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El alemán, que aclara que no es médico sino biofísico, llegó a Bolivia para hablar sobre el dióxido de cloro, la polémica sustancia que mucha gente está usando para tratar el Covid-19. Kalcker dará una serie de conferencias y talleres a partir del lunes 15 de marzo.

 _¿En qué se basa para sostener que el dióxido de cloro puede eliminar el Covid-19?
El denominador común es que aporta oxígeno al cuerpo. En el 90% de las enfermedades hay una falta de riego sanguíneo, entonces, si aportamos suficiente oxígeno a nuestro cuerpo, puede curarse a sí mismo, el cuerpo está diseñado para eso.

Lo más importante en la biofísica es que la enfermedad nace por la falta de energía, me da igual cómo se llama la enfermedad, si tengo energía en mi cuerpo, puedo con ella. El dióxido de cloro se convierte en cloruro sódico y en oxígeno, en este proceso produce una carga eléctrica que mata los patógenos, en este caso, los virus. Esta carga elimina los cápsides o coronas y el virus perece.

_¿Qué responde a los que sostienen que la ingesta de dióxido de cloro puede causar intoxicaciones severas?
No es una sustancia tóxica, como otras, cuya toxicidad es mil veces mayor. Una persona de 100 kilos necesitaría tomar más de 30.000 miligramos durante 14 días para intoxicarse con dióxido de cloro. Desgraciadamente hay una confusión y de ahí viene la polémica. La gente ha confundido el precursor, que es el clorito sódico, con el hipoclorito de sodio, que es otra sustancia. Esto ha ocurrido en ámbitos profesionales porque hay muchos tipos de cloro.

_También dicen que es lo mismo que tomar lavandina…
Todo eso lo escriben, lo copian y lo pegan sin verificar la información. Gracias a Dios, la gente ya se está dando cuenta de que no es así. Con el dióxido hemos podido salvar miles de vidas, hay más de 20.000 casos de personas recuperadas, todo está documentado. En estos días se están publicando de manera oficial los primeros ensayos clínicos en los que, claramente, se demuestra que el dióxido de cloro puede eliminar el Covid-19.

_El presidente de Bolivia aprobó el “uso consentido” del dióxido de cloro en el país, a partir de la ley que fue promulgada por el anterior Senado. ¿Usted tuvo algo que ver en este proceso?
Estuve técnicamente involucrado, porque tenía conocimiento de que gente del Congreso se estaba infectando y se salvó gracias al dióxido de cloro. Bolivia es un país líder en el uso del dióxido de cloro. Por eso estoy acá, para hablar con las universidades, es una oportunidad única para el país de crear nuevos medicamentos.

En otros países, hay universidades como Harvard y Oxford, que disponen de medios infinitos para trabajar. Hay un desajuste entre las capacidades, la mente es la misma, pero no tenemos las herramientas. Por primera vez tenemos una molécula muy simple, que se puede investigar a fondo.

Nos encontramos delante del descubrimiento más grande en medicina de la humanidad. Yo soy irrelevante, solo quiero dar la estafeta a las universidades porque ellos son los especialistas, me gustaría entregarles todo mi conocimiento para que puedan hacer las investigaciones.

Bolivia tiene la mayor reserva de sal del mundo. El dióxido de cloro se hace de sal, entonces, en un futuro, podría estar a la vanguardia en su uso, desde los médicos hasta los veterinarios.

_Además del dióxido de cloro, en Bolivia se popularizaron otros tratamientos alternativos contra el Covid-19, uno de ellos es a base de ivermectina. ¿Qué opina del uso de este medicamento y su efectividad?
Sé de médicos que aseguran que la combinación de ambos es eficaz. Yo no soy médico, pero la ivermectina es un antiparasitario, entonces, es lógico que la gente con parásitos está más afectada por esta enfermedad. Es otra alternativa contra el coronavirus, que también ha sido muy difamada por las entidades cuyo único interés ahora parece que está enfocado solo en las vacunas.

_¿Andreas Kalcker está en contra de la vacuna contra el Covid-19?
La vacuna es un profiláctico, solo sirve antes, pero si ya tienes coronavirus, ¿qué haces? El dióxido de cloro te sirve antes, durante y después. Mucha gente que ha tenido Covid-19 tiene secuelas, las que, claramente, disminuyen hasta llegar a cero con el dióxido. El uso de la vacuna es una decisión de cada uno. La pregunta debe ser ¿la necesitamos? La vacuna tiene 27 efectos secundarios; el dióxido, ninguno. No estoy en contra de las vacunas, estoy a favor de las vacunas seguras.

_¿Cuál sería otro de los beneficios de usar el dióxido de cloro?
El costo, ¿cuánto cuesta una PCR?, ¿una vacuna?, el tratamiento con remdesivir sale como 2.000 dólares, el dióxido no pasa de 15 dólares. Y lo bueno es que no lo tienen que comprar a una empresa extranjera, lo pueden hacer las universidades, yo les he dado las patentes gratis, es libre. No tengo pretensión de enriquecerme, ¿para qué?, ¿para ser el más rico del cementerio?

_Una de las críticas más recurrentes a Andreas Kalcker es que no es científico y, por lo tanto, su propuesta nunca tuvo un sustento como tal. ¿Por qué cree que no lo apoyan?
He recibido el título de doctor honoris causa de la Universidad estatal de México, por algo será. Cuando no eres grato para algunos, intentan, constantemente, difamarte. Ahora, toda medicación debe ser regulada, sin duda, pero hay que ver las intenciones detrás de todo producto. Si con una PCR ganas 10 veces lo que ganas con un tratamiento, es lógico que el beneficio es mayor. La idea es que esta sustancia llegue a todo el mundo, porque todo el mundo tiene derecho a la salud.

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