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Se cierra un año marcado por una de las crisis ambientales más destructivas de los últimos tiempos. ¿El resultado? Ardieron más de 6,4 millones de hectáreas de vegetación (entre bosques, pastizales y vegetación arbustiva) en territorio nacional, la misma superficie que representa el departamento de Pando. Los momentos más críticos fueron entre julio y noviembre.

Así lo reseña un nuevo informe de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN). La entidad publicó una ‘radiografía’ donde se exponen los datos del desastre y que superan las cifras del promedio anual afectado (3,5 millones de hectáreas).

El 31% de los espacios afectados corresponden a bosques (2 millones de hectáreas), mientras el resto se distribuye en vegetación arbustiva y pastizales. Santa Cruz y Beni fueron los departamentos más golpeados, juntos concentran el 94% del desastre.

De acuerdo con el informe, en el departamento cruceño figuran 4,15 millones de hectáreas que sufrieron algún daño por el fuego. Esto corresponde al 65% de la superficie expuesta por la FAN. Esta cifra superó los registros históricos, que en 2010 inscribieron 3,8 millones de hectáreas afectadas, según el reporte

En este escenario son 10 municipios los que se llevaron la peor parte, la mayoría se distribuyen en la Chiquitania. La lista la encabeza San Matías, con 1,02 millones de hectáreas (ha) afectadas; seguido de San Ignacio de Velasco (667.848 ha), Charagua (578.464 ha), Concepción (463.300 ha), Puerto Suárez (316.803), San Rafael (222.621 ha), San José de Chiquitos (209.862 ha), Carmen Rivero Tórrez (157.611 ha) y Roboré (157.382 ha).

En otros departamentos, el fuego hizo estragos en 1,88 millones de ha en Beni (29% del total de las zonas afectadas) y en menor medida también alcanzó a los departamentos de La Paz (332.977 de ha dañadas), Cochabamba (52.422 de ha), Tarija (3.121 ha) y Pando (2.592 ha).

Para el gerente de proyectos de manejo de fuego de la FAN, Carlos Pinto, esto es una lección para rearticular el trabajo en todos los niveles del Estado y es una oportunidad para hacer operativas las políticas e instrumentos de gestión vigentes. Esta es una medida urgente, según Pinto, ya que estos fenómenos volverán a ocurrir en algún momento y hay que anticiparse para evitar daños como los de este año.

Cobertura

Entre los espacios boscosos azotados, fueron las plazas donde se reproducía el bosque seco chiquitano las que más sufrieron por el fuego (1,45 millones de ha), así como el bosque chiquitano-chaqueño (437.151 ha) y el bosque amazónico (64.512 ha)

Mientras los espacios no considerados bosques reflejaron 1,85 millones de ha de daños en cerrados, 1,5 millones de ha de sabana también fueron alcanzadas por el fuego y 451.610 de arbustos y matorrales, entre otros.

El director de área protegida del Valle de Tucabaca, Richard Rivas, expuso que en las últimas semanas se percibió un reverdecimiento de las zonas afectadas, pero mientras no se identifiquen a las especies no se puede hablar de una recuperación o restauración, por lo que otra tarea pendiente es conocer el estado de las especies que aparecen.

Rivas apuntó que la reforestación sería válida para contribuir a las comunidades afectadas, pero no para intervenir en zonas donde no hay presencia humana, ya que estas pueden recuperarse gracias a la “resiliencia” de la naturaleza.

Áreas protegidas

El Área Natural de Manejo Integrado San Matías, Ñembi Guasu y Otuquis vieron como el fuego destruyó sus territorios. Según el informe, el 27%, el 37% y el 38% (respectivamente) de estos espacios naturales sufrieron por las llamas. En conjunto, fueron 1,64 millones de hectáreas azotadas en los tres territorios.

Asimismo, los territorios indígenas también se vieron mermados por la tragedia. El 23% de Monteverde, el 47% de Lomerío y el 25% de los espacios del pueblo Cavineño sufrieron por esta problemática, que logró apaciguarse. Entre los tres alcanzan las 541.662 ha afectadas.

“Lo particular de este año es que el fuego se presentó en áreas nuevas, es decir, hay espacios atípicos donde se presentaron incendios forestales y eso es preocupante. Si bien el ‘maestro de ceremonias’ de esta problemática fue el factor climático, también tiene que ver el uso de la tierra en la región chiquitana”, manifestó Carlos Pinto.

Otras labores

El responsable de la Unidad Forestal Municipal de San Rafael, Pedro Languidey, señaló que se están ultimando detalles para iniciar la operación de tres viveros municipales para realizar tareas de reforestación. Lo hacen de la mano de ONGs y esperan que el Gobierno central los llame para definir nuevas líneas y resolver el problema de la sequía que afecta al municipio.

Por otro lado, el representante indígena chiquitano, Lázaro Tacoo, afirmó que existen avances en las reuniones con el Instituto Nacional de Reforma Agraria y el Viceministerio de Tierras para realizar auditorías en los asentamientos y paralizar la dotación de territorio.

Además, los indígenas también esperan la anulación de las normas que permiten las quemas y gestionar una subvención de medicamentos y alimentos que está en agenda, según Tacoo. “El cambio de Gobierno nos genera optimismo y el hecho de que se reúnan con nosotros es una muestra del cambio”, sostuvo.

Homenaje a bomberos

La Alcaldía cruceña aprobó una norma para establecer un espacio en homenaje a los equipos de bomberos que combatieron el fuego en la Chiquitania. “Se denominará ‘Plaza de los Bomberos Héroes’ al lugar que se determine por medio de un concurso de ideas, en un consenso y participación ciudadanos”, detalló la presidenta de Concejo, Angélica Sosa.

La funcionaria pública explicó que se dispondrá de la adquisición de una estatua que represente el homenaje con el nombre ‘Monumento a los Bomberos Héroes’, a tiempo de presentar la maqueta modelo.


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