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La relación entre Régimen Penitenciario y la expresidenta Jeanine Áñez se torna insostenible. La exmandataria denunció maltrato por una oficial de la Policía al interior de su celda y un día después el Gobierno decidió trasladar a la expresidenta a la población común del recinto. Áñez dejará la habitación en la que hoy se encuentra y cumplirá labores como las otras reclusas.

El pasado miércoles, Áñez denunció por escrito que una teniente policial la habría insultado y pateado una estufa en su habitación. El problema -dijo- sucedió porque la exmandataria se negó a firmar una carta. Esa agresión fue descartada por el Gobierno en distintas voces, pero un día después se decidió que deje el espacio donde está recluida.

Ayer, mediante una nueva carta, la expresidenta complementó que el miércoles por la noche fue “visitada” por la directora del penal de Miraflores, teniente coronel Maribel Barrenechea, quien le manifestó su molestia por lo ocurrido con su ayudante.

“Implícitamente me llamó mentirosa de lo sucedido, haciéndome sentir amenazada y amedrentada, faltando el respeto, callando a mi hijo que se encontraba acompañándome e indicándome que eran las consecuencias de lo que había dicho mi hija Carolina Ribera”, escribió Añez.

Un día atrás, la hija de la exmandataria, Carolina Ribera, denunció las supuestas agresiones contra su madre. Ayer, tildó de “maleante” y “mentiroso” al ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, quien negó que Áñez haya sufrido agresiones.

La exmandataria, en el texto, relató que la directora ordenó “una verificación de su cuarto” sin importar que para poder dormir toma tres pastillas que son inútiles si la despiertan por la noche. “Es una clara acción de tortura psicológica”, denunció.

Áñez relató que con el conflicto su presión había subido a 160/100 (lo normal es 120/80), por lo que tuvo que ser estabilizada con medicamentos endovenosos.

“Con estos desagradables acontecimientos me siento asustada, amenazada y amedrentada (y temo) por mí y por mis hijos”, apuntó la expresidenta.

Ribera, en un contacto con EL DEBER, complementó que la situación de amedrentamiento contra su madre, su hermano y ella se agravó desde que Barrenechea es la directora del penal.

“Esta oficial hace la vida imposible a mi madre y definitivamente está atentando, no solamente contra su tranquilidad, sino contra su vida”, acusó Ribera.

La senadora Centa Rek, de Creemos, remitió dos Peticiones de Informe Escrito (PIE) al Ministerio de Gobierno para que presente información documentada sobre las supuestas agresiones físicas y psicológicas contra Áñez.

Como respuesta, Del Castillo, adelantó que la exmandataria será trasladada a otro sector de la cárcel de Miraflores en las próximas horas y tendrá que “comenzar a cumplir con las obligaciones como cualquier persona privada de libertad” en ese recinto.

“Buscaremos un nuevo espacio para que la señora (Áñez) pueda pernoctar y tener todas las condiciones materiales y se cumplan sus derechos constitucionales y humanos, porque necesitamos recuperar ese espacio de sanidad, que servía para atención psicológica y física de las privadas de libertad”, afirmó Del Castillo.

Áñez permanece desde hace nueve meses en un espacio que anteriormente era la enfermería del penal de Miraflores en el segundo piso del recinto. Las privadas de libertad exigieron que ese ambiente sea desocupado.

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