Opinión

cara a cara

9 de noviembre de 2019, 3:00 AM
9 de noviembre de 2019, 3:00 AM

Los motines policiales cambian el escenario político nacional y agravan la crisis política que se vive desde el 21 de octubre. 

Como nunca antes, miles de ciudadanos llegaron hasta los comandos policiales a pedir que los uniformados sigan los pasos iniciados en Cochabamba que después fueron seguidos por unidades en siete departamentos. Si en la mañana se vislumbraba la posibilidad de una salida institucional, las acciones de la calle muestran que esa vía se aleja. 

Las acciones del Gobierno deben ser serenas, para evitar que estas protestas se conviertan en enfrentamientos y en luto. Inquietan los llamados a la pelea que se hacen desde el oficialismo y la oposición. Son momentos que demandan grandeza y no ambiciones.

Ethical Hacking reveló graves irregularidades en el proceso del TREP y del cómputo oficial de las elecciones del 20 de octubre. 

Lo más grave ha sido la manipulación de la base de datos que debía ser sagrada en una jornada de comicios. No se vulneró una, sino varias veces; es más, se cambiaron datos a pedido de vocales departamentales, lo que deja vicios de nulidad.

Se manipuló incluso al día siguiente de la jornada de votación. La empresa Neotec (responsable del TREP) queda muy mal parada después de esta auditoría. Su palabra será fundamental.

Frente a esto, la OEA debe apurar el informe y ajustarse a la verdad. Su rol honesto y eficiente será crucial para el destino inmediato de Bolivia.



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