simplemente la ratificación del viejo pacto.

Pasan ya más de dos meses, nos acercamos a los 100 días de la presidencia de Luis Alberto Arce y su innecesario discurso en una fecha sin sentido, además de haber sido mediocre y “distractivo”, con el objetivo de que la gente siga mirando para atrás, como si el futuro se encontrara allá.
Ojalá haya recuperación económica; da la impresión de que el gobierno está privilegiando aquello frente a la pandemia; da la impresión de que se está buscando la estabilidad económica (cuando lo lógico es encontrar equilibrio entre salud y economía).

Eso es notorio y es necesario que se lo diga, el riesgo es el desequilibrio, esa, que es una de las máximas de la derecha es peligrosa, Trump y Bolsonaro lo hicieron y vean cómo les va a sus países con la pandemia; eso deja claro que Arce puede ser pragmático y por tanto, debe tomar medidas que permitan que el capital privado participe en la vacunación, adelantándose a la burocracia estatal, trayendo las vacunas a su costo y riesgo económico, sabrán ellos el mercado que tienen, el único freno debe ser la calidad; en eso debe entrar el Estado.

Digo, ya que vas a hacer un discurso “porque si”, no podrías haberte referido a cómo se sale de la crisis estructural. O es muy pronto y aún no saben qué van a hacer en planificación y la economía.

Reitero… 41 minutos de qué; o más bien… ¿para qué?



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