10 de octubre de 2022, 4:00 AM
10 de octubre de 2022, 4:00 AM


Un reciente Foro Multilateral de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo a inicios del pasado mes de septiembre de 2022 analizó de forma crítica y a la vez dramática, los efectos del comercio ilícito en la economía de los países, el mercado laboral y sobre todo en la salud de la población más vulnerable. Los daños causados por el tráfico ilícito de mercancías son devastadores, en particular en las economías de ingresos medios y bajos, pues el escaso producto per cápita de estos países, promueve el consumo de bienes de contrabando, falsificados, adulterados que además de no pagar impuestos, afectan a la salud pública.

Desde el contrabando, la falsificación y la evasión de impuestos, hasta la venta o posesión ilegal de bienes, servicios, tráfico de personas y vida silvestre, el comercio ilícito está comprometiendo el logro de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas (ONU) de manera significativa, desplazando la actividad económica legítima, privando a los gobiernos de ingresos para invertir en servicios públicos vitales, desplazando millones de empleos legítimos y causando daños irreversibles a los ecosistemas y vidas humanas.

Con el fin de ayudar a gobiernos y empresas a comprender mejor cómo sus esfuerzos para lograr el desarrollo sostenible deben tener en cuenta las fuerzas negativas del comercio ilícito, un estudio presentado por la Alianza Transnacional para combatir el Comercio Ilícito (www.tracit.org) mapeó los 17 objetivos de desarrollo sostenible en los siguientes sectores: agroalimentación, alcohol, pesca, silvicultura, petróleo, productos farmacéuticos, metales preciosos y piedras preciosas, pesticidas, tabaco, vida silvestre y todas las formas de falsificación y piratería. Se escogieron estos sectores porque participan significativamente en el comercio internacional y son particularmente vulnerables al comercio ilícito.

El estudio señala que el mundo pierde más de 2 billones de dólares anuales por el comercio ilícito, esto equivale a poco más del 10% de la economía norteamericana y 50 veces el PIB boliviano. El poder económico de la delincuencia transnacional es muy grande, capaz de corromper no solo a funcionarios de aduanas, migraciones y de otras agencias relacionadas al control del comercio transfronterizo, sino que son capaces de financiar campañas y estructuras de gobierno, e incrustarse en distintos niveles de poder, donde se favorecen de la protección de los corruptos en diferentes áreas de gobernación.

Otro estudio reciente de Euromonitor International reveló, tras una investigación en 24 países de África, Europa del Este y Latinoamérica, que la pérdida fiscal anual que deja el comercio ilícito equivale a poco más del 20% de los ingresos fiscales regulares. En Bolivia solo el contrabando de mercancías, sin contar la pérdida fiscal por tráfico de estupefacientes, falsificaciones, comercio ilegal de metales preciosos, entre otros, sobrepasa los 400 millones de dólares anuales en pérdidas de ingreso fiscales. Solo el comercio ilegal de la hoja de coca, destinada en gran parte al narcotráfico, representa cerca de $us 200 millones anuales de comercio ilegal.

Entre los peores delitos asociados con el comercio ilícito se encuentra la demanda que crea de trabajo forzoso e infantil. El informe de Tracit señala que “el costo humano del comercio ilícito muestra la demanda de trabajo forzoso en los rincones más oscuros de la economía, un aspecto pasado por alto en la economía global”. El informe también indica que mujeres, niños y hombres de todas las edades y razas se ven obligados a trabajar en sectores ilícitos, donde son abusados por delincuentes organizados en busca de ganancias, esto pasa en las actividades mineras en África y Asia donde la explotación de oro y piedras preciosas demandan recursos humanos clandestinos que trabajan bajo condiciones de esclavitud, al igual que el trabajo informal en las manufacturas de textiles falsificadas en América Latina y Asia o el trabajo agrícola de migrantes ilegales en Estados Unidos, Chile y México.

Otro de los graves daños del comercio ilícito global ocurre e impacta en el medioambiente, por la explotación ilegal de maderas tropicales y varias especies de la fauna, algunas de ellas en peligro de extinción, en particular en África y la Amazonia de Sudamérica, donde la explotación clandestina de recursos naturales afecta también el hábitat de pueblos originarios que se ven desplazados a las periferias urbanas aumentado la pobreza y marginalidad en las urbes más grandes del planeta.

En definitiva, precisamos no solo generar normas, regulaciones y tratados multilaterales que condenen las actividades y el comercio ilícito, necesitamos urgente una mayor conciencia ciudadana y educación a nivel global, en particular en los países de ingresos medios y bajos, donde el escaso nivel de educación y desarrollo es un caldo de cultivo para las actividades ilícitas, ante la falta de oportunidades para la población más joven. La delincuencia es producto de la falta de empleo y oportunidades que nos roban los corruptos que lucran y conviven con el delito, solo las sociedades instruidas son capaces de elegir y controlar a quienes deben gobernarlos con rectitud.

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