Opinión

cara a cara

8 de noviembre de 2019, 3:00 AM
8 de noviembre de 2019, 3:00 AM

Camacho y Pumari mostraron fuerza en el territorio del MAS. Sorprendido, el país vio cómo los dos dirigentes cívicos fueron ovacionados por los cocaleros de Yungas, mientras daban discursos triunfalistas en su lucha por arrancar la renuncia del presidente Evo Morales a la Presidencia de Bolivia. 

Lo hacían en la sede de Gobierno, muy cerca de la Casa Grande del Pueblo y del poder gubernamental. 

En contraste, en otro cabildo, el del MAS que se realizaba en El Alto, los dirigentes del oficialismo lamentaban el racismo y lo que denominan afanes golpistas del movimiento cívico y del Conade.

Tal parece que la oposición tiene un relato discursivo que se va renovando, mientras el del oficialismo se mantiene en una línea que no ha cambiado en los últimos días y que, por el momento, no logra sorprender a la ciudadanía. 

Hay una fuerte tensión verbal y callejera en el país. De pronto parece que las fuerzas están empatadas y plantean un final abierto.

Comienza el día 17 de huelga en Santa Cruz. Es el departamento donde hay una real paralización. Si bien hay cansancio ciudadano, es sorprendente ver que se mantiene el alto grado de organización vecinal para sostener los cortes de ruta.

Después de más de dos semanas, hay que invocar que no gane la intolerancia, sino que prevalezca el respeto por el que necesita abastecerse y por los periodistas que también hacen un gran sacrificio para informar con responsabilidad.

Que no haya nuevas agresiones y que la paz sea la gran lección de Santa Cruz al resto del país.

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