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Erbol

Casi un centenar de indígenas y representantes de Colombia, Brasil y Bolivia concurrieron al II Encuentro Regional de afectados y afectadas por represas en la Amazonia que se desarrolló desde el viernes y que concluyó ayer en la ciudad de Rurrenabaque del departamento Beni.

Participaron organizaciones como MAB Rondonia, Instituto Madera Vivo, COIAB del Brasil, Asociación de afectados por el Quimbo, Movimiento Ríos Vivos de Colombia, Mancomunidad de Comunidades Indígenas de los Ríos Beni, Tuichi y Quiquibey, Contiocap (Resistencia Proyecto Rositas), Comité Defensores de la Vida Amazónica en la cuenca del Rio Madera de Bolivia, además de Amparo Carvajal, presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (Apdhb), Róger Cortez, Jorge Molina y María Eugenia García, en representación de la UMSA, Pablo Solón y Germán Niño, del Comité Internacional Fospa 2020.

Fospa 2020

“El Fospa cuenta con tres ejes para desarrollar el respeto y el cuidado de la Panamazonia: territorio y caminos de Vida, Identidad y Cultura en la Panamazonia y Autonomía y gobernabilidad, de esta manera los territorios de vida son el resultado de la convivencia respetuosa entre culturas y poblaciones que se reconocen entre sí, valoran su identidad y cuidan la Naturaleza. 

Para ello ejercen su autonomía, decidiendo sobre su futuro, desde una gobernabilidad legítima y democrática”, señaló German Niño, del Fospa 2020, haciendo referencia además a esta visión extractivista que tienen los gobiernos en su visión de relacionamiento con el medioambiente.

Cuatro fueron las mesas de trabajo en las que se intercambiaron planteamientos y experiencias en el Encuentro Regional de Afectados y Afectadas por represas en la Amazonia. 

Cada una de ellas fue un escenario en el que pobladores, líderes, autoridades, expertos y analistas consensuaron puntos en los que ratifican la inviabilidad de la construcción de más represas en la Amazonia, dado sus irreversibles impactos sociales, ambientales y económicos