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Por:  CHINO TAPIA

Oriente Petrolero goleó 3-0 a Blooming en un superclásico en el que llegaba como favorito, situación que la hizo prevalecer en un partido luchado palmo a palmo y con una mayor contundencia que su rival en momentos clave de este duelo tan especial jugado por la novena fecha del torneo de la División Profesional.

En los albiverdes Henry Vaca fue el mejor del partido y en los celeste la ausencia del brasileño Rafinha se hizo sentir.​El arranque se pintó como llegaban los rivales, con un Oriente Petrolero mejor plantado en todas sus líneas con respecto a su rival, más parecido a una aplanadora que quería borrar al rival de siempre. Dos situaciones claras de gol no convertidas frente a una de los celestes cuando éstos ya habían emparejado el trámite del encuentro.

Compromiso con un Henry Vaca como figura excluyente, indescifrable e incontenible pero muy fugaz, con dos fantásticas apariciones eliminando de a tres rivales, en una primera jugada a los 5’ por derecha que no terminó en gol por una inexplicable falta de definición de José Alfredo Castillo que no logró conectar un “pase de la muerte” del hábil mediocampista albiverde.

Pero ese dominio albiverde no pasó de los diez minutos, cuando Blooming comenzó a emparejar el trámite del compromiso en base a toma de marcas y a un gran esfuerzo de Richard Spenhay y Cristian Latorre.

Sin embargo, a los 28 minutos se gestó un contragolpe albiverde que permitió al uruguayo Hugo Dorrego de cara al gol pero el disparo del charrúa salió alto ante el achique del portero Peñarrieta.

Si bien se emparejó el trámite de las acciones, lo de Blooming fue escaso en profundidad. Un golpe de cabeza de Latorre que salió apenas desviado fue lo más rescatable de la Academia en el primer tiempo.


En el segundo tiempo se vio claramente quién tenía un equipo más completo (por las variantes del banco), situación que fue muy bien aprovechada por el otro factor que tiene cada partido: los técnicos. En esta ocasión, los cambios introducidos por el DT albiverde, Erwin Sánchez, le dieron un gran resultado, frente a lo escaso y débil que tenía su rival celeste, Eduardo Villegas.


Los primeros minutos de esa segunda parte fueron de mejor producción de Blooming, aunque sin ser punzante a la hora de pasar la media cancha, ya sea porque Kevin Farell lució perdido o porque Joselito Vaca tuvo poca participación para haber llegado con mayor claridad al arco del paraguayo Wilson Quiñonez.

El cambio de Alexis Ribera por Ronaldo Sánchez fue clave para la definición del partido. El 8 de Oriente ingreso “encendido” al protagonizar una buena jugada en tres cuartos de la cancha pero lo más importante fue el golazo que marcó desde unos 35 metros, un remate potente que se metió al ángulo derecho de Peñarrieta. Era el minuto 67 para el 1-0 que parecía encaminar una victoria que al final se dio.

Sólo dos minutos después el recién ingresado Dayro Moreno (en lugar de un desconocido Castillo) estrelló un fuerte remate en el horizontal de Blooming; acto seguido, Joselito Vaca ingresó por izquierda enfrentó de costado al portero Quiñonez pero su remate lo devolvió el palo, era el empate que no fue.
De ahí en más fue el show de Henry Vaca. Tras jugadas de lujo, desbordó por derecha dejando en el camino al defensor Cabrera, tiró centro rasante que Rioja empujó al arco en su afán de despejarla y ante la llegada de Moreno; era el 2-0.

Sobre el final, y con Blooming volcado en ataque, en un contragolpe de Moreno cedió al mismo Vaca que remató suave por debajo del arquero celeste para estructura la goleada 3-0.
Al final, fue un clásico bien ganado por Oriente ante un Blooming que pereció ante la evidente falta de jugadores que se fueron del club y la ausencia de su estrella Rafinha.

EL REFLEJO DE DOS REALIDADES TOTALMENTE DISTINTAS

Había mucha diferencia entre uno y otro en este clásico. Y todo cayó por su propio peso.

Suficiente con ver las alineaciones y mirar el banco de suplentes de uno y otro equipo, en un estadio Tahuichi que se asemejó a esas coloridas tardes de otras épocas, cuando todo era normal en la vida cotidiana.

Todo estaba en orden en Oriente Petrolero. Erwin Sánchez incluso recuperó incluso a Daniel Rojas, de una operación en la rodilla.

En Blooming, las cosas negativas no dejan de aparecer. A las diez bajas que tiene por el alejamiento de siete jugadores, más las ausencia de otros tres porque no estaban en condiciones de jugar, se sumó nada más y nada menos que la de Rafinha, la esperanza de triunfo celeste. Oriente marcó la diferencia, como era previsible, en el segundo tiempo, porque está completo y mucho mejor en el aspecto físico, porque se preparó con normalidad.

Además, siempre fue un equipo ambicioso, que buscó el gol hasta que llegó el bombazo de Ribera.

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