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15 de diciembre de 2022, 7:00 AM
15 de diciembre de 2022, 7:00 AM

Santa Cruz trazó una ruta hace 16 años. Un 15 de diciembre, como hoy, se realizaba el primer Cabildo del Millón y se escuchaba la voz de los cruceños clamando por Autonomía. Así se avanzaba en el anhelo de liberar a esta tierra del centralismo secante que mantuvieron e insisten en mantener los gobiernos de turno. Ya antes había costado arrancar la descentralización administrativa y la elección de los prefectos, que eran designados a dedo por el presidente, mientras los recursos económicos se asignaban bajo criterio del Gobierno nacional y siempre lejos de las necesidades reales de cada ciudadano.

Entonces, los gobiernos de turno descalificaban la demanda de Santa Cruz y esa posición se acentuó en extremo durante el periodo del Movimiento Al Socialismo. Solo hay que recordar a Evo Morales, Álvaro García Linera y los miembros de su Gobierno diciendo que los autonomistas eran separatistas que querían fragmentar el país. Incluso inventaron un “caso terrorismo” para sostener esa posición, tal como se lo hace ahora bajo el mando de Luis Arce Catacora.

Empero, la demanda se sostenía con convicción y bajo el principio de libertad que está en la sangre de los cruceños y que se logró contagiar a Pando, Beni, Tarija, Chuquisaca e incluso Cochabamba en ese momento. Era cuando García Linera hablaba del empate catastrófico, porque en ese anhelo de autodeterminación estaba la Bolivia que no quería agachar la cabeza ni acatar imposiciones autoritarias.

La autonomía que enarbolaba Santa Cruz planteaba administración de recursos y la posibilidad de definir presupuestos de cerca con la ciudadanía; proponía que la currícula educativa se defina desde las regiones para valorizar la propia historia, muchas veces escondida en textos escolares que son aprobados en La Paz, bajo una mirada andina que ignora a las naciones originarias de tierras bajas.

La autonomía proponía una policía departamental, que actúe en función de los intereses de la región y no como brazo operativo del poder político de turno. Y es ahora cuando se comprende lo importante de esa demanda. Con una Policía identificada con su pueblo, no hubiéramos tenido a uniformados represores de los ciudadanos que protestaban por censo y defensores de otros que formaban grupos de choque, en oposición violenta a ese pedido legal y legítimo. Si hubiera policías identificados con su región, actuarían contra los avasalladores agresivos de predios privados y no mostrarían una actitud pasiva como la demostrada hasta el lunes pasado.

La autonomía proponía administrar la salud de la población de manera integral y no tener un ente de 3 cabezas y con atribuciones entrecruzadas que no resuelve las necesidades de ítems que hay en la región.

Cuando el MAS de Evo Morales comprendió que no podía destruir el anhelo autonomista se adhirió a él, pero lo hizo para distorsionarlo. Bolivia es un Estado Plurinacional con Autonomías, según la Constitución Política del Estado. Pero el nivel central concentra casi todo y solo deja migajas a los gobiernos departamentales. Además recorta los exiguos recursos de la región para tareas que son su atribución: exploración de hidrocarburos, pago de bonos, seguros de salud, seguridad ciudadana, etc.

Es así que la autonomía se diluyó un poco con la Constitución de 2009 y se fue perdiendo en el camino con leyes y decretos que han vuelto a Bolivia un país más centralista que nunca. Santa Cruz lo sabe y lo padece. Ahora surgen voces que hablan de una nueva relación con el Estado y toma fuerza el pedido de un país federalista. Y eso no es más que la necesidad de dejar de estar sometido al centralismo secante, que todo lo absorbe y nada deja a las regiones.

El camino está trazado y Santa Cruz lo sigue recorriendo pensando en el país.

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