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El presidente Luis Arce dio un discurso informe de su primer año de gestión que duró dos horas y 20 minutos. Resaltó su mayor logro, la vacunación contra el Covid-19. Repitió 51 veces “gobierno de facto” y 16 “derecha golpista”, lo que junto a la actitud hostil de oficialistas y opositores generó que la Asamblea Legislativa se convierta en un campo de batalla, porque no faltaron golpes y empujones. También, ese amplio espacio inaugurado este año, se transformó en algo parecido a un estadio de fútbol, porque fue escenario de un choque de barras bravas que no pararon de insultarse, incluso sin respeto a que en la testera estaba nada menos que el presidente de los bolivianos.

En el informe lo central fue la salud. Destacó que en el año de gestión se han colocado 7,9 millones de dosis, entre primeras, segundas, terceras y únicas dosis. A noviembre de 2021, 54,4% de la población mayor de 18 años cuenta con el esquema completo de vacunación contra el Covid-19”.

En hidrocarburos resaltó que la producción de gas natural en la gestión 2020 fue de 43,5 millones de metros cúbicos día (MMmcd), en cambio en la gestión 2021 subió a 45,4 MMmcd, es decir se incrementó en un 4,4%. La producción de hidrocarburos líquidos pasó de 41,6 miles de barriles día a 42,9 miles de barriles día, lo que representa un crecimiento de 3,1%”.

Aseguró que cumplió con el compromiso de generar estabilidad, “volver de la senda del crecimiento económico con justicia social, avanzar en la industrialización por sustitución de importaciones, mejorar la calidad educativa y no claudicar en el camino de la memoria, la verdad y la justicia”.

Anunció, por otra parte, el pago del Bono Juancito Pinto a partir del 11 de noviembre para los estudiantes de las tres modalidades: presencial, semipresencial y a distancia. Arce llamó “a ratificar su confianza en nuestro proceso de cambio, rectificando lo que tenga que ser rectificado y profundizando todo lo bien que hemos hecho”, admitió que hubo errores y prometió que serán enmendados con humildad.

El discurso fue en medio de mucha tensión. El MAS jugó de local y lo hizo valer. Su mayoría en la Asamblea fue reforzada por los gritos de un grupo de dirigentes afines del Pacto de Unidad, que fueron ubicados en el centro de un palco en el piso 20, y que a cada intento de la oposición de arengar que lo ocurrido en 2019 fue fraude y no golpe, respondían con “Lucho, no estás solo”, “golpistas”, “somos mayoría carajo” o cualquier otra frase agresiva.

El mandatario, ante la bulla, trataba de hablar lo más fuerte que podía y para recuperar algo de fuerzas, tuvo que tomarse litros de agua, que el personal de servicio le provisionaba cada vez que terminaba un vaso.

Los primeros minutos fueron los peores. Los opositores jugaron de visitante, pero se dieron modos para hacerse escuchar. Sabían que iban a ser menos, así que optaron por utilizar silbatos. Con esa bulla la voz del presidente apenas se escuchaba, así que el equipo técnico del Poder Legislativo tuvo que instalar en la testera donde hablaba el presidente otros dos micrófonos para amplificar su voz.

El mandatario, al referirse a la gestión de Jeanine Áñez, pronunció exactamente 51 veces la frase “gobierno de facto”, y otras 16 veces la aludió como la derecha golpista o incapaz.

“Luego del golpe de Estado que colocó a un gobierno inconstitucional e ilegítimo, empezamos a salir de la crisis política gracias a la unidad, a la lucha y a la conciencia, que en octubre de 2020 dio un apoyo de 55,1%. Una victoria que devolvió a la patria la democracia”.

Aseguró que no hubiera sido posible sin el bloqueo y las protestas de la Central Obrera Boliviana (COB) en agosto del año pasado. “Si no pasaba, el gobierno de facto hubiera utilizado la pandemia para seguir vulnerando derechos”.

Los contrincantes llegaron a las manos y nadie lo evitó. El vicepresidente David Choquehuanca no hizo absolutamente nada para tomar el control de la situación. Dejó que Luis Arce hablé en medio de gritos, silbatos y golpes, sin pedir compostura ni una sola vez. No faltó quien en tono de broma señaló que le había cedido su micrófono para que Arce pueda ser escuchado.

El diputado Héctor Arce (MAS) denunció que Tatiana Áñez, su colega de la alianza opositora Creemos, intentó estrangularlo. Según él, la opositora trató de llegar a la testera donde estaba el presidente y él intentó detenerla poniéndose al frente en uno de los corredores que separan las curules donde sesionan los legisladores.

Mostrando una herida en el rostro, el asambleísta hizo la denuncia. “Esto es un delito. Jamás en mi vida, alguien me había arañado en la cara. Va a tener que responder por sus actos. Son abusivos, agresivos y violentos”, subrayó.

Tras la sesión, llevó la denuncia a la Fiscalía y se apersonó al Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) para formalizar la denuncia contra la legisladora opositora.

Ella respondió. “Ese poco hombre me agarró del brazo y me daba puñetes en el estómago. Que no sea ‘mujerengue’. Qué pena que en su casa no haya aprendido a respetar a una mujer. Cobarde, poco hombre” escribió la diputada en sus redes sociales.

El expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé lamentó que “basta haber concurrido a esta sesión para ver que nuestros representantes no pueden tolerarse entre ellos. Esto tiene que cambiar y dar una señal al país de que la política debe ser amplia y plural, como lo manda la Constitución Política del Estado”.

La exautoridad y exembajador, cuando le preguntaron de los silbatos utilizados por la oposición respondió: “Yo creo que todos nos hemos perjudicado. No hubo un ambiente propicio”.

Subrayó: “tenemos que aprender a respetarnos entre bolivianos y no podemos dar este espectáculo casi circense, donde abundan los pitos, las marchas y los carteles, eso no es propio de una Asamblea Legislativa de un país como el nuestro”, manifestó.

El embajador de Argentina en Bolivia, Ariel Basteiro, señaló que el informe del presidente destacó los logros que tuvo el Gobierno de Arce, tras recuperar la democracia. “Si dijo más de 50 veces que el de Jeanine Áñez fue un gobierno golpista y de facto definitivamente es porque lo fue. No está mal llamarlo así”.

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