Escucha esta nota aquí

Es lunes. Y en la calle Monseñor Salvatierra, casi primer anillo, en Santa Cruz de la Sierra, las agencias de empleos lucen desbordadas de personas que buscan trabajo. “Desearía estar en la burbuja imaginaria e irreal en la que viven las autoridades que nos gobiernan”, expresó la propietaria de la agencia de empleos Yotaú y representante del sector, Jhenny Rivas, al retrucar la cifra oficial de reducción de la tasa de desempleo de un máximo alcanzado en julio de 2020 del 11,6% al 7,6% en junio del presente año.

A su juicio, esa rebaja contrasta con la realidad. “Lo tangible es que cientos de personas desocupadas, hombres y mujeres profesionales cruceños y del occidente del país (ingenieros financieros y petroleros, auditores, licenciadas en enfermería y universitarios) llegan a las oficinas de empleo a ofrecer su fuerza laboral”, puntualizó Rivas.

Infirió que la situación es compleja por la incertidumbre de la pandemia de Covid-19 que hizo que muchas empresas reduzcan planillas y saquen a las calles a miles de trabajadores. La sobreoferta de mano de obra, según ella, redujo los salarios. Citó que una trabajadora del hogar, cama adentro, antes de la pandemia ganaba Bs 2.800 mes, hoy ese monto no supera los Bs 1.800, por debajo del salario mínimo nacional (Bs 2.164). En el caso de una niñera la remuneración cayó de Bs 2.000 y 2.200 a Bs 1.800 y 1.600.

Además del deterioro salarial, Rivas insinúa que muchos ‘clientes’, por su ajustada economía, optan por emplear a una persona para hacer múltiples tareas por el mismo salario. Habló de que rigen condiciones, como salidas quincenales o bimensuales para evitar contagios de Covid y la presentación del carné de vacunación. “Se deterioró la calidad del trabajo. Esto no aparece en las cifras oficiales. Esa es la realidad”, enfatizó Rivas.

Santiago Téllez, albañil, también expuso su penuria laboral. “Los particulares no están invirtiendo en construcción, hay proyectos privados paralizados y aún no arrancan las obras públicas, principalmente módulos educativos y postas, en los municipios. “Encima los que te ocupan te pagan lo que quieren”, aseveró, al dar cuenta que la paga de una jornada laboral cayó de Bs 160 a 120.

En las agencias de empleos señalaron que se registra una ola de personas que llegan de Potosí, Oruro y La Paz a Santa Cruz en busca trabajo. “Otros toman otro rumbo y parten a Chile”, dicen.

El 6 de este mes, en la sesión de honor por el 196 aniversario de Bolivia, el presidente Luis Arce anotó que un indicador destacable en su gestión es la tasa de desempleo en el país, que se redujo “sustancialmente de un máximo alcanzado en julio de 2020 del 11,6% al 7,6% a junio de este año”.

Según la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del INE, a junio de 2021, la Población Económicamente Activa (PEA) llegó a 4.344.000 personas, lo que significó una variación positiva del 22% con relación al mismo trimestre de 2020, cuando registró su punto más bajo como resultado de la declaración de cuarentena por el covid-19 durante la pasada gestión.

En el segundo trimestre de 2021, en el área urbana, la tasa de desocupación fue del 7,6% lo que significó una reducción de 1,1 puntos porcentuales frente al trimestre anterior (8,7%). Con relación a la dinámica laboral en el área urbana del país, de las 385.000 personas que se encontraban inactivas al primer trimestre de 2021, 124.000 pasaron a estar ocupadas en el comercio (32%); 69.000, en la industria manufacturera (18%); 52.000, en alojamientos y comidas (13%), entre las principales actividades.

El secretario ejecutivo de la Central Obrera Departamental (COD) de Santa Cruz, Rolando Borda, cree que un 7,6% de tasa de desocupación es aún un indicador alto, pero que confían que con los planes que impulsa el Gobierno para reactivar la economía se reduzca la brecha del desempleo.

Alta tasa de desocupación

Para el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), la tasa de desempleo en el segundo trimestre de 2021 (7,6%) aún está por encima de la registrada antes de la pandemia, entre 2015 y 2019, cuyo indicador estuvo en alrededor del 4,8%.

Insinúan que, si bien la tasa de desempleo registra una disminución, la cantidad de desempleados en el segundo trimestre de 2021 (330.247 personas) continúa siendo alta si se la compara con el período de 2019 y 2020, y solo es menor a las registradas en los dos últimos trimestres del año pasado y en el primer trimestre de 2021.

“Antes de la pandemia se registraba una mayor cantidad de desocupados, por lo que el dato al segundo trimestre da continuidad a una tendencia, que se amplía por la crisis sanitaria. En 2017, 2018 y 2019 los desocupados en promedio fueron de 172.121, 179.759 y 196.632, respectivamente. La desocupación no solo se profundizó por la pandemia, sino que aún es la expresión de una estructura económica que no está generando fuentes laborales para una creciente población”, anota el Cedla.

El centro de estudios afirma que se ha profundizado la precarización del empleo, dejando entrever que esto no solo corresponde a estos meses de gestión, sino que es una situación de larga data que se agudizó con la pandemia. Indican que, desde marzo de 2020, la crisis sanitaria profundizó la desaceleración económica que venía afectando al mundo del trabajo en los últimos cinco años, cuyos efectos se evidencian en el deterioro del empleo y de los ingresos de gran parte de los trabajadores.

Según el Cedla, las condiciones laborales actuales, como la reducción de sueldos, la extensión de la jornada laboral y el aumento de la carga de trabajo, son una constante entre los testimonios recogidos de algunos trabajadores, siendo las mujeres las más afectadas. “Las trabajadoras del hogar; por ejemplo, informan que incluso antes de la pandemia les pagaban menos del mínimo nacional y en la actualidad se ven en la necesidad de trabajar por horas o en días específicos de la semana”, puntualizaron.

Bruno Rojas, sociólogo que trabajó por más de 24 años en el Cedla, expresó que Bolivia vive desde hace mucho tiempo una crisis de empleo que hoy continúa, agravada por los efectos de la crisis económica provocada por la pandemia del covid-19 y por la ausencia de políticas que tengan como objetivos esenciales la mejora y promoción de empleos de calidad. “La crisis de empleo se manifiesta en la precarización de las condiciones de trabajo (inestabilidad laboral, bajos ingresos y menor acceso a la seguridad social) que implicó que la calidad del empleo desmejore tanto, que llegó a afectar a casi la totalidad de la población trabajadora”, manifestó.

Insinuó que la destrucción de empleos por los despidos masivos en sectores de la economía nacional, la inactividad laboral generada por el cierre temporal de unidades económicas, la vulneración de derechos laborales, la renegociación de los contratos de trabajo y la abrumadora informalidad laboral, ahondaron en extremo la calidad del empleo.





Ven deterioro del empleo

El Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec-Cainco), insinúa que los microdatos del ECE confirman que el empleo urbano se ha precarizado. Entre diciembre de 2019 y el mismo mes de 2020 el empleo en empresas cayó de 412.000 a 336.000 puestos, mientras que el de emprendimientos familiares disminuyó de 819.000 a 641.000 puestos. “Esos microdatos más recientes confirman una disminución de la calidad y el deterioro del empleo”, aseveraron.

Para el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Luis Barbery, la precarización del empleo es un problema que se arrastra desde hace varios años y que en la pandemia se agudizó aún más. Cree que esto tiene que ver con la informalidad de la economía, la regulación excesiva, injusta y desfasada de la realidad, los altos costos laborales en la formalidad y la crisis económica que está castigando al sector privado, que es el principal generador de trabajo.

De acuerdo a los datos con que se cuenta y que provienen de la Encuesta de Hogares del INE, anotó que el 61% del empleo urbano corresponde a la informalidad. Barbery cree que la disminución del desempleo, aunque sea en cifras pequeñas, tiene que ver con el retorno de una semi normalidad que dinamiza las actividades económicas tanto en el sector formal como en el informal.

En julio de 2020 la tasa de desocupación alcanzó al 11,56% y para junio de 2021 descendió al 7,6%. Para el presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Ibo Blazicevic, se trata de una reubicación de la fuerza laboral del empleo formal al informal.

En la nueva normalidad la población se reubicó y dedicó a actividades del sector terciario informal de la economía (comercio, servicios, autotransporte) y el empleo del sector secundario, productivo y formal experimentó un descenso no sólo por la Covid-19, sino por el incremento del contrabando y la informalidad. “Bolivia, con esta reubicación de la fuerza laboral, está perdiendo “capital humano productivo” que es el motor del crecimiento y desarrollo nacional”, sentenció Blazicevic.

Para el gerente general de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Gustavo Jáuregui, efectivamente, conforme informe del INE, el indicador de la tasa de desocupación sufrió una reducción en 1,1% frente al trimestre anterior. “Entendemos que esto es atribuible a una inercia natural que genera la dinámica de las actividades económicas, especialmente privadas, que, dado que no se han implementado medidas de confinamiento o restricción como ocurrió en la gestión 2020, se van desarrollando con cierta normalidad. Sin embargo, se debe establecer que este indicador no mide el nivel de empleo formal, digno o permanente”, subrayó.

OIT prevé en 11,1% el desempleo en América Latina 

En junio de este año, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), citada en es.mercopress.com, emitió un informe según el cual 28 millones de latinoamericanos se encuentran en situación de pobreza laboral debido a la pandemia, para una tasa de desempleo global estimada en un 11,1% en la región para 2021.

En 2020, cinco millones de personas cayeron en la pobreza laboral como resultado del covid-19, informó la OIT. Así, casi 30 millones de latinoamericanos, de los cuales 9 se encuentran en extrema pobreza, tienen un trabajo, pero no ganan lo suficiente para permanecer con sus familias por encima de la línea de pobreza.

América Latina y el Caribe experimentaron la caída más pronunciada en el número de horas de trabajo durante 2020, cuando se habría perdido el equivalente a más de 30 millones de puestos de trabajo tanto por salidas de la fuerza laboral como por reducción de horas trabajadas.

El informe también señaló que si bien en el primer semestre de 2021 la región ha experimentado una sólida recuperación, en la que el porcentaje de horas de trabajo perdidas se ha reducido del 30% al 11%, América Latina es la región mundial más afectada.

El director de la OIT para América Latina y el Caribe, Vinícius Pinheiro, destacó la necesidad de aplicar medidas extraordinarias para reconstruir los mercados laborales. “El empleo debe estar en el centro de la recuperación económica”, señaló Pinheiro, y agregó que la falta de empleo en la recuperación puede generar un aumento del malestar social y afectar la estabilidad política en Latinoamérica.


Comentarios