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Rafael Estívariz es boliviano, pero hace 20 años vive en Inglaterra, un país que atraviesa un nuevo confinamiento debido a la expansión de casos por una nueva cepa de coronavirus. Él ya tiene una gran familia allá, hijos y hermanos, primos y sobrinos que viven en Londres, donde ya se empezó la vacunación contra el coronavirus, aunque aún es baja la coberturas y se tuvo que volver al restringir al límite las actividades.

En su familia ya conocen de cerca el coronavirus, al menos seis superaron la enfermedad. Uno de los primeros en enfermar fue uno de sus sobrinos, quien tuvo que estar más de 20 días con remedios, incluso algunos enviados desde Bolivia. “Aquí los enfermos se tienen que quedar en casa. No los internan hasta que realmente les falta el oxígeno porque no hay espacio”, aclara.

El siguiente en contagiarse en su familia fue uno de sus primos y le siguió su hijo con su nuera. Esta última pareja recibió atención de emergencia, porque tienen un menor de cinco años.

Finalmente, uno de los últimos en enfermar fue su hijo de 13 años, aunque no tuvo muchos síntomas. Hace un par de días también otro de sus sobrinos dio positivo.

No hay cómo protegerse, así ocupemos barbijo”, dice tratando de reflejar que hay muchos contagios, por lo que el riesgo es muy alto. Aunque aclara que él no enfermó.

“Desde los hospitales les llaman con frecuencia a los enfermos para saber si están en sus casas porque no hay centros de aislamiento”, cuenta.

Aunque la pandemia no afectó de forma directa su salud, sí indirectamente pues debían realizarle una cirugía menor en el pie y se suspendió tras el confinamiento. “El médico me pidió postergarla, por el riesgo que había de contagio de Covid. Aquí también se cerraron las postas y se disminuyó la atención en hospitales para evitar contagios, muchas atenciones son por teléfono”, explica.

Comunidad latina

Pese a la situación que atraviesan él sigue con trabajo e ingresos económicos, es seguridad en un colegio privado, donde las aulas están vacías, solo llegan maestros, para pasar desde allí las clases virtuales. Aunque lamentó que muchos latinos atraviesan una difícil situación, porque están sin trabajo y sin poder volver al país.

Muchos latinos no tienen dinero ni para alimento, se la está pasando muy mal. Algunos intentaron volver a su tierra, pero se cerró el ingreso y ahora están viendo como generar ingresos”, sostuvo, a tiempo de comentar que conoce a al menos un centenar de latinos.



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