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9 de julio de 2024, 4:00 AM
9 de julio de 2024, 4:00 AM

Desde su adhesión al Mercado Común del Sur (Mercosur) en 1997, Bolivia ha experimentado un viaje complejo y a menudo tumultuoso en el ámbito del comercio bilateral con sus socios del bloque, particularmente con Brasil. El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) ha planteado serias interrogantes sobre los beneficios reales de esta integración para Bolivia.
Los exportadores observan que lejos de ser un impulso económico, la participación de Bolivia en el Mercosur ha resultado en un negocio desfavorable para el país. 

El comercio entre Bolivia y Brasil, revela una historia de desigualdades. Las cifras son contundentes: en 1996, Bolivia exportó productos a Brasil por un valor de $us 35 millones, una cifra que aumentó a $us 205 millones en 2023, lo que representa un crecimiento de aproximadamente seis veces. No obstante, el problema radica en las importaciones. Durante el mismo periodo, las importaciones bolivianas desde Brasil crecieron de $us 183 millones a 1.914 millones, es decir, un incremento de más de diez veces. Esto ha llevado a un déficit comercial acumulado de $us 26.000 millones en contra de Bolivia entre 1996 y 2023.

La relación comercial entre ambos países está marcada por la exportación de gas boliviano a Brasil, pero no puede ser visto como un logro de la integración en el bloque, sino más bien como un precedente aislado.
Excluyendo la venta de gas, los resultados del comercio bilateral son desalentadores para Bolivia. La disparidad en el crecimiento de las exportaciones e importaciones sugiere que Brasil se ha beneficiado significativamente más de esta relación. Las exportaciones bolivianas, aunque han crecido, no han sido suficientes para equilibrar el enorme aumento de las importaciones brasileñas. Este desequilibrio refleja una dependencia de Bolivia hacia los productos brasileños, que podría estar obstaculizando el desarrollo de su propia industria y economía.

Además de la existencia de numerosas barreras no arancelarias que dificultan el acceso de los productos bolivianos a los mercados del Mercosur. Estas barreras, que incluyen regulaciones técnicas, sanitarias y fitosanitarias, limitan el potencial de exportación de Bolivia, creando un entorno comercial poco equitativo. La liberalización del comercio prometida por el bloque comercial sureño parece ser una realidad más favorable para algunos miembros que para otros.

Entonces, es importante reevaluar las políticas y estrategias comerciales de Bolivia dentro del Mercosur. Para que la integración económica sea verdaderamente beneficiosa, es crucial que Bolivia busque mecanismos para equilibrar la balanza comercial y reducir su dependencia de las importaciones. Esto podría incluir la diversificación de su oferta exportable, la búsqueda de nuevos mercados y la negociación de términos más favorables dentro del bloque.

En conclusión, la adhesión de Bolivia al Mercosur ha sido un negocio desfavorable hasta ahora. El crecimiento de las exportaciones no ha podido compensar el aumento desmesurado de las importaciones, resultando en un déficit comercial significativo. Las barreras no arancelarias siguen siendo un obstáculo importante para el acceso de los productos bolivianos a los mercados del bloque. Frente a esta realidad, Bolivia debe reconsiderar su estrategia dentro del Mercosur, buscando un equilibrio que permita aprovechar realmente los beneficios de la integración regional y que este nuevo acuerdo no derive en el cierre de las empresas industriales bolivianas, lo que conlleva mayor desempleo en tiempos de crisis económica.

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