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Ese camión debe seguir su curso, fue la orden del  jefe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico de Santa Cruz Felcn, Alex Bedoya a un capitán cuando este último le dio parte del descubrimiento de un camión cargado con casi cuatro toneladas de precursores químicos, sólidos y líquidos. Para sorpresa del superior de la Felcn, el capitán le respondió que esa orden no podía cumplirla y como responsable de las patrullas procedió a la incautación del camión y la detención de su conductor.

La historia de la operación

Según informes similares de los asignados al caso de las dos patrullas de la Felcn y del capitán que forman parte del expediente, el martes 19 de octubre  se trasladaron hasta la jurisdicción de Guarayos para verificar el posible funcionamiento de un laboratorio de cristalización de cocaína en el lugar.

Los agentes solo encontraron algunas estructuras de maderas, pero ningún tipo de sustancias controladas, habiendo emprendido el regreso a Santa Cruz de la Sierra.

El mismo día alrededor de las 11:00, entre Cuatro Cañadas y Pailón, los policías observaron un motorizado estacionado a un lado de la carretera. Se trataba del camión Volvo placa 1668-HRD, que estaba con una llanta delantera pinchada y que un gomero trataba de arreglar. 

El conductor identificado como David Costa Roca, mostró nerviosismo y se descubrió que el camión estaba cargado con precursores químicos en estado sólido y líquido sin ninguna clase de documentación que respaldara su transporte.

Que el camión siga su curso

Los informes señalan que por normas internas, el capitán dio parte vía llamada telefónica del caso al jefe departamental de la Felcn, Alex Bedoya. 

“Inmediatamente, el capitán nos comunicó la orden que había recibido del director departamental de la Felcn-Santa Cruz para que el camión interceptado siguiera su camino pero el capitán respondió que no podía cumplir esa orden”, señala el informe del expediente, que fue elevado a la Dirección Nacional de la Inspectoría del Comando General de la Policía. 

El camión fue trasladado a Santa Cruz, junto al chofer y el llantero fue liberado.

El vehículo estaba cargado con 300 kilos de soda cáustica, 325 de cloruro de calcio, 1.975 kilos de meta bisulfito y 90 kilos de urea. Asimismo, se registra 2.400 litros de acetato de etilo, además de 1.656 kilos de ácido sulfúrico.

A la cárcel con su silencio

El fiscal antinarcóticos Osvaldo Vinicius, imputó al chofer por el delito de tráfico de sustancias controladas y pidió su detención en la cárcel de Palmasola.

La jueza cautelar Marianela Salazar escuchó los fundamentos de ambas partes y concedió la palabra al conductor, pero este guardó silencio. Tampoco presentó documentos sobre la carga que llevaba ni reveló quien lo contrató.

EL DEBER trató de recoger la versión de la autoridad de la Felcn de Santa Cruz y a escala nacional pero no fue posible. La Felcn aún no ha informado sobre la operación.

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