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Se ha convertido en un elemento indispensable para todas las personas durante la pandemia, el acohol en gel, porque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades señalan que, cuando se trata de prevenir la propagación del coronavirus, “si no hay agua y jabón disponibles, lo ideal es usar un desinfectante de manos que contenga al menos un 60% de alcohol”.

Y, de hecho, ese es el ingrediente principal del desinfectante de manos: el alcohol. La mayoría de los desinfectantes para manos contienen entre un 60% y un 95% de alcohol isopropílico o etílico mezclado con agua y geles como glicol y glicerina para evitar resecar la piel de los usuarios. El producto resultante se vende típicamente en gel para manos bajo distintas marcas.

Pero aunque el alcohol se ha utilizado como antiséptico desde finales del siglo XIX, los orígenes exactos del alcohol en gel que hoy conocemos son objeto de debate.

Una versión de la historia apunta a Lupe Hernández, una estudiante de enfermería en Bakersfield, California en 1966, como la inventora del desinfectante para manos después de combinar alcohol y gel para que los usen los médicos en situaciones en las que no tienen tiempo para acceder a jabón y agua tibia, antes de tratar a los pacientes.

Sin embargo, una investigación de la historiadora del Instituto Smithsonian Joyce Bedi no pudo encontrar ningún rastro de Hernández, ni ninguna evidencia de una patente estadounidense para un desinfectante de manos con ese nombre de la década de 1960.

El origen de esta afirmación parece ser un artículo de 2012 en The Guardian; todas las demás menciones de Lupe Hernández vinieron después de ese artículo y no brindan otra información. Laura Barton, la autora del artículo, le dijo a Dan Nosowit, de Vanity Fair, que no recordaba de dónde venía esa historia.

También está el producto Sterillium, que según la empresa alemana Hartmann fue “el primer desinfectante de manos a base de alcohol comercializable”, que llegó a las tiendas europeas en 1965. Está elaborado con glicerina y 75% de alcohol.


Su facilidad de uso, ayudó a ser una opción del lavado de manos


Aún así, otros rastrean el desinfectante de manos moderno hasta Goldie y Jerry Lippman, la pareja que desarrolló un limpiador de manos sin agua en 1946 para trabajadores de plantas de caucho que anteriormente usaban productos químicos agresivos. El producto, al que llamaron Gojo (un acrónimo de sus nombres) es una mezcla de vaselina, aceite mineral y menos del 5% de alcohol que todavía utilizan los mecánicos de automóviles y otros trabajadores para limpiar sustancias como grasa y aceite.

Luego, en 1988, la compañía inventó el gel para manos Purell, que consiste en un 70% de alcohol etílico como ingrediente principal, junto con propilenglicol. Si bien Purell es ahora el desinfectante de manos más vendido del mundo, las tiendas tardaron algún tiempo en vender el producto, Gojo no lanzó Purell al mercado de consumo hasta 1997.

Sin embargo, la venta de acohol en gel comenzó a despegar recién en la década de 2000,cuando los hospitales de todo el mundo comenzaron la práctica generalizada de colocar desinfectantes de manos en todas las instalaciones médicas. Y en 2009, la Organización Mundial de la Salud hizo lo mismo, cuando el epidemiólogo suizo y experto en enfermedades infecciosas Didier Pittet redactó nuevas directrices de la OMS que promueven el uso de desinfectantes para manos a base de alcohol entre los profesionales de la salud, especialmente en países de escasos recursos.

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