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Desde su cama de hospital en el Taulí de Sabadell, Lisbeth M. chatea con algo de dificultad. El lunes salió el resultado de laboratorio que confirmó que tiene Covid-19, a miles de kilómetros de su natal Bolivia, en Barcelona, para ser más precisos. Tiene seguro social, pero tardaron en dar con su diagnóstico. 

En principio consideraron que tenía un resfrío y la despacharon a su casa con paracetamol, cuando el malestar no paró, volvió por atención médica y consideraron que tenía una leve neumonía y fue devuelta nuevamente a su casa con antibióticos.

Cuando el dolor de espalda, de cabeza, por detrás de los ojos y malestar en todo el cuerpo, además de la fiebre (39,5) fueron insoportables por la dificultad para respirar, por fin se le realizó la prueba para coronavirus.

Desde finales de febrero hasta el 13 de marzo se quedó en su casa, esperando que los remedios -primero para el resfrío y luego para la neumonía- hicieran efecto. El lunes finalmente se dio con su padecimiento real cuando la prueba de Covid-19 dio positivo.

Lisbeth reconoce que estuvo encerrada y que solo salió a la calle para ir al médico, ocasiones en que nunca usó barbijo. 

“No usé barbijo porque aquí, según las autoridades y los médicos, no había ningún caso. No usé barbijo porque las autoridades decían que no se alarme a la gente y que si llegaba (la enfermedad que está arrasando en el planeta), que no nos preocupemos porque era como una gripe más”.

Lisbeth está internada desde el viernes, se siente muy cansada y lo que empeora todo es que está triste de tener que estar pasando por todo eso lejos de su familia. El lunes tuvo más dificultad para respirar y le pusieron oxígeno.

Por ratos se duerme y deja de chatear, cuando se recobra aprovecha para escribir: “Me gustaría pedir por su medio de comunicación que el Gobierno se preocupe más y apoye a todos los bolivianos que estamos fuera del país porque no tenemos ningún tipo de ayuda de parte del consulado. Yo como boliviana veo cómo sufren los compatriotas que están de manera ilegal aquí”.

La mujer de 51 años dedicada a la costura en Barcelona, cree que pueden haber muchos compatriotas enfermos con Covid-19 en ese país, pero no lo dicen por miedo a perder el trabajo y optan por no acudir al médico. “Estoy segura de que hay más contagiados”, repite.

Sacando lo último que le queda de energía se atreve a decir: “Me gustaría pedir, en nombre de todos los bolivianos aquí, que el nuevo gobierno que entre tenga un proyecto de ayuda para retornar al país, con un trabajo para todos aquellos que queremos volver”.

Lisbeth está internada porque tiene seguro social y está legal en España, pero alerta que hay muchos que no y que por las malas relaciones diplomáticas entre Bolivia y España no hay ningún convenio vigente para facilitar las legalizaciones.

Otra historia

Desde el piso donde vive en Madrid saca fotos para mostrar que las calles están desiertas porque los españoles se han empezado a tomar en serio el confinamiento ante el alarmante despegue de casos de coronavirus que ya califican dentro de la escala de transmisión comunitaria. 

El domingo ya se sentía muy mal, pero fue a trabajar y cuando a su compañera -también boliviana- le confirmaron que tenía coronavirus, a ella también la despacharon a su casa. “Desde el jueves aquí ya no hacen pruebas a cualquiera, solo a personas mayores y niños o enfermos del corazón o enfermedades respiratorias”, relata la joven oriunda de Buen Retiro (al norte de Santa Cruz), localidad de la que su madre es la alcaldesa.

“Ahora, ya con el hecho de que estés con todos los síntomas y que hayas estado en contacto con uno que sea positivo, te aíslan”, empieza a contar. Ayer una amiga le hizo el favor de ir a hacer las compras de alimentos por ella. “Ahora ya se lo han tomado en serio. Esto lo estaban tomando a chiste, (recién) llevamos cinco días ya serios, con multas si te pillan en la calle”.

Su hijo de 15 años está con ella. No se ha querido separar de él y asegura que toman todas las medidas de bioseguridad y limpieza para evitar el contagio.

Desde la Cancillería

La canciller Karen Longaric, alcanzó a decir que están “imprimiendo mucho esfuerzo y atención para atender los casos de ciudadanos bolivianos afectados con coronavirus o simplemente de los que quieren retornar al país en estas circunstancias tan adversas”. El viceministro de asuntos consulares, Fredy Abastoflor se comprometió a responder hoy.

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