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La toma de decisión profesional es generalmente realizada en un periodo en que el adolescente finaliza la enseñanza media marcando así la transición a la vida adulta. Definir la profesión puede convertirse en un tema difícil debido a los constantes cambios del mercado de trabajo, que requieren del joven el conocimiento acerca de las opciones profesionales existentes en su realidad y su autoconocimiento, características que permiten la identificación de sus intereses, valores, habilidades y motivaciones

La elección profesional se configura como la construcción de un proyecto de vida a partir del cual el joven puede reflexionar sobre sus relaciones con el mundo, abriendo caminos para la definición de sus diferentes roles sociales y profesionales, construyendo así un proyecto para invertir en su futuro. Es en esta fase que mira su vida con algunas perspectivas diferentes de aquellas hasta entonces conocidas en la infancia. Por eso no solo está atento a sus aptitudes e intereses, sino también sometido a la influencia de la familia y a los contextos social, político y cultural.

Dentro de este panorama, una serie de expertos brindan consejos para que los jóvenes tomen en cuenta ante esta realidad, a la que se añaden nuevas opciones, profesiones y oficios.

Influencia

Según estudios realizados por el Departamento de Orientación de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm), a los bachilleres parece costarles mucho tener una decisión clara respecto a elegir su carrera profesional. Pero lo más llamativo y que muchos progenitores quizás desconocen, es que gran parte de los que postulan a la universidad pública elige la misma carrera que piensa estudiar su compañero o amigo.

Un ejemplo que pone de manifiesto el problema y que refleja que no siempre la primera elección es la más acertada, o que el joven puede descubrir en el camino otras habilidades, es que el 70% de los que postulan quiere estudiar la carrera de Medicina, y cuando se les consulta ¿por qué? la respuesta es que les garantiza éxito, fama e ingresos, desconociendo el sacrificio que implica formarse como médico, por lo que muchos luego la abandonan.




Medicina. Es otra de las profesiones atractivas para los estudiantes.

Descubrir e incentivar la vocación del bachiller es una tarea que involucra a todos: padres, maestros y entorno familiar. Las unidades educativas desde el nivel primario deben desarrollar la orientación vocacional y ayudar a que el niño vaya descubriendo sus habilidades. Los progenitores al igual que los maestros pueden ver cuáles son las preferencias del chico, si tiene mayor inclinación por las destrezas y habilidades manuales o intelectuales y motivarlo. Es importante que los padres hagan un acompañamiento durante la etapa escolar. De igual forma los primeros años de universidad. También es importante saber en qué aspectos hay que poner énfasis al momento de orientar a un joven sobre la elección de una carrera.

“Una de las primeras cosas que hay que ver es cuál es la vocación que tienen los hijos y cuáles son sus capacidades e intereses”, señala la sicóloga Katherine Suárez Durán.

“Hay estudiantes que, desde pequeños, muestran interés en alguna u otra rama, para lo cual es fundamental que estemos atentos, ya que elegir una carrera está implicado tanto lo emocional como lo personal, porque será algo que lo acompañe el resto de su vida”, añade.

Suárez indica que muchos jóvenes se fijan en la posición social, económica y en el prestigio que da la carrera. “Ahí es donde se comete errores porque se debe empujar a que lo que quieran elegir lo hagan con la convicción de que será algo que les produzca satisfacción al realizarlo”.

La experta aconseja a los jóvenes que están por emprender una carrera profesional que se hagan una autoevaluación honesta de sus talentos, habilidades e intereses para que más adelante no sientan que están en una carrera que no les agrada.

En ese proceso, es muy importante que la familia esté implicada. Es decir, tal como explica el pedagogo Eduardo Torres, que conozca a su hijo, sus intereses, sus preferencias y sus gustos sobre la actividad a la que le gustaría dedicarse.

En el caso de que el hijo no tenga claro qué camino seguir, lo ideal, recomienda este experto, es fomentar la autonomía necesaria para que pueda tomar una decisión. “En este proceso se prioriza la autonomía del estudiante en la elección tanto de carrera, profesión o ciudad donde desempeñarla. Esto no quiere decir que no se participe del proceso, la participación debe ir dirigida a acompañar al hijo y asesorarle en caso de que sea necesario”, explica

La decisión por tanto, se debe preparar con tiempo, pues en este caso, añade, las prisas no son buenas consejeras: “Se necesita tiempo para generar un clima de confianza, de diálogo y de proyecto común en el que tanto los padres como los hijos tienen un papel decisivo”.

Habrá hijos que solo necesiten un pequeño consejo, otros en cambio que necesiten más tiempo para aclarar sus pensamientos. La clave está, insiste Torres, en escuchar las ideas que tienen los hijos sobre su futuro. Es decir, escuchar sus expectativas, su sueño profesional, ya que este es el que debe marcar el camino a seguir.


Tradicional. La carrera de Derecho es una de las que, históricamente, ha tenido más estudiantes, debido a su fama de garantizar un mercado laboral


¿Sirven los test?

Los test son un instrumento dentro del proceso de orientación vocacional. De acuerdo con la carrera que se elija, será el trabajo al que la persona se dedicará.

Que sea útil y valioso no significa ni que el test sea infalible, ni que dirá exactamente cuál nuestra vocación, sino que nos ofrecerá alternativas, dentro de áreas de interés. Por supuesto, como es un instrumento de medición, requerirá que esté bien construido y que sea interpretado de modo correcto por profesionales con formación y experiencia.

El test puede ser un disparador para cuestionarnos nuestras inclinaciones y aptitudes, para continuar buscando en nuestro interior el camino que mejor se adapte a nuestro modo de ser, capacidades y gustos.

Hay que evaluar, además, otros factores, como, por ejemplo, los costos en tiempo, esfuerzo y dinero; la distancia al centro de estudios, la inserción laboral futura, etc.

Hay varios tipos de test: El test Kuder, fue desarrollado por el doctor de sicología George Frederick Kuder en la universidad de Ohío en 1934. El experto estudió las potencialidads y las dividió en 10 áreas de interés.

El test de códigos de Holland fue desarrollado en la década de 1970 por el sicólogo John Holland, que trata de hacer coincidir las ocupaciones con la personalidad, la que puede ser realista, artística, investigadora, convencional, emprendedora o social.

El test de Wais mide capacidades. Fue elaborado por el psicólogo estadounidense, David Wechsler (1896-1981) y mide el coeficiente intelectual.

Siete pasos

Para ayudar a los jóvenes en su elección, la carrera de Psicología de la Universidad de Palermo (Buenos Aires) indica siete pasos sencillos para elegir.

1. Identificar a grandes rasgos qué tipo de profesión te gustaría ejercer en un futuro. ¿Se trata de una carrera de corte humanístico, artístico o más bien relacionada con los números?

2. Determina si la carrera de tu interés se adecúa a tu estilo de vida. Considera que si, por ejemplo, quieres estudiar medicina es probable que como profesional tengas que cubrir guardias por la noche.

3. Evalúa si tus habilidades natas coinciden con tu elección. Quieres estudiar ingeniería pero no eres muy bueno en matemáticas, quieres estudiar arquitectura o diseño gráfico pero no te gusta o no sabes dibujar... investigar qué habilidades son esenciales en cada carrera es de suma importancia para evitar sorpresas en el camino.

4. Estudia el mercado de inserción laboral. Antes de inscribirte en la universidad, evalúa si la carrera que elegiste tiene una salida laboral que colme tus expectativas.

5. Investiga las universidades. Estudia las opciones de carrera y programas académicos que ofrecen las instituciones en las que evalúas inscribirte.

6. Pide reuniones con los consejeros universitarios Muchas veces, para tomar la decisión correcta, es necesario conocer la interna de cada universidad, por lo que se aconseja que hables con las personas encargadas de la orientación vocacional en las casas de estudio.

7. Habla con profesionales del área de tu interés. Los profesionales que ya están ejerciendo la carrera que consideras seguir te podrán dar una visión interna objetiva de lo que realmente significa la práctica de su vocación.

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