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31 de octubre de 2023, 9:00 AM
31 de octubre de 2023, 9:00 AM

Héctor Córdova

Hace 40 años, el 31 de octubre era una fecha muy importante en el calendario nacional. Hoy, la Confederación Nacional de Jubilados en el Sistema Integral de Pensiones (Conaljusip, Secretaría de Cultura), en coordinación con la Federación del Magisterio Urbano de Cochabamba (Fdteuc) y los Amigos de los Jubilados y Adultos Mayores (Ajuam), está organizando el Coloquio “Ayer, presente y futuro de la nacionalización de las minas”. “El objetivo es analizar cuestiones como 1) ¿Fue un error o un acierto histórico crear la Comibol?, 2) ¿Qué aportó Comibol al país?, 3) ¿Qué fue del papel de los sindicatos, de la Fstmb y del control obrero?...” entre otros.

La Comibol recuperó sus competencias productivas el año 2007, 10 años después de que el código de minería sellará su liquidación. Hoy, más de quince años más tarde, ¿cómo está esta empresa que fue la más grande de Bolivia en toda su historia?

Los jubilados y adultos mayores están buscando saber, 71 años luego de la nacionalización si su esfuerzo valió la pena. No es sólo nostalgia lo que guía sus preocupaciones, es una verdadera angustia por ver cómo la minería estatal pierde protagonismo diariamente por las limitaciones en su gestión. La Comibol ha recuperado tres de todas sus operaciones, ha abierto dos pequeñas e intentado reflotar unas plantas que ya estaban obsoletas hace 20 años. Sus resultados son débiles.

Varios de sus exdirigentes y autoridades han luchado por su refundación; pero ésta no se da. La mayor parte de sus minas está en manos privadas, algunas son operadas por empresas y otras, por cooperativas. Desde la recuperación de sus competencias, ha tenido momentos buenos y mayormente malos. Sus empresas constituyentes actúan, prácticamente, autónomamente. Sus ingresos principales son los que le dan sus contratistas.

En los 33 años de su vigencia plena, la Comibol sostuvo al país, gracias a sus excedentes, comenzó la integración del país y el desarrollo de industrias que crecieron bajo su paraguas. Sus sindicatos, conducidos por dirigentes excepcionales –en formación y convicción – llegaron a conducir los destinos de la corporación durante la cogestión obrera.

El 2012, el gobierno le entregó un yacimiento explorado por una empresa canadiense. Según informes de ésta, es un depósito polimetálico de gran dimensión. Once años después de esta entrega la Comibol busca un socio privado para explotarlo. El 2017, recibió otro depósito importante, éste es de oro; intentó su explotación; pero, ante sus limitaciones, buscó y encontró un socio que lo opera desde hace 4 años.

¿Cuál es el presente y cuál el futuro de Comibol?

Así, como está, es una empresa a la deriva. Necesita una reingeniería administrativa integral, precisa capitales para poner en marcha, o mejorar, proyectos que deben ser rentables. Debe recuperar fuerzas y desarrollar una musculatura que la sostenga y la proyecte hacia el futuro. Por el momento, su bastón son sus socias privadas.

Para que vuelva a ser una empresa importante y protagonista, necesita ese soporte externo, el apoyo interno no se da, sus propias empresas socavan sus cimientos y menguan sus esmirriadas fuerzas. Para que las respuestas que buscan los jubilados no sean de desaliento y de abandono, la corporación debe tener autoridades estables, un plan de desarrollo, rehacer sus métodos, procedimientos y distribución de responsabilidades; sus trabajadores deben enfocarse en el futuro y pensar en que son parte de un proceso de cambio hacia la eficiencia, la Comibol debe sostenerse, mientras recupera sus fuerzas, en sus socias porque ahora, con alas cortas, su vuelo duraría muy poco.

La preocupación de los jubilados no es sólo por la nostalgia del pasado, es por la angustia de un futuro incierto que no se está pudiendo construir, es por un presente lleno de baches que contradice sus principios y que le hace salir de la escena cediendo su papel a otros actores.

La Comibol puede ser una empresa fuerte. Por el momento necesita un soporte externo; de ella depende que éste dure poco o mucho tiempo; su futuro está en manos del gobierno, su presente, en las de sus trabajadores.

 

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