Ayer fue el Día mundial de la diabetes. Involucrados en el tema reconocen que, a pesar de la percepción de aumento de casos, las estadísticas no son las más adecuadas ni actualizadas, tampoco los tratamientos

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15 de noviembre de 2022, 7:00 AM
15 de noviembre de 2022, 7:00 AM


“Así somos las personas, descuidadas, queremos cerrar la tranca cuando el burro ya se escapó, me pesa mucho no haberme cuidado”, suspiró Rosmery Infante.

Tenía 27 años cuando descubrió ‘accidentalmente’ que era diabética. Ni siquiera buscó el diagnóstico, la casualidad hizo que una feria de salud estuviera cerca de la antigua Feria de Barrio Lindo, donde trabajaba.

Por curiosidad se hizo una prueba, y salió con 600 de glucosa. Entonces recién entendió los dolores de cabeza constantes, el hambre y sed incontrolables, y la pérdida de peso inexplicable.

Le hicieron tres veces el análisis, y ya convencidos, le pidieron ir en ambulancia, pero ella se negó. Fue a casa y se olvidó del asunto.

Hoy tiene 48 años, y dejó de tener su pierna derecha, la perdió a los 41, cuando pisó un fierrito. En una semana tuvo que ser amputada.

Hoy Rosmery se arrepiente, perdió el trabajo, dice que hace todo a medias, que depende de los demás y que, con sus escasos recursos, solo consiguió una prótesis regalada y adaptada, que era para una pierna izquierda, y que no ha logrado soportar.

Ella no es un caso excepcional. Según los expertos, prácticamente no hay síntomas en la pre diabetes, que permitan alertar sobre el riesgo de ser paciente diabético.

Según Angélica Fierro, responsable del Programa de Enfermedades no Transmisibles del Sedes Santa Cruz, si bien se trabaja bastante, se capacita al personal de salud, y el Municipio hace su parte, “sigue faltando, seguimos llegando tarde al diagnóstico de la diabetes tipo 2, y de la gestacional”.

Incluso dijo hay muchas mujeres que se embarazan y no se conocían como diabéticas, lo que deriva en abortos, malformaciones fetales, etc. Resaltó que, por más que se haga un diagnóstico, si el paciente no recibe la medicación adecuada, no sirve de mucho. 

Lamentó que en Bolivia esté ganando la amputación, lo mismo que la insuficiencia renal. “El mismo sistema de salud obliga a llegar a esto por la falta de medidas de diagnóstico oportuno, en primer lugar, y aparte está la medicación, tenemos una que se utilizaba hace 30 años”, lamentó, y especificó que como remedios básicos están la Metformina y Glibenclamida, solo que da el sistema público, e insulina.

“Hay otros que no ocasionan daño renal, que mejoran la vida a nivel cardiovascular, la funcionalidad del corazón, etc., y esos los tenemos dentro del país, pero son de contrabando”, apuntó.

Hay otros remedios, como los inhibidores del DPT4, que pueden usarse en pacientes con problemas renales hasta cierto grado, y que están legalmente en el país, pero el sistema público no los cubre, “y cada comprimido puede costar entre Bs 8 y 15”.

Fierro indicó que la última estadística grande fue en 1998, realizada en Santa Cruz de la Sierra, El Alto, La Paz y Cochabamba, y que posteriormente se hizo otra en 2019, la encuesta nacional de los factores de riesgo, de la que hasta ahora se desconocen los resultados. “No se han publicado aún, se hizo entre la instancia central y la OPS/OMS”, dijo.

Sin embargo, desde las ferias de salud del Sedes, dijo que se ha concluido una aproximación de los datos, que indica que entre 12 y 13% de los cruceños de la ciudad capital tienen diabetes.

En cuanto a las provincias y municipios, indicó que Obispo Santistevan, Vallegrande y San Ignacio de Velasco presentan bastantes casos.

Sobre las amputaciones, según Fierro, una licenciada en enfermería del Hospital San Juan de Dios elaboró una estadística. El resultado fue que un 10% de los diabéticos acaba sin una extremidad. Y del total de amputaciones, el 95% se dan por la diabetes, mientras que el 5% restante es por trauma, insuficiencia venosa, etc.

En cuanto al sexo, el 70% de los diagnósticos se realizan en mujeres, y Fierro dice que no necesariamente porque sean ellas las que más se enferman, sino porque son las que más acuden a diagnosticarse. 

En el caso de los varones, la razón que los empuja es la disminución de la libido. “La diabetes afecta mucho el tema sexual en los varones”, alertó.

Mayoka Durán diabetóloga y directora del Centro de Atención y Prevención de la Diabetes Cardenal Julio Terrazas Sandoval, pero también paciente de esta enfermedad, en su tipo 1, coincidió en este punto.

Explicó que hay dos situaciones muy recurrentes en los últimos cuatro años en su consulta. “Los varones llegan por balanopostitis, o inflamación de la cabeza del glande, que ocasiona relaciones sexuales muy dolorosas”.

La segunda situación es la parálisis facial, que a menudo es derivada por el neurólogo o el oftalmólogo “porque además se paraliza el ojo, luego la boca, y también por la visión borrosa”, aclaró. 

En las mujeres, informó que varias se presentan por problemas recurrentes de cándida (hongos) y de infecciones urinarias.

Dentro de las estadísticas del Centro Cardenal Julio Terrazas, además, Durán explicó que más del 60% de los pacientes solo han cursado hasta secundaria o bachillerato, y que la mayoría están en el rango de 54 a 64 años. El 90% provienen de la capital cruceña, y el resto de las provincias.

Foto: Rosmery Infante con su hijo menor


Educación, ante todo
Para Mayoka Durán, es primordial la educación en el tema de prevención de la diabetes. Por esa razón, desde 2012, el centro que dirige hace esta labor de marzo hasta diciembre, todos los años.

“Hay accesibilidad porque la mayoría de estos cursos son gratuitos o tienen un valor simbólico para cubrir ciertos temas de material o de insumos, hablo desde Bs 10. No puede hablarse de educación si solo se recuerda esto por el Día mundial de la diabetes”, dijo.

Entre las mayores preocupaciones de las expertas citadas está el incremento en niños de los casos de diabetes tipo 2, que generalmente afectaba a los adultos.

“El Programa de nutrición ya está tomando cartas en el asunto. Los niños comen lo mismo que los padres, además el espacio se va reduciendo por la verticalidad de los edificios, y el aumento del tiempo frente a la pantalla”, explicó Angélica Fierro.