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1 de noviembre de 2022, 8:00 AM
1 de noviembre de 2022, 8:00 AM

Osman Castro Terceros
INGENIERO

Se está viviendo en nuestro medio local una muy interesante corriente de preocupación por la conservación de los acuíferos de la zona Guenda-Urubó-Buena Vista, y es totalmente valida y más que correcta esta posición de la Autoridad Ambiental Departamental. Es más, está cumpliendo su competencia en términos precautorios, la necesidad de conservar una de las fuentes de agua subterránea más importantes en términos de volumen para consumo humano que posee el Departamento, en una de las regiones con mayor índice poblacional del país (en el 2025 tendremos en el departamento, según proyecciones confiables, el 50% de la población nacional).

En mi opinión, es un buen momento, para que los tres niveles de Estado, incluyendo los Territorios Autónomos, empiecen a repensar, renovar y focalizar su accionar en sus competencias en materia de conservación de recursos hídricos en sus territorios. Si se menciona solo algunos aspectos claves, por ejemplo, para la cabeza de Sector, el Ministerio de Medio Ambiente y Aguas, está en sus manos actualizar el Reglamento en Materia de Contaminación Hídrica aprobado mediante DS 24176 del año 1995, en el cual se establece que los parámetros y límites permisibles del anexo 1 debe ser actualizado cada 5 años, desde la promulgación de este reglamento jamás se actualizó. Por ello, los parámetros y límites de la calidad de aguas residuales “tratadas” vertidas por industrias, cooperativas de sanea - miento básico, entre otras, en ríos, arroyos y otros de manera ´´autorizada´´ por la AACD y AACN, siguen siendo los mismos desde hace 26 años hasta el presente.

En cuanto a la Autoridad Ambiental Departamental, ha dejado de fiscalizar los escurrimientos de áreas agrícolas y contaminación de los cuerpos de agua recepto - res (ríos, arroyos, otros), según se establece en el art. 40º del RMCH. Su responsabilidad en la emisión de las licencias ambientales, debiera perfeccionarse aún más en sus procedimientos técnicos de aprobación de instrumentos de regulación ambiental, que concluyen con la emisión de la tan ultrajada licencia ambiental si el control sistemático y eficiente post licencia ambiental. Este perfeccionamiento incluye necesariamente que sus equipos de gestión y control ambiental estén conformados por profesionales capaces de observar en el marco de la norma, qué proyectos urbanísticos u otros no cumplen las exigencias que estos ecosistemas requieren para su sostenibilidad en el tiempo, haciendo notar a los gobiernos autónomos municipales que componentes claves de aquellos proyectos no cumplen los parámetros exigidos, coadyuvando de esta manera con los gobiernos Municipales el ordenamiento del territorio a fin de evitar las aprobaciones indiscriminadas de proyectos urbanísticos, entre otros. Este es el problema de fondo, y no la sola protección de los acuíferos, intentar protegerlos con alguna norma, por más noble fin que tenga esta, será imposible cumplir con el objetivo, si no se trabaja en la fuente y esta se encuentra en los territorios autonómicos y/o municipales. Urge elevar los criterios y parámetros técnicos ambientales para estas zonas frágiles en términos de ecosistemas hídricos.

Los gobiernos municipales, deberán diseñar una renovada estrategia de planificación urbana en todo su territorio, observando no solo el uso de suelo urbano con el único fin de ampliar su mancha urbana para generar más impuestos, sino que se debe utilizar como herramienta, evaluaciones cuantitativas de impacto ambiental serias, que observen fuentes de agua subterránea, gestión integral de residuos sólidos, drenes naturales, paisajes sensibles, hábitats específicos que representan la vida para miles de especies de animales.

Hay mucho por hacer en todos los ámbitos, las autoridades ambientales nacionales y departamentales, los Gobiernos y Entidades Autónomas, los ciudadanos en general. Cada uno en su lugar de acción debe actuar coherentemente. Redactar una norma que apague los incendios de “manchas urbanas crecientes” que empezaron a arder hace 20 años atrás y que sigue consumiendo recursos naturales vita - les de todos, no es la solución al problema, es parte de ella, sí, pe - ro no la definitiva. Para ello, debe haber coherencia entre la norma que se emite, seguimiento y con - trol posterior y el ejercicio total y absoluto de las competencias de cada uno de los niveles de Estado en materia ambiental.

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