Escucha esta nota aquí

Un grupo empresarial está interesado en comprar Blooming. La noticia generó sorpresa la semana pasada y motivó muchas interrogantes alrededor de esta posibilidad.

¿Blooming está a la venta? ¿Se puede vender? ¿Se puede vender todo, mucho, poco o nada? ¿Si se vende, quiénes se distribuirían los varios millones de dólares que cuestan sus terrenos? ¿Significaría la desaparición del nombre a corto plazo? ¿Puede ser una inyección de dinero importante y salvadora?

Marco Peredo, abogado, dirigente en otras épocas e hincha de Blooming, conocedor de leyes y del Estatuto del club, considera que una venta no es posible porque la celeste es una entidad sin fines de lucro. Sin embargo, ve factible un gerenciamiento, como se ha dado en otros clubes de distintitas partes del planeta.

Entre los socios, hinchas, el periodismo y la propia dirigencia de Blooming hay más dudas que certezas en relación a la sorpresiva oferta de compra de acciones del club, que llega en la una de las peores crisis económicas de su historia.

Las deudas amenazan la vida de esta institución y se convierten en el principal rival a vencer en este partido por la vida que ingresó a tiempo adicional, obligando a la toma de decisiones de manera urgente.

Blooming vivió momentos parecidos a los actuales, muy difíciles, en sus 75 años de vida, que lo llevaron a buscar alternativas para sostenerse. Por ejemplo, en 1970 la masa societaria decidió asociarse a la Federación de Transportistas 14 de Noviembre, y de ese acuerdo surgió Blooming Transportista. No duró mucho la iniciativa, apenas dos años.

Hoy, la crisis obliga a escuchar ofertas que permitan salir del atolladero en procura de un futuro mejor. Una de ellas es laa oferta de un grupo empresarial que está interesado en invertir, pero sin perder de vista el negocio.

DIEZ conversó con quien aparece como el “articulador” de la propuesta que inicialmente ha hecho el grupo inversor a la dirigencia bluminista. Ni el “articulador” ni el grupo de capitales privados quieren ser identificados aún, dicen que lo harán en el momento en que les concedan el visto bueno para llevar adelante el emprendimiento.

Conocedores casi al detalle de la actual situación de Blooming, los inversores ya han realizado un diagnóstico de la realidad financiera del club y tienen conocimiento de que la situación es “terriblemente crítica”. Tanto así que las perspectivas en el futuro inmediato son muy negativas.

Saben que al ritmo que marchan los números del club, puede quedarse sin sede y con muchas deudas en un tiempo relativamente corto. Y lo que es peor, anticipan que como los dirigentes no podrán cubrir las deudas actuales (8 juicios en la FIFA) el equipo de fútbol no sólo que seguirá impedido de realizar contrataciones también el 2022, lo que inevitablemente terminará en un descenso de categoría porque no se logrará conformar un plantel mínimamente competitivo.

Frente a esta compleja y asfixiante realidad financiera y deportiva, los inversionistas ofrecen adquirir el 51% de acciones de Blooming con dos objetivos fundamentales en base a ese diagnóstico: revertir este camino descendente que tiene la Academia en lo económico saneando todas las deudas y, en lo futbolístico, conformar un equipo que vaya a pelear el título. Sin vueltas.

Cómo hacerlo, es la gran pregunta. El primer paso sería realizar un avalúo de la sede celeste. En este aspecto, se habla de un monto no inferior a los 12 millones de dólares, suma que no es definitiva y que resulta de un avalúo efectuado hace al menos 5 años y que dio como resultado que el predio denominado “Tito Paz” tenía un precio aproximado a los 10 millones de dólares.

A esa cifra habría que agregarle la apreciación financiera de estos años, a lo cual también se deben sumar otros factores tangibles e intangibles pero que igualmente suponen un incremento del monto mencionado, como el valor del plantel de jugadores y el nombre-marca Blooming, además de otros elementos que puedan ser aportados en este sentido.

La propuesta incluye la construcción de un Centro de Alto Rendimiento en los terrenos de la Ciudad Nueva Santa Cruz, ubicados en la zona norte del departamento.

“Vamos a duplicar el patrimonio de Blooming, en el que el socio va a seguir siendo socio, pero con acciones que de la misma manera aumentarán significativamente su valor; encima de todo le ofrecemos conformar un equipo que vaya a pelear el título”, puso de relieve quien hoy oficia de vocero del grupo empresarial.

De ser factible el negocio, sobre la marcha tendrán que resolverse temas centrales, como el destino de la sede social, el proyecto de construcción del estadio “Blooming Arena”, que involucra a la empresa Estudio Tres, que tiene una cláusula a favor de 20 millones de dólares.

El presidente de Blooming, Sebastián Peña, reconoció el interés del grupo privado y confirmó una primera oferta por 12 millones de dólares para la compra de un paquete accionario superior al 50%, y reconoció que mantuvo contactos preliminares con el empresario interesado y que de manera informal le hizo conocer la propuesta.

Blooming vale más de la oferta que nos hicieron conocer, pero el interés está. Lo que falta es que la formalicen para que después la presentemos en una próxima asamblea de socios”, expresó Peña admitiendo los primeros contactos entre ambas partes.

Blooming puede definir su futuro institucional esta semana. Cómo está la situación, parece difícil que rechace la tentadora oferta.

Comentarios