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El Lockheed C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) estuvo solo una hora y 20 minutos en la Base Aérea de El Alto. Esa aeronave militar aterrizó el 13 de noviembre de 2019 en la pista militar boliviana a las 04.40 con personal de Gendarmería del vecino país y carga.

Óscar Aguad, quien fue ministro de Defensa en la gestión de Mauricio Macri, admitió que en el avión militar se llevó cargamento antimotines para que sea utilizado por los gendarmes argentinos que llegaron a La Paz con la intención de custodiar la embajada de Argentina en Bolivia en los días de conflicto tras la salida de Evo Morales. La exautoridad dejó en claro que la designación del contingente policial, la calidad y cantidad de armamento que portaban, como así mismo el número de efectivos, no fueron decididos por la cartera a su cargo.

“Recuerdo perfectamente que ese vuelo obedeció a la necesidad de enviar tropas de Gendarmería Nacional a La Paz con el objetivo primordial de preservar la seguridad de la embajada argentina y del personal diplomático alojado en ella, como así también efectuar la repatriación de argentinos residentes en el lugar y de algunos periodistas que estaban en riesgo”, reveló Aguad a una radio de la capital argentina.

El dilema por los pertrechos surgió el pasado jueves tras la denuncia del canciller Rogelio Mayta contra la gestión de Mauricio Macri. El diplomático acusó al expresidente de apoyar el supuesto golpe de Estado en 2019 y a ese discurso se subieron varias autoridades del Movimiento Al Socialismo (MAS), incluso el presidente Luis Arce, quien recibió una carta de su homólogo argentino, Alberto Fernández, de disculpas sobre este cuestionado envío.

El diario Página Siete publica una entrevista con el ex presidente argentino, Mauricio Macri, quien niega haber enviado material bélico a Bolivia durante los primeros días del gobierno de Jeanine Áñez. “La Unión Europea no acepta que fue un golpe de Estado, la Argentina, en mi gobierno, tampoco aceptó que lo fuera, pero el actual gobierno (de Alberto Fernández) sí, porque pertenece al Grupo de Puebla que ve la realidad desde un lugar bastante particular, y repito, los materiales de los que se están hablando son antidisturbios, no material bélico”, cita textual.

Además, el expresidente argentino precisa que ya estaba en proceso la transición gubernamental en su país. “Yo para esa época ya había perdido la elección, así que fue hecho en coordinación con el gobierno que entraba y hay mensajes de texto y WhatsApp que muestran esto. Además, quedó claro que se informó de que un Hércules viajó ya con Morales fuera del poder, en el proceso del Congreso a designar una presidencia interina, para defender la embajada argentina en Bolivia, donde además había varios funcionarios de Morales asilados”, indicó, según el diario paceño.

Según la carta, supuestamente firmada por Terceros y dirigida al entonces embajador de Argentina, lo que se envió a Bolivia son 40.000 cartuchos AT 12/70, 18 gases lacrimógenos en espray MK-9, cinco gases lacrimógenos en espray MK-4, 50 granadas de gas CN, 19 granadas de gas CS y 52 granadas de gas HC. Según Samuel Montaño, experto en temas de seguridad, esto no se trata de material bélico, como lo manejan los gobiernos de Luis Arce y Alberto Fernández. Y esto coincide con la versión del ex presidente de Argentina, quien dijo que fue material antidisturbios.

La supuesta carta de Terceros, quien fue comandante de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) y que ahora está detenido en el penal de Palmasola por el denominado caso “golpe de Estado”, agradece al entonces gobierno de Argentina. Su abogado, Jorge Santisteban, dijo que esa misiva, fechada el 13 de noviembre de 2019 y que tiene el sello de recepción dos días después, es falsa y que la firma no corresponde al exmilitar. El ministro de Defensa, Edmundo Novillo, dijo que el documento es “auténtico” y que la carta original está en los archivos de la FAB.

En la lista del armamento está en cuestión la utilidad de los 40.000 cartuchos AT 12/70. Este material se trata básicamente de balas de goma. Se nombran cartuchos AT porque la sigla significa “antitumulto”.

El diario Página 12 publica un informe del Ministerio de Seguridad de Argentina en el que se menciona que la Dirección de Logística de la Gendarmería Nacional recibió la solicitud de que se autorice el uso de material y equipamiento por parte de fuerzas especiales de Argentina en territorio boliviano “dentro del marco de la seguridad y protección del señor embajador argentino, su residencia, las instalaciones diplomáticas, como así también el personal que se encuentre dentro de la misma”. La autorización –según el informe- fue concedida por 90 días e incluía 10 pistolas semiautomáticas, 2 escopetas de repetición, 5 carabinas automáticas, 2 ametralladoras, 2 fusiles, 12 chalecos antibalas, 2 cascos y 2 escudos balísticos, visores nocturnos y más de 8.000 municiones de distintos calibres, además de 11 efectivos.

En el plan de vuelo del Lockheed C-130 se revela que el avión militar despegó el 12 de noviembre de 2019 a las 23.40 con personal de Gendarmería Nacional desde el aeropuerto de El Palomar, a 18 kilómetros de Buenos Aires. La aeronave aterrizó el 13 de noviembre a las 04.40 en la Base Aérea de El Alto. En el documento se revela que además de descender la tripulación y los efectivos, también se detalla que se hace lo propio con una “carga”.

El actual ministro de Defensa de Argentina, Agustín Rossi, dijo que esa “carga” se trata del armamento que llegó a Bolivia. “Se constató que el avión Hércules C-130 perteneciente a la Fuerza Aérea, donde se transportó el material bélico, había salido desde El Palomar”, afirmó la autoridad argentina.

El ministro remarcó que la aeronave militar debía transportar gendarmes y cargamento para reforzar la seguridad de la embajada argentina en La Paz, pero que además transportó “un cargamento no identificado”.

Jorge Faurie, quien era el canciller argentino en esa época, señaló que el Ministerio de Relaciones Exteriores de su país no autorizó el traslado del avión militar a La Paz y dijo que si hubo el transporte del material antidisturbios pudo ser con el desconocimiento de la Cancillería. “Alguien lo pudo haber mandado con desconocimiento de Cancillería. La Cancillería no lo mandó, no es un organismo de verificación de otros organismos”, dijo la exautoridad.

Ariel Basteiro, actual embajador de Argentina en Bolivia, reveló que encontró la carta del exgeneral Terceros en una carpeta oculta. En contraposición, el exembajador de Argentina en Bolivia, Normando Álvarez, negó haber recibido la carta de agradecimiento de Terceros. El exdiplomático dijo que no pudo “autorizar o enviar ningún tipo de asistencia a las Fuerzas Armadas o Policiales”.

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