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Con la llegada de la estación primaveral, María siente que se acentúan los estornudos y picor de garganta que padece desde hace varios años.

Las autoridades sanitarias advierten que en lugares cálidos como Santa Cruz, durante la primavera hay mayor carga polínica por la floración y la humedad, lo que se traduce en un aumento de síntomas respiratorios.

El polen de los árboles que es llevado por el viento se convierte en el principal aeroalérgeno (alérgeno que está en el aire que respiramos en la alergia respiratoria). La humedad y el humo que cubre el ambiente en estos días contribuyen a que se active la rinitis, el asma y hasta la conjuntivitis en personas sensibles, advierten las autoridades sanitarias.

Al respecto, la médica Perla Alcaraz, profesional alergista del Hospital de Clínicas de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción, refirió que tal situación, médicamente hablando, no conforma el esquema de enfermedades respiratorias como tal, sino que el cambio de clima actúa como un factor predisponente en personas alérgicas.

“Los vientos pueden aumentar la cantidad de alérgenos suspendidos en el aire atmosférico, días soleados y ventosos son muy malos para pacientes alérgicos a los pólenes; en tanto la humedad aumenta la cantidad de esporas de hongos dentro y fuera del hogar, y favorece la replicación de los ácaros que se encuentran muy a gusto en los ambientes húmedos”, subrayó.

La contaminación ambiental y el cambio climático con el calentamiento global, provocan cambios incluso en los alérgenos (sustancias que causan alergias) dotándoles de más capacidad para producir alergias; esto es algo realmente muy notorio en la alergia al polen, donde el calentamiento global está prolongando el tiempo de polinización y produciendo cambios en su composición.

Explica que “en realidad no existe alergia al cambio de clima. Lo que sucede con estas alteraciones de calor a frío o de los parámetros climáticos como en la presión atmosférica, temperatura, humedad, velocidad y dirección del viento, es que producen adaptaciones en las mucosas o tejidos que recubren las vías respiratorias de los pacientes alérgicos; y como estos tienen la mucosa inflamada, estos cambios en los parámetros climáticos son más difíciles de tolerar y producen un aumento de sus síntomas en los alérgicos”, explicó la alergista.

A pesar de que las enfermedades alérgicas se manifiestan en cualquier época del año, el frío puede producir broncoespasmo en pacientes asmáticos mal controlados, síntomas de rinitis rinorrea (secreción nasal), estornudos y congestión nasal. También existe la urticaria por frío, con manifestación de ronchas, que puede ser peligroso ante la exposición al frío intenso sin protección, desencadenando una anafilaxia severa.

Recomendaciones

La especialista aconseja que los pacientes en tratamiento no descuiden sus indicaciones médicas. Así también evitar el enfriamiento corporal brusco y seguir las recomendaciones para el alérgeno al cual es alérgico, como los ácaros y el polvo. Y ante manifestaciones consultar con el especialista.

La especialista mencionó que ante la pandemia de covid-19, mantener controlada a las alergias, sobre todo respiratorias, son fundamentales para evitar confusiones de diagnóstico, puesto que los síntoma que presentan los pacientes con coronavirus se pueden confundir con los de un paciente alérgico, por ello se deben extremar los cuidados y la prevención.

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