21 de febrero de 2022, 4:00 AM
21 de febrero de 2022, 4:00 AM


Seis años pasaron de aquel hito de la democracia boliviana. Un día como hoy de 2016 el 51,3% de los votantes le dijeron NO a la modificación de la Constitución Política del Estado que pretendía la rerrepostulación de Evo Morales y García Linera como dupla presidencial.

Este punto de inflexión determinó el principio del fin de la era política de Evo Morales, que pretendió eternizarse en el poder. Concluida la jornada electoral del 21 de febrero de 2016, el exvicepresidente Álvaro García Linera argumentó que hubo un “empate técnico” y rechazó la derrota, a pesar que había prometido acatar el resultado de las urnas fuera el que fuere.

Los intereses de un partido político debían quedar subordinados al soberano, pero al fin eso no ocurrió.
La historia testifica que a pesar del revés democrático, manifestado en las urnas por todos los bolivianos que ejercieron su derecho al voto aquel domingo 21 de febrero de 2016, el otrora presidente se repostuló para las elecciones primarias de enero de 2019, merced a una resolución emitida el 28 de noviembre de 2017, del Tribunal Constitucional, que emitió un fallo que habilitaba la repostulación indefinida de las autoridades y por lo tanto todas podían participar en los comicios venideros.

A pesar del Bolivia dijo NO, Mi voto se respeta y otras consignas que ganaron las calles, se acentuaron las protestas, las manifestaciones y las demandas jurídicas de aquí y de allá, pero la suerte del país estaba echada y se hizo caso omiso a los reclamos y al resultado de aquel referéndum.

A partir de ese momento la resistencia democrática se consolida a lo ancho y a lo largo del país y un día como hoy, se conmemora y se recuerda lo que algunos llaman el día de la gran estafa. No hay peor traición que desconocer el resultado del voto popular, es decir, la voluntad de los ciudadanos en las urnas.

La escalada de protestas de plataformas y partidos políticos siguió creciendo. El 20 de octubre de 2019 Bolivia fue de nuevo a las urnas masticando bronca.

Después del conteo el proceso fue anulado tras detectarse indicios de un supuesto fraude. Otra vez la memoria del 21F se encendió, pero esta vez con más fuerza. Las movilizaciones sociales durante 21 días culminaron en la renuncia de todas las autoridades del Estado.

Un par de años después, desde las entrañas del Movimiento al Socialismo, reconocieron que la insistencia de la repostulación indefinida de su líder máximo había sido un error fatídico.

Pero fue demasiado tarde. Uno de los aprendizajes de este error político es que ningún partido se va a animar jamás a burlar un referéndum.

Queda tatuada, dentro y fuera del país, la importancia de reivindicar este día como histórico en la democracia boliviana. El incumplimiento a los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2016, según el reciente informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), es el origen de la crisis política y social en Bolivia.

Hoy no es una jornada más. Hoy es un día de reivindicación del voto, de la voz del ciudadano, de la voluntad popular, de la transparencia electoral y fundamentalmente el respeto a la Carta Magna.

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