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Algunas enfermedades, como la varicela, gripe, el sarampión, las paperas, influenza, tos ferina y tuberculosis se transmiten por la inhalación de partículas en el aire, pero la irrupción del Covid-19 pareció dejarlas en segundo plano. Casi en el olvido.

Sin embargo, el uso del barbijo y de diversidad de mascarillas, directamente relacionado con la pandemia del coronavirus, probablemente generó mayores beneficios en la reducción de casos de las otras patologías que se adquieren por el contacto con secreciones nasales o la saliva de personas enfermas por influenza, etc.

Al disminuir la posibilidad de contacto con esas secreciones, el barbijo también podría incidir en bajar los números de otras enfermedades transmitidas por esa misma vía.

Reportes epidemiológicos del Ministerio de Salud y Deportes de Bolivia, muestran un cambio en las estadísticas de la influenza entre 2017, 2018, 2019 y sobre todo en 2020, el año en que se impuso el barbijo en la población del país.

En 2017, hasta la semana 44, se habían anotado 682 casos, entre H3N2 y H1N1. En 2018, el reporte, también hasta la semana epidemiológica 44, arrojaba, entre los dos tipos de influenza, 709 confirmados. En 2019, hasta la semana 44, iban 187 casos. Ya en 2020, se registraron más de 150 casos confirmados de influenzas AH3N2, AH1N1 y tipo B en el país.

Específicamente en Santa Cruz, según el Servicio Departamental de Salud (Sedes), también bajaron los casos, al comparar 2019 con 2020; sin embargo, no lo atribuyen a una relación entre el uso del barbijo y ese decrecimiento.

BENEFICIOS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aceptó recién el jueves 9 de julio que el Covid-19 podría contagiarse por el aire en algunas circunstancias, después de idas y venidas.

Datos de Taylos & Francis Online indican que uno de los principales beneficios de las mascarillas faciales y otras cubiertas es como dispositivos de control de fuente para reducir la expulsión de aerosoles respiratorios al toser, respirar y hablar.

El portal de la Sociedad Americana de Microbiología indica que los experimentos de simulación en el aire mostraron que las mascarillas de algodón, las quirúrgicas y las N95 brindan cierta protección contra la transmisión de gotitas/aerosoles infecciosos del SARS-CoV-2; sin embargo, las mascarillas médicas (quirúrgicas e incluso N95) no podían bloquear completamente la transmisión de gotas/aerosoles de virus, incluso cuando estaban selladas.

MENOS GRAVE

Un estudio de la Universidad Johns Hopkins, citado en el sitio de la BBC, resaltó que el uso de mascarillas reduce la carga viral a la que estaría expuesta la población y, de contagiarse, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.

La evidencia indicó al equipo investigador que los portadores de mascarillas están expuestos a una carga viral menor, que resulta en una infección más leve. El estudio está sustentado en tres importantes cúmulos de evidencia: virológica, epidemiológica y ecológica.

Dependiendo del diseño, la mayoría de las mascarillas filtran una buena parte de las partículas virales.

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