30 de julio de 2023, 4:00 AM
30 de julio de 2023, 4:00 AM


Me hubiera gustado empezar esta columna anunciando que el comercio exterior boliviano va por buen camino este año, sin embargo, no es así, lamentablemente. Pero como no soy pesimista diré que, de tomarse buenas decisiones con prontitud, las cosas podrían mejorar, por tanto, los datos que a continuación expondré pasarían a reflejar una situación circunstancial que cambiaría para bien, siempre y cuando se den acuerdos de buena voluntad entre gobernantes y gobernados.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) lanzó recientemente su informe sobre el desempeño del comercio exterior del país para los cinco primeros meses del 2023, en cuanto a la exportación e importación de productos tangibles, pero el resultado no fue el esperado, más bien fue descorazonador.

Las exportaciones bolivianas a mayo del 2023 sumaron 4.575 millones de dólares, mientras que las importaciones totalizaron 4.741 millones, arrojando un saldo comercial deficitario de 166 millones, un monto ciertamente manejable, pero, preocupante a la hora de compararlo con lo que fue el desempeño comercial externo el pasado año hasta mayo, cuando había consolidado ya un superávit comercial por 1.501 millones de dólares, un tema no menor considerando la actual posición de las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia (BCB) y la urgente necesidad de divisas en el país.

Registrar un déficit en este ámbito definitivamente no es la mejor noticia para Bolivia, máxime si se toma en cuenta que, con seguridad, existe un mayor déficit en la balanza comercial de servicios, lo que podría empeorar aún más las cosas. Pero… ¿cómo es que hemos llegado a esta situación? Veamos algunas cifras…

Siempre sobre la base de la información del INE, las exportaciones del país hasta mayo cayeron 23% en términos de valor y 20% en volumen, una doble preocupación, tanto por la disminución del ingreso de divisas al país, así como por la baja en la cantidad física exportada. La gran pregunta es… ¿Qué provocó semejantes disminuciones?

Desde la perspectiva oficial, las ventas externas del país fueron afectadas principalmente por el bloqueo que se dio en la frontera con Perú durante más de dos meses impidiendo el ingreso de productos nacionales a dicho país, así como también, la salida de nuestras exportaciones por su territorio para reembarcarse a mercados de ultramar, utilizando puertos peruanos; de otra parte, se informó, asimismo, del siniestro en un puerto chileno que afectó la normal exportación de minerales originarios de Potosí; a esto habría que sumar la baja generalizada de las cotizaciones internacionales de nuestros principales productos de exportación, los insufribles paros y bloqueos internos que sucedieron, y la persistencia de restricciones a las exportaciones -v. gr.- los cupos a los alimentos.

En todo caso, cualquiera haya sido la causa, lo evidente es que los primeros cinco meses del año definitivamente no han sido los mejores para las ventas externas del país, ya que prácticamente todos los rubros han caído.
Las exportaciones de minerales, por ejemplo, comparativamente a igual lapso del pasado año bajaron 19% en valor y 10% en volumen, reflejando el impacto de precios más bajos, lo que significó al país dejar de percibir 571 millones de dólares, comparativamente a lo que se había logrado hasta mayo del 2022.

Por su parte, los hidrocarburos disminuyeron 23% en términos de valor y 18% en volumen, con una merma de ingresos de 286 millones de dólares, teniendo una mayor incidencia que la baja de su precio, la caída del quantum exportado.

La soya y derivados, tercer rubro de mayor exportación del país durante muchos años ya, ha visto disminuido su valor en 24% y en 22% su volumen, reflejando un menor ingreso por 221 millones de dólares, comparado a igual lapso del 2022.

Yendo al plano de las individualizaciones, considerando los 20 productos más importantes de exportación, sólo 4 de ellos crecieron -a saber, derivados de carne bovina, confecciones textiles, chía y palmitos- pero el resto presenta cifras rojas, en la mayoría de los casos, tanto por la caída del valor como del volumen.

No ocurre lo mismo con las importaciones que hasta mayo se expandieron 6% en términos de valor, pese a registrar una caída del 2% en volumen, dando cuenta de un efecto-precio hacia arriba en la generalidad de los casos -por ejemplo- los equipos de transporte incrementaron su valor en 42%, combustibles (15%), bienes de capital (12%) y alimentos (11%), alza que fue amortiguada por la caída del valor importado en el rubro de insumos en 14%.

Cabe señalar la importancia capital que tienen las importaciones para el país, siendo que cerca del 85% de ellas tienen que ver con bienes necesarios para producir, tanto en función del mercado interno como de la exportación.

Que las exportaciones bajen y al mismo tiempo suban las importaciones, no es la mejor combinación esperada. Para corregir tal situación, no queda otra que tomar decisiones inteligentes con una visión compartida público-privada.

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