8 de febrero de 2023, 4:00 AM
8 de febrero de 2023, 4:00 AM


El MAS debería estar asustado con lo que sucede en El Alto: Una pareja de jóvenes millonarios de 35 años, Wilson Carcasi y Janneth Mamani, ha cumplido su sueño, construir un edificio dedicado a Bumblebee, mítico personaje del cine de Hollywood que es un transformer, es decir un robot superhéroe tecnológico de las películas que produce el imperio. Hay un video impresionante que muestra la odisea que significó transportar y colocar en su lugar a un tan extraño personaje, en medio de una gran efervescencia popular.

El monumento, de siete metros de altura, colocado en el frontis del edificio, no puede no recordar al David de Miguel Angel, en Florencia (Italia) en pleno Renacimiento, también de 7 m de altura y colocado frente al palacio Vecchio desde donde gobernaban en la época los Médici. En ese entonces, los Médici, primero comerciantes en telas, luego banqueros y luego gobernantes, eran apasionados de los “superhéroes” bíblicos y mostraban su poder arropándose en esos personajes.

El constructor de este edificio transformer en El Alto es Santos Churata, también constructor de otros treinta edificios transformer siempre en El Alto. Fallecido hace poco con solo 40 años, ha dejado la empresa a su hija Marjhely Churata, de 22 años, estudiante de Arquitectura. Piensan poner su nombre a una calle. El creador de la escultura es Ramiro Sirpa, conocido y talentoso escultor fanático de la robótica.

¿Como se explica este fenómeno después de 17 años de indigenismo, populismo y antimperialismo rabioso conducido a rajatabla por el MAS? El superhéroe no es ni la Pachamama, ni Tupac Katari, ni el Che, ni un santo del lugar, ni Evo. Es un superhéroe tecnológico de la robótica producido por Hollywood, centro de producción ideológica del imperio.

En El Alto suceden cosas raras que deben preocupar al MAS. La burguesía joven y rica que está surgiendo es creativa, ama la tecnología, la informática, la modernidad, la globalización, el dinero y dentro de muy poco, querrá el poder.

Un detalle nada más: sus apellidos son indígenas, pero sus nombres son casi siempre de origen anglosajón, registrados como se pronuncian aquí, no como se escriben, por ejemplo Michael se registra como Maikol.

Esta nueva clase de El Alto, muy trabajadora por cierto, hace dinero aprovechando los vacíos y las debilidades del MAS, por lo tanto les sirve mientras no cambie las reglas del juego. En el futuro se vislumbran solo dos posibles clases dirigentes, con muchas diferencias: El Alto y Santa Cruz.

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