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Con el objetivo de aprovechar los buenos precios internacionales del grano de soya y de conocer más de cerca la logística del comercio internacional, los productores de soya se embarcaron en la tarea de exportar de forma directa su producción excedente.

Jaime Hernández, gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), explicó que optaron por este tipo de comercialización debido a que consideran que es importante transparentar la formación de un precio correcto para los productores de soya y que el mismo esté relacionado con el precio de oportunidad de exportación que es donde se refleja la cotización internacional del grano.

Recordó que hace años los productores realizaron exportaciones similares debido a los problemas de precios que había en ese entonces y que esta medida logró abrir los mercados para la exportación de grano de soya. “En la actualidad tenemos la necesidad de volver a exportar grano de soya con el único objetivo de transparentar la formación de un precio correcto", remarcó el ejecutivo.

Hernández detalló que al mercado argentino se exportaron 3.000 toneladas de grano de soya puesto FOB Puerto Aguirre, a un precio de $us 480 la tonelada, de donde el comprador recogió el grano de soya en barcazas para su traslado hacia Argentina.

Mientras que a Perú se están enviando unas 4.000 toneladas, el precio de oportunidad de exportación se ubica entre los $us 440 y los $us 430 la tonelada.

En comparación con los precios ofrecidos por la industria nacional, Hernández remarcó que en esta oportunidad han sido más competitivos que los ofrecidos y por eso la importancia de continuar con la exportación directa.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), en mayo de esta gestión, el precio internacional de la soya alcanzó los $us 602 la tonelada. En la actualidad la tonelada del grano oscila entre los $us 550 y 585.

Sin embargo, a pesar de esta mejora en las cotizaciones, la consolidación de un precio de parte de la industria nacional para los productores genera cierta tensión como en 2019, cuando el sector amenazó con bloqueos si la Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia no mejoraba los precios.

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Sobre este nuevo escenario de exportación, Danilo Velasco, presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), hizo notar que en el país hay una suerte de libre mercado, por lo que toda institución productiva o industrial que tenga la capacidad de vender su oferta al mercado internacional tiene la libertad de buscar nuevos clientes.

Velasco sostuvo que este accionar debe enmarcarse en los mismos derechos y obligaciones que tienen los exportadores, pues si se prioriza a estas asociaciones puede generarse una competencia desleal, algo que a su criterio no le hace bien.

“Esta situación que se vive en Santa Cruz, acá en el occidente es similar a lo que se generó con los productores de quinua, que se asociaron y ahora exportan, a través de la a Asociación Nacional de Productores de Quinua (Anapqui), y logran buenos ingresos”, indicó Velasco.

Para el economista Jaime Dunn, la dinámica del comercio exterior muchas veces obliga a los sectores que jamás exportaron de manera directa a hacerlo siempre con el objetivo de mejorar los costos y en el caso de las oleaginosas, una vez cubierta las necesidades del mercado interno los productores tienen el derecho de mirar hacia otras plazas con precios más competitivos.

Se consultó a la industria oleaginosa sobre el tema, pero se negaron a declarar al respecto.

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