Opinión

Artífices de nuestra propia miseria

22 de marzo de 2021, 8:42 AM
22 de marzo de 2021, 8:42 AM

Existen dos cuestiones fundamentales que los bolivianos necesitamos tener claro: elegir gobernantes que nos garanticen 1) el respeto absoluto al Estado Constitucional de Derecho y 2) la reforma total del sistema judicial. Si bien estos temas no debieran ser problemas a estas alturas del siglo XXI, todos sabemos desde hace 15 años que estamos ante un gobierno del MAS, que aparentando ser democrático, tiene el objetivo del socialismo estatista conseguido vía el autoritarismo en desmedro de las libertades y garantías individuales, cooptando los poderes públicos y anulando toda oposición política.

En este sentido, hoy no debiera sorprendernos las indebidas persecuciones e ilegales detenciones, a instancia operativa del ministerio público y un sistema judicial tan cuestionado desde hace décadas, que con cada acto antijurídico y servil ofenden la profesión jurídica en evidente obediencia al gobierno de turno y que sin ningún empacho restringen libertades vulnerando la presunción de inocencia, la tutela judicial efectiva y el debido proceso, distorsionando los tipos penales para subsumir conductas forzadamente y haciendo trizas el principio de división de poderes.

Pero este dejavú de procesos fabricados y judicialización de la política ya lo habíamos vivido, por lo que hoy nuevamente tratan de crear figuras de sedición, golpe de Estado y terrorismo que nunca existieron y en contrario vemos como se amnistía a ex autoridades del gobierno de Morales, sin importar la evidencia de un rosario de hechos de conocimiento público que configuran desde corrupción, hasta fraude y terrorismo; sabemos que estas actuaciones del poder constituyen la típica receta cubano-venezolana para infundir temor y anular la oposición, y ello tenía que llevarnos a la indubitable conclusión de que sin la garantía de un gobierno de respeto absoluto a la Constitución y a una transformación judicial profunda, nuestra forma de vida en amplia libertad y paz social estaría amenazada.

Por supuesto que no hay que cansarse y la defensa inclaudicable de nuestros derechos fundamentales debe continuar, pero para avanzar resulta necesario efectuar un análisis situacional y reconocer, que la oposición representativa de la mitad del país contra este régimen autoritario, tuvo la oportunidad de lecturar bien el contexto en las elecciones de octubre de 2020, por lo que resultaba lógico apoyar a la candidatura opositora al MAS con mayores opciones de disputarle la presidencia y no dividir el voto, evitando con ello que un aprendiz de tirano atentara a la primera oportunidad contra libertades y derechos destrozando la CPE; no era momento de darnos el lujo de elegir por gusto entre opositores, sino de trascender y optar inteligentemente por la candidatura con más opciones de ganarle al MAS. Nada de ello sucedió y dividimos el voto opositor legitimando indirectamente al partido autoritario en el poder; error fatal del que nos costara salir con creces, pero si no aprendemos hoy de ello y dejamos de pensar de forma tan básica a la hora de elegir gobernantes por 5 años, estamos destinados a repetir la historia convirtiéndonos indirectamente en artífices de nuestra propia miseria.

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