Opinión

cara a cara

19 de diciembre de 2019, 22:44 PM
19 de diciembre de 2019, 22:44 PM

14336.png Doña Nemesia Achacollo formó parte del gabinete de Evo Morales que la nombró, en enero de 2010, Ministra de Desarrollo Rural y Tierra.

Cinco años después, en agosto de 2015, presentaría su renuncia irrevocable tocada por la corrupción que carcomió, como las termitas, el Fondo Indígena convertido en piñata de los masistas.

Más de 1.100 proyectos fueron aprobados en apenas cinco meses y muchos de ellos ni siquiera llegaron a ejecutarse, pero sus ‘beneficiarios’ recibieron montos considerables sin que jamás rindieran cuentas. 

El manejo discrecional de recursos le causó millonarios e irreparables daños al Estado. 

Con sus manos esposadas y clamando su inocencia, la otrora influyente Achacollo fue enviada otra vez a prisión mostrando la imagen dramática del abandono del poder y de una total orfandad. Sobre su exjefe máximo, refugiado en Argentina, pesa una orden de aprehensión por sedición y terrorismo. 

La mala hora toca para algunas de las más prominentes figuras del anterior régimen gobernante.

14339.png Entre los graduados de fin de año destacan nítidamente los chicos privados de libertad del Centro de Reintegración Social y Orientación Nueva Vida, Cenvicruz, dependiente de la Gobernación cruceña. 

Se trata de la tercera ‘promo’ de ese Centro que preserva, como debe ser, el derecho a la educación y a la reinserción social de adolescentes en conflicto con la ley en Santa Cruz. 

En condiciones similares, un grupo de 12 internos de Palmasola obtuvo su titulación en abogacía con el apoyo académico de la Universidad NUR. Ponderable el esfuerzo, la perseverancia y el apego al estudio de los flamantes egresados y el inestimable apoyo institucional recibido en ambos casos.

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