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18 de febrero de 2024, 4:00 AM
18 de febrero de 2024, 4:00 AM




Reynaldo Cifuentes/ Experto en acreditación


En un mundo donde la educación superior es un motor clave para el progreso y el desarrollo, las universidades se encuentran en una constante búsqueda de formas para destacar y garantizar la calidad de sus programas educativos.

Este proceso innovador no tiene precedentes, las fronteras físicas se desdibujan y la competencia se intensifica. En este contexto, la acreditación internacional emerge como un faro de excelencia en la educación superior y un recurso indispensable para impulsar el crecimiento, el posicionamiento y la excelencia académica.

La acreditación internacional no es simplemente un proceso burocrático. Se trata de un mecanismo de reconocimiento global que permite a las instituciones de educación superior demostrar su compromiso con la calidad y la mejora continua.
Este proceso no solo evalúa la calidad de los profesionales que produce una universidad, sino también todo el proceso educativo que conduce a su titulación académica y profesional.

En ese marco, uno de los aspectos más importantes de la acreditación internacional es su capacidad para permitir a las universidades contrastar entre ellas y con su entorno, los mecanismos de aseguramiento de la calidad que les permiten destacar en términos de excelencia.

Se trata, pues, de un signo de prestigio y reconocimiento que no solo atrae a estudiantes y académicos de todo el mundo, sino que también fortalece las relaciones con otros actores en el campo de la educación superior.

La acreditación internacional no solo tiene consideraciones desde el punto de vista académico, sino también desde el marketing, la comunicación y la marca institucional. Además, ofrece un reconocimiento en los ámbitos profesionales o gremios que están adheridos a este tipo de principios y normas, lo que contribuye al mejoramiento continuo de la educación superior.

Para ello, sin embargo, se deben cumplir estándares internacionales específicamente diseñados para este fin que consisten en un conjunto de criterios y directrices establecidos por organizaciones y agencias acreditadoras reconocidas a nivel mundial.

Estos estándares están diseñados para evaluar y garantizar la calidad y la excelencia de los programas educativos, así como el funcionamiento institucional de las universidades y otras instituciones de educación superior. 

Los estándares internacionales más conocidos son aquellos que tienen que ver, por una parte, con la eficiencia terminal y, por la otra, con la eficiencia de los procesos en los que se insertan las carreras en acreditación, a nivel nacional e internacional. Esto incluye la evaluación del cumplimiento del currículum en el tiempo programado, así como la tasa de titulación y la progresión de los estudiantes a lo largo de su carrera.

En Bolivia, la acreditación internacional es un factor clave para equiparar el nivel académico con el de otros países. El Sistema Regional de Acreditación para la Educación Superior en el Mercosur y Estados Asociados (Arco-Sur) es un ejemplo de cómo los países de la región están trabajando juntos para garantizar estándares de calidad uniformes en la educación superior.

Algunos de sus beneficios incluyen la facilitación del ejercicio profesional a través de procesos de validación simplificados y la promoción de la movilidad académica docente y estudiantil.

Esto permite que estudiantes y profesores de universidades acreditadas en Bolivia participen en intercambios académicos en instituciones, por ejemplo, del Mercosur y países asociados en condiciones equitativas.

La importancia de la acreditación internacional radica en su capacidad para estandarizar el nivel académico a nivel regional e internacional, promoviendo la excelencia académica y la competencia global. Es un compromiso con la calidad y un paso crucial hacia el desarrollo socioeconómico y la integración global de nuestras universidades.