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24 de octubre de 2023, 3:00 AM
24 de octubre de 2023, 3:00 AM

La incertidumbre se prolonga en Argentina. La definición del futuro presidente será en noviembre y se dirimirá entre el peronista Sergio Massa y el liberal Javier Milei, que se ubican en los extremos de la política y del manejo de la economía. Mientras tanto, la población permanece en el limbo y soporta una hiperinflación, inestabilidad cambiaria y polarización.

Entre las elecciones primarias de agosto y la jornada electoral del domingo hubo cambios importantes. Entonces había ganado el candidato disruptivo Javier Milei, considerado de extrema derecha y de corriente ultraliberal; mientras que el postulante oficialista del kirchnerismo recibía un revés histórico, quedando en tercer lugar. En aquel momento, los analistas políticos decían que este país estaba dividido en tercios. En cambio, en los comicios generales, Massa remontó y alcanzó el primer lugar, superando por más del 6% a Milei. El resultado fue sorpresivo y deja algunos mensajes.

Primero, pareció asustar el discurso radical de Javier Milei que hablaba de dolarizar la economía, eliminar los subsidios o ayudas a la población, despedir a funcionarios públicos, sumado a terminar con la “casta” política en la que incluía al kirchnerismo y también al partido Juntos por el Cambio del expresidente Mauricio Macri y de la candidata Patricia Bullrich. Ese temor fue alentado por el candidato oficialista, que lo hizo para contrarrestar el pésimo resultado económico de su gestión. Eso significa que el miedo provocó una votación diferente a la que mostraban las encuestas.

El nuevo resultado también deja ver a un Sergio Massa que logró meterse en la segunda vuelta, pero que además hizo campaña con la dirigencia tradicional de su partido en contra. Ni Cristina Fernández ni el presidente Alberto Fernández le dieron un espaldarazo, sino todo lo contrario, lo que le confiere a Massa un protagonismo político, que puede significar el final de la era del kirchnerismo.

Entretanto, Argentina soporta una inflación que está por encima del 150%, con una situación cambiaria que desconcierta por la cantidad de tipos de cambio que coexisten, un nivel de pobreza en crecimiento y una incertidumbre respecto al futuro, de acuerdo con encuestas recientes en ese país.

Javier Milei es un hombre controvertido que hizo campaña con una sierra eléctrica en la mano; que virtió muchos ataques hasta personales contra sus adversarios y que ahora pretende hacer borrón y cuenta nueva en la búsqueda de apoyo para ganar en el balotaje.

Sergio Massa es el actual ministro de Economía, que carga sobre sus espaldas la desastrosa situación económica de su país y que fue salvado por una ayuda económica de China. Votar por él significa mantener el modelo actual, con múltiples ayudas asistencialistas. En contrapartida, la oferta de Milei es provocar un cambio radical que busca minimizar el rol del Estado en la economía y eliminar los subsidios, entre otras promesas que han incluido liberar la posesión de armas y hasta legalizar la venta de órganos.

Ambos buscan sumar apoyos para hacerse de la Presidencia de Argentina. La llave la tiene Juntos por el Cambio de Patricia Bullrich, cuya propuesta es contrapuesta al modelo económico actual.

Lo que ocurra en Argentina repercute en Bolivia por varios factores. Primero porque son millones los connacionales que viven en ese país. Segundo porque la hiperinflación repercute en la salida de productos de contrabando que inundan nuestros mercados y dañan a la incipiente industria nacional, pero que a la vez mantiene la inflación a raya. Tercero, porque Argentina ha sido un aliado estratégico de Bolivia en el negocio del gas.

Argentina aún debe definir su futuro. Es de esperar que el voto de sus ciudadanos sea consciente y que el resultado augure mejores días.

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